Madres que crean futuro desde la Universidad Nacional de las Ciencias 

La figura materna ha ocupado históricamente un lugar central en la construcción del tejido humano y de la sociedad en general. Diversos estudios de organismos como la Unesco y UNICEF han determinado que el acompañamiento familiar, particularmente el vínculo afectivo y formativo ejercido por las madres y cuidadoras, tiene una influencia determinante que trasciende el núcleo familiar. 

En contextos de transformación científica y tecnológica, ese papel adquiere nuevas dimensiones al participar las madres en la construcción de instituciones, conocimiento y futuro.

Es así como en cada espacio académico o dependencia de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), hay historias de mujeres que, además de cumplir responsabilidades profesionales en una institución llamada a formar a nuevas generaciones de científicos, sostienen otra tarea igual de exigente y decisiva: ser madres.

A propósito del Día de la Madre, y como un merecido reconocimiento, ofrecemos el testimonio de trabajadoras de la UNC que narran, desde su experiencia cotidiana, lo que significa combinar la maternidad con el compromiso institucional y humano de participar en un proyecto educativo orientado al desarrollo científico nacional que esta al mando de una mujer y madre, la rectora Gabriela Jiménez Ramírez que nos han enseñado esos dos valores importantes de la humanidad.

Entre la maternidad y la universidad

Laura Pérez, Analista Administrativa de la Dirección Estudiantil de la UNC, define la maternidad desde una idea sencilla y profunda al señalar que “ser madre es ser ejemplo, ser guía, es dedicación, entrega diaria y constante. Es ver en nuestros hijos, esa esperanza, lo que hacemos cada día para dar forma al futuro de ellos. Definiría ser madre en una palabra: entrega”.

Desde su experiencia, la maternidad implica atender el hogar, trabajar y aportar al país desde la universidad. Reconoce que representa “un sacrificio que espero que tenga recompensa y que mi hija, el día de mañana, se sienta orgullosa. Sé que vendrán muchos buenos momentos para nosotras dos y estoy trabajando en ello cada día”. 

Lejos de considerar la maternidad como una experiencia individual, Laura expresa la importancia del apoyo familiar a pesar de no tenerla cerca todos los días porque vive en el interior del país y la UNC queda en San Antonio de los Altos. “Me permite equilibrar estas dos facetas de mi vida sin tener que renunciar a ninguna de ellas. Ser madre, pero también  ser una trabajadora que se esfuerza cada día por el futuro del país”.

Desde la Coordinación de Residencias, Kafrán Daniela Díaz nos relata su particular experiencia: “soy madre soltera, viuda, entonces me toca esa responsabilidad prácticamente a mí sola, el llevar el rumbo de la vida de mis hijas”.

Explica que muchas veces el tiempo se convierte en el mayor desafío porque “el mayor impacto de ser trabajadora es el sacrificio de no poder estar con ellas el tiempo que realmente yo quisiera compartir. Sin embargo, hay un equilibrio, porque lógicamente el trabajo me permite brindarles lo que ellas necesitan y deseo darles”.

No obstante, su trabajo en la UNC conecta, en cierta medida, con la maternidad. Al estar encargada de la atención de más de 200 estudiantes residenciados, siente que también cumple un rol de acompañamiento emocional y orientación.

Revela que “estar pendiente de los estudiantes en las residencias, hacer su seguimiento, es como asumir en ocasiones un rol cercano a lo maternal para estos chicos que son del interior del país”.

Sus palabras reflejan un compromiso que combina lo profesional con lo profundamente humano al convertirse en figura de apoyo para estudiantes que se encuentran lejos de sus hogares y familias. Por ello, Díaz no duda en expresar que “orientarlos y guiarlos es una enseñanza tanto de mí hacia ellos como de ellos hacia mí”.

Por su parte, Doris Paredes, Analista de Proyectos de la Dirección de Investigación, de la UNC, ofrece otra perspectiva sobre la maternidad y el trabajo. Fue madre joven y desde entonces ha combinado el empleo con la formación profesional y la crianza de sus hijos. Sostiene que “ser madre es un compromiso incondicional de amor, de crianza hacia nuestros hijos. Es un compromiso, que llevamos toda la vida”.

Su testimonio deja entrever una realidad compartida por muchas mujeres venezolanas, quienes se esfuerzan por igual para salir a trabajar y mantener la presencia y apoyo afectivo en la vida familiar. 

Describe con emoción que la “madre trabajadora debe equilibrar la crianza de los hijos con una actividad económica remunerada, más cuando se es pilar fundamental de la casa, del hogar. Implica gestionar el tiempo, compartir el tiempo entre la actividad laboral diaria y los retos que se presentan, día a día, con los hijos”.

Paredes reivindica el valor de la familia y del trabajo en su crecimiento como madre y profesional. Con orgullo declara que “tuve la oportunidad de estudiar, me gradué y, tengo tres hijos varones y los tres, gracias a Dios, ya son universitarios. Eso es una satisfacción para mí porque si yo no hubiese salido a la calle, no hubiese tenido ese apoyo de mi mamá, no lo podría haber logrado. Ha sido un trabajo en equipo, el apoyo de las madres es fundamental.”

Esta experiencia demuestra que la maternidad también puede ser un impulso para la superación profesional. En muchos casos, el deseo de ofrecer mejores condiciones de vida a los hijos se convierte en motor de formación académica, estabilidad laboral y crecimiento personal.

Ese vínculo entre maternidad y desarrollo profesional también aparece en la historia de Mónica Liendo, Coordinadora de Acreditación y Movilidad Académica de la Dirección Académica de la UNC. Describe su etapa como “un reto, un reto cumplido, un reto que abordé de la forma que pude con las herramientas que tenía en ese momento, pero ha sido una transformación desde el día cero hasta el día de hoy”. 

Observa el camino recorrido con satisfacción, con su hija ya graduada como profesional considera que “el trabajo fue realizado exitosamente. Fue un compromiso, conmigo, con mi hija, con mi familia, con su bienestar y se cumplió. Creo que hemos cumplido”.

Para Mónica, como madre ha sido importante la presencia emocional dentro de la crianza, incluso cuando las responsabilidades laborales exigen tiempo y esfuerzo. “Considero que como mamá he estado siempre presente, a pesar de que trabajaba y estudiaba para seguirme formándome, mi hija era el empuje, el foco”.

Actualmente, su hija vive en el exterior, pero la comunicación cotidiana mantiene intacto el vínculo. “Tenemos una comunicación constante y fluida a través de los medios que utilizamos para ello. El compromiso está allí siempre, la idea es que, como madres, seamos un puente seguro para nuestros hijos”.

Ejemplo de vocación y compromiso

Las cuatro historias tienen diferencias, pero convergen en entender a la maternidad en su dimensión ética y afectiva; el trabajo como herramienta de realización y sustento; y la universidad como un espacio donde ambas dimensiones se cruzan permanentemente.

En la UNC su labor contribuye al fortalecimiento de una institución concebida para impulsar capacidades científicas y tecnológicas en el país. En sus testimonios aparece constantemente la idea de cuidado, orientación y formación. No se trata únicamente de cumplir tareas administrativas o académicas, sino de acompañar procesos humanos.

La Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán rinde homenaje a las madres que integran la comunidad universitaria. Reconoce su dedicación, su sensibilidad humana y el compromiso inquebrantable que demuestran cada día con la institución y con el país. Feliz Día de la Madre.

Prensa UNC – YA

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