Al conmemorarse 102 años del natalicio del Dr. Humberto Fernández Morán, médico, investigador y pionero, su recorrido de vida sigue inspirando a las generaciones que creen que la ciencia puede transformar sociedades e impulsar el presente y futuro para alcanzar la soberanía científica.
El nombre de este insigne científico no solo está inscrito en hallazgos e invenciones de referencia mundial y en importantes tratados científicos y patentes internacionales, sino que representa una figura emblemática para el estudiantado que se forma en la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC).
Fue creador del bisturí de diamante. Impulsó el desarrollo de la microscopía electrónica criogénica. Participó en investigaciones asociadas al programa Apolo 11 de la NASA. Fundó el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), antecedente del actual Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).
Con la creación de la UNC se rinde homenaje y se da continuidad a la filosofía científica de Fernández Morán. Es así como, la creatividad, la investigación, la ética y la responsabilidad social constituyen pilares educativos fundamentales de la institución.
Para Abraham Pisani, estudiante de Física, la figura del científico zuliano tiene un significado político y cultural al definirlo como un libertador de la ciencia venezolana, como un pionero, que dio grandes aportes al avance científico de su patria.
Define con convicción su admiración, afirmando que el principal legado fue “desmontar el tabú de que la ciencia era algo imposible para el venezolano. Demostrar que es posible que todas las personas puedan formarse y hacerla en el país, puedan lograrlo sin ninguna limitación”.
Manifiesta un profundo sentido de orgullo y respeto hacia la figura de Fernández Morán por siempre enaltecer su gentilicio como venezolano. Un recordatorio de que la excelencia alcanzada por el científico en su tiempo es en la actualidad una meta posible para las nuevas generaciones.
Para Abraham, esta inspiración se traduce en una hoja de ruta profesional. “El venezolano debe aprovechar que lleva el triunfo en sus genes y esto, unido al sudor dejado por disponibilidad al trabajo, constituyen en síntesis su realización”.
El legado de Fernández Morán para la estudiante de Inteligencia Artificial Valeria Vizcaíno, tiene otra dimensión. Señala que “es un personaje revolucionario tanto a nivel científico como a nivel social y universitario, porque no solamente defendía la educación libre y científica accesible para todos, sino que también promovía el interés de la formación científica en los jóvenes”.
Reflexiona y expresa que “evidentemente eso es revolucionario porque durante mucho tiempo la ciencia estaba destinada para una élite. Pienso que Fernández Morán rompió con ese paradigma, de que los científicos deben poseer ciertas características”. Desde su visión, el científico rompió esa barrera con su trabajo y ejemplo.
Señala que “todos podemos ser científicos, estamos en esta universidad preparándonos. A través de la educación científica evolucionan las sociedades, la ciencia es accesible para todos. Creo que el conocimiento debe ser democrático, tal como lo pensó el Dr. Fernández Morán”.
“El más grande patrimonio que se le puede dar a la juventud, es la conciencia de que puede triunfar si se lo propone, y que la clase de éxito que alcance está en el trabajo llevado al límite de la capacidad de cada individuo”.
Sindy Toro, estudiante de Ciberseguridad en la UNC, pone el acento en la motivación que le despierta la figura del insigne personaje más allá de los avances científicos. Recalcó que “nos dejó la motivación y el orgullo de saber que el desarrollo científico en Venezuela es posible. Particularmente, siento que nos dejó el amor por el conocimiento, la curiosidad, las ganas de aprender y la motivación para hacer grandes cosas”.
Asimismo, reflexiona sobre el compromiso de su generación al afirmar que “siento que hizo todo por amor al país, nos dejó la semilla, la motivación el compromiso de que si podemos hacerlo. Trabajando y construyendo en Venezuela”.
Al intentar describir lo más destacado del epónimo señala que fue “un hombre inteligente, audaz, un hombre con amor a su patria, un hombre muy capaz y sobre todo un hombre que dio mucho al país”.
Toro afirma que, de representarlo lo haría mediante la composición simbólica de un matraz, el emblemático bisturí, el mapa de Venezuela, un corazón y un link, integrando así la ciencia, la identidad y la tecnología.
Emmanuel Hary, estudiante de Inteligencia Artificial, subraya su admiración por la dimensión intelectual del Dr. Fernández Morán: “fue un hombre muy inteligente, muy brillante, adelantado a su época con muchos aportes e ideas que deslumbraron no tanto a Venezuela sino al mundo.”
Desde su perspectiva, la contribución más valiosa es humana: “Dejó una huella en cada uno de nosotros, en sus enseñanzas, su ideología y la disciplina que imprimió en nuestros estudios y en nuestras vidas. Siempre deseó estar en su patria, siempre tuvo presente el gran amor por su país, vivir y trabajar en Venezuela”.
Al preguntarle a Hary qué estaría creando el científico en la era de la Inteligencia Artificial, su respuesta es inmediata: “Sus avances se centrarían en la microbiología, específicamente en la automatización de los procesos de microscopía para estudiar, con profundidad, la complejidad de la vida en la Tierra”.
Estas voces resumen el sentir de una institución que concibe la ciencia como un eje de transformación social. En la UNC, la figura del investigador adquiere una nueva dimensión para los estudiantes, consolidándose como un ejemplo de compromiso y un agente activo de cambio.
En las aulas y laboratorios de la UNC, donde jóvenes se forman día a día y comienzan a diseñar algoritmos, estudiar partículas o analizar datos biológicos, la figura del Dr. Humberto Fernández Morán deja de ser únicamente biográfica para convertirse en una poderosa referencia académica, científica y ética. Su vida demuestra que el talento venezolano puede estar a la altura de la ciencia global y al servicio del bienestar colectivo. Al inspirarse en su trayectoria, las nuevas generaciones asumen el reto de convertir el conocimiento en el eje estratégico de la soberanía científica del país.
Prensa UNC – YA

















