El 3 de enero, sin provocación alguna, Venezuela sufrió un violento ataque por parte de una superpotencia, episodio que se convierte en el más convulso de su historia contemporánea. Sin doblegar su voluntad, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) reafirma su vocación y compromiso académico como espacio de reflexión y producción de conocimiento en medio de estas turbulentas circunstancias.
La rectora de la institución, Gabriela Jiménez Ramírez, ha reafirmado el compromiso ante la comunidad universitaria y el país con un mensaje de resiliencia, en el que ha subrayado que la respuesta de la academia ante la violencia es y será siempre la creación de ciencia a través de formidables expresiones de sabiduría patria.
A través de un discurso profundamente arraigado en la academia, la ética y la humanidad, ha destacado la defensa del conocimiento y ha reafirmado el innegociable derecho de un pueblo a educarse, crear y vivir en paz. Un acto de ratificación de la razón de ser de la universidad como espacio para la vida, la enseñanza y la creación colectiva al servicio del país.
Desde el inicio de las actividades académicas el pasado 19 de enero, la también ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología afirmó que «la ciencia no es para la guerra, sino para la suprema creación de felicidad, paz, construcción colectiva, fraternidad y solidaridad». Subrayó que el derecho a la educación y al desarrollo científico es una conquista histórica del pueblo venezolano.
Asimismo, precisó que, bajo la gestión de la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Dra. Delcy Rodríguez, se garantiza la continuidad de las políticas de fortalecimiento científico y de los proyectos de esta novel universidad.
De este modo, en correspondencia con la visión institucional de la UNC, creada por el presidente Nicolás Maduro Moros el 12 de diciembre de 2024, se mantienen en la agenda proyectos estratégicos como la ampliación de la oferta académica con la creación de cuatro nuevas licenciaturas: Virología, Ciencias Ambientales y Climáticas, Geociencias y Paleontología; el fortalecimiento de laboratorios, y el impulso de áreas e infraestructuras universitarias.
La continuidad institucional reafirma la misión educativa y científica de la UNC entre aulas abiertas, laboratorios en recuperación y estudiantes en actividades y proyectos. Más allá de los daños causados al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) mediante el uso de misiles y munición militar, que se centraron en infraestructuras fundamentales para la formación técnica y científica, perdura la firme convicción de que el conocimiento es un bien público, una herramienta de paz y una responsabilidad histórica con el país.
Una historia que no ha cambiado
En reunión con centenares de estudiantes de la UNC, en los predios del IVIC, Jiménez recordó la figura y elocuente trayectoria del epónimo de la universidad, Dr. Humberto Fernández-Morán, como un símbolo de patriotismo y vanguardia, y se recalcó que el científico venezolano se adelantó décadas a su tiempo al crear el primer reactor nuclear para la investigación científica de la energía atómica con fines pacíficos para la salud en el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), hoy IVIC.
La rectora evocó que «Fernández-Morán caminaba por estas montañas para definir la arquitectura e ingeniería de lo que sería el centro de investigación más importante de nuestra región», vinculando así su legado con la responsabilidad actual de los estudiantes. El conocimiento es una «ventana a la libertad» y un legado que debe protegerse para las futuras generaciones.
La UNC a la altura de las circunstancias históricas
La rectora animó a la juventud a retomar sus libros y cuadernos para, con determinación, construir el futuro que el país se merece y que otros conspiran en negarlo. Con convicción, expresó: «nos toca rehacer lo que otros pulverizaron, y la única fuerza para reconstruir es el amor. El amor por nuestra patria, por nuestra tierra, porque, antes que nada, somos venezolanas y venezolanos, antes de ser científicas o científicos”.
A modo de reflexión, formuló una serie de interrogantes que condensan la posición y la dignidad de la comunidad universitaria. No buscan respuestas retóricas, sino conciencia histórica:
“¿Qué pecado cometemos por hacer matemáticas? ¿Por qué castigan al pueblo de Venezuela? ¿Qué pecado cometemos por querer hacer ciencia? ¿Qué pecado cometemos por querer hacer tecnología? ¿Qué pecado cometemos por querer hacer innovación? ¿Qué pecado hemos cometido para que nos bombardeen?”.
Estas palabras constituyen un firme alegato ético que demuestra que la ciencia y la enseñanza del más alto nivel no deben ser contempladas como una amenaza.
Así, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán es mucho más que una institución académica. Es una expresión viva del derecho de un pueblo a pensar, crear y soñar. Frente a la adversidad, la universidad responde con una encomiable labor didáctica; frente a la intención de destrucción, con construcción; y frente al miedo, con fortaleza patriótica y compromiso con el país.
La rectora, Gabriela Jiménez Ramírez, reiteró que la misión de la institución es formar a científicos y científicas para la paz, la vida y el bienestar de la sociedad. No existe poder que pueda borrar esa vocación ni destruir el compromiso de una comunidad que entiende que el conocimiento es, en sí mismo, un acto de dignidad.
Prensa UNC- YA- MG

















