Detrás de cada proceso académico, espacio en funcionamiento y estudiante que avanza en su formación, existe en las universidades el invalorable aporte de un importante contingente humano conformado por el personal administrativo, técnico y de servicios. Esta participación encuentra reconocimiento cada 19 de marzo, cuando en Venezuela se celebra el Día del Trabajador Universitario, una fecha dedicada a honrar a los trabajadores que, con su labor diaria, contribuyen de manera directa al desarrollo de la educación superior en Venezuela.
Esta efeméride tiene origen en las luchas laborales impulsadas desde la Universidad Central de Venezuela UCV, donde los trabajadores lograron incorporar en su Acta Convenio el reconocimiento del Día del Empleado Universitario, fecha que fue extendida con los años a todo el sector.
La Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), que avanza con rapidez en la consolidación de su proyecto académico, cuenta con un equipo de trabajadores altamente capacitados, cuya labor diaria no solo garantiza la operatividad de la universidad, sino proyecta su futuro desde la excelencia y vocación de servicio.
Los trabajadores toman la palabra
Hablar de universidad suele remitir de inmediato a profesores, investigadores y estudiantes. Sin embargo, el funcionamiento cotidiano depende de una estructura mucho más amplia. Desde la gestión documental hasta el mantenimiento de los espacios, pasando por el acompañamiento académico y el análisis de datos, cada tarea configura un engranaje indispensable.
A continuación, presentamos un conjunto de testimonios que reflejan la labor esencial de un grupo representativo de trabajadores de la UNC en el cumplimiento de los objetivos institucionales.
Guillermo Betancourt, joven economista, analista de la Unidad Estadística de la Coordinación de Seguimiento Estudiantil, sitúa el rol del trabajador universitario en una dimensión estratégica y refiere que es, “en pocas palabras, una experiencia de hacer país, donde nuestro papel es acompañar a esta próxima generación de profesionales en Venezuela”.
Su reflexión apunta a que la universidad no solo forma profesionales, sino que prepara el relevo generacional. Sostiene que la misión principal como trabajadores es siempre “estar listos para esa próxima generación, estos jóvenes que van a hacer el relevo científico”.
Desde su área, el trabajo se traduce en seguimiento, orientación y análisis de desempeño estudiantil. Explica con orgullo la dimensión de su labor, destacando su cercanía generacional como una herramienta de acompañamiento que, en sus palabras, se trata de: “cómo logramos el bienestar de los estudiantes y cómo llevamos el análisis de los resultados académicos. Ahí es donde entra nuestra labor como analista”.
Desde otra instancia, la politóloga Maryorie Leal Briceño, coordinadora de Archivo General de la Dirección de Registro, Control y Seguimiento, cuyo trabajo no se trata únicamente de ejecutar tareas, sino de diseñar sistemas, normativas y rutas de funcionamiento.
Convencida de la trascendencia de la responsabilidad asumida desde la creación de la universidad, señala que “nos convocaron a este espacio para consolidar todos los procesos, particularmente apoyando a la Dirección de Registro, Control y Seguimiento y, posteriormente, asumimos las funciones que estamos haciendo en este momento. El tiempo da cuenta de la importancia de este proceso. En un año podemos apreciar las sólidas bases fundacionales de nuestra universidad”.
Considera que el trabajo colectivo ha permitido, en poco tiempo, obtener avances significativos, evidenciando la velocidad del crecimiento institucional, “ya tenemos una cantidad significante de estudiantes en circulación cuando hace un año no teníamos nada”.
Leal se siente orgullosa al señalar que su aporte es, dejar las bases de esta universidad, “nos tocó vivir el momento histórico de poder vaciar aquí todo el conocimiento y la experiencia, de todos los compañeros que hacemos sinergia en estos espacios de la universidad”.
En paralelo, el trabajo de servicios garantiza las condiciones materiales para la vida académica. Abelardo Alviarez, jefe de la Unidad de Servicios Generales, resume esta responsabilidad en términos concretos: “Mi aporte es mantener los espacios, tanto inmueble como infraestructura de la universidad, funcionando al 100%”.
Alviarez destaca el valor del ambiente laboral y la cohesión de los equipos de trabajo. Asimismo, refleja un gran sentido de pertenencia al expresar que “para mí es algo nuevo porque es la primera vez que trabajo en una universidad como tal. Pero me gusta mucho trabajar acá porque el área que represento tiene que ver, prácticamente, con todos los espacios de la universidad”.
Detrás de cada aula limpia, cada laboratorio operativo y cada área administrativa en funcionamiento, hay un trabajo constante que, para algunos, suele pasar desapercibido, pero que resulta indispensable para la institución.
Desde la Dirección Académica, la labor administrativa adquiere un carácter transversal. Julvin López, Jefa de la Unidad de Gestión, describe su trabajo como parte de un entramado colaborativo. Considera que “nos permite tener el contacto directo tanto con estudiantes como con docentes, personal administrativo y obrero. Es un trabajo en equipo para las diferentes áreas que integran a nuestra universidad. Una universidad creada en revolución, una universidad que es de inclusión para para todos”.
Su visión pone énfasis en el impacto humano del trabajo universitario. Acota que “trabajar en la UNC, antes que nada es una oportunidad, una oportunidad valiosa que nos permite desarrollarnos como persona, contribuir y aportar nuestros conocimientos en diferentes áreas”.
En esa dinámica, el vínculo con estudiantes y docentes se convierte en un eje fundamental que destaca la naturaleza de la institución. López afirma que “deja una enseñanza profunda, ya que esa integración abarca el área social, el área familiar, el área del aprendizaje y cómo nos podemos desenvolver en cada uno de estos ámbitos”.
Sentido de pertenencia y compromiso país
En todos los testimonios, más allá de las funciones específicas, hay como denominador común la identificación con el inédito proyecto educativo que representa la UNC. En una institución que se define como científica, tecnológica y orientada al futuro, todos los trabajadores asumen un rol activo en la construcción de ese horizonte.
“Qué privilegio ser trabajador universitario”, resume Betancourt, en una frase que sintetiza la dimensión vocacional de esta labor.
“Trabajar en la UNC es una experiencia magnifica, lo mejor que me ha pasado hasta el momento”, refiere Alviarez.
Por su parte, Leal destaca el componente generacional y transformador de la UNC al manifestar que “está la semilla, estamos con esa juventud científica que apuesta por la patria”.
Y desde la experiencia cotidiana, López lo traduce en términos de emoción y compromiso al decir que le “llena de mucha felicidad, de mucho orgullo formar parte de esta familia”.
El Día del Trabajador Universitario no es solo una fecha conmemorativa. Es una oportunidad para visibilizar un trabajo que resulta esencial para la educación superior. Para la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, ese reconocimiento adquiere un matiz especial, porque está dirigido a quienes no solo sostienen una institución, sino que la construyen. Una labor silenciosa, pero decisiva, que cada 19 de marzo merece ser contada, reconocida y celebrada. Felicitaciones a todos los trabajadores de la UNC en su día.
Prensa UNC-YA

























