12 de octubre Día de la Resistencia Indígena: Memoria histórica y compromiso para construir futuro

La conmemoración trasciende un episodio histórico para reivindicar la memoria colectiva y el lugar que ocupan los pueblos indígenas en la construcción del presente y del futuro del país.

La Resistencia Indígena no solo es un reconocimiento a la lucha frente a la conquista y colonización, sino a la defensa de pueblos que mantienen formas propias de organización, conocimientos, prácticas culturales y relaciones con sus territorios. Esta posición amplía la comprensión de procesos históricos complejos y de la diversidad de actores que han participado en el desarrollo del país.

Una nación multiétnica y pluricultural

El reconocimiento a las raíces pluriculturales y la vigencia de los pueblos originarios, consolida en Venezuela la comprensión de la identidad nacional como una plataforma activa para fomentar el diálogo intercultural, garantizar la justicia social y reivindicar el patrimonio multicultural que ha definido a la sociedad venezolana en su devenir histórico.

Este cambio conceptual se corresponde con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo Capítulo VIII consagra la existencia de las comunidades originarias, sus formas de organización social, política y económica, así como sus lenguas, costumbres, religiones, hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ocupan.

En el ámbito académico y tecnológico, la reivindicación indígena ha abierto nuevas vías de integración. La vinculación entre la investigación científica formal y los saberes tradicionales constituye una prioridad estratégica para abordar desafíos en áreas operativas clave como la salud pública, la seguridad alimentaria, la preservación de cuencas hidrográficas y la gestión ambiental.

En este sentido, la UNESCO ha documentado la importancia de los sistemas de conocimientos indígenas y locales para la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático. El organismo sostiene que la incorporación de estos saberes posiciona a las comunidades como actores activos y determinantes en la investigación y la toma de decisiones, superando la postura que las reducía a simples objetos de estudio. Esta perspectiva resulta especialmente pertinente en ámbitos como la conservación de ecosistemas, la seguridad alimentaria, la gestión del agua y la adaptación a las transformaciones climáticas.

En Venezuela, la articulación entre el conocimiento científico y los saberes comunitarios forma parte de un debate amplio e inclusivo sobre la función social de la ciencia ante las demandas del país. Bajo este paradigma, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) impulsa un modelo académico y de investigación que integra los saberes ancestrales en la búsqueda de soluciones con impacto territorial.

La rectora Gabriela Jiménez Ramírez ha enfatizado en la urgencia de reivindicar los saberes propios, al respecto ha señalado la necesidad de «descolonizar las formas y los procesos de la producción, de cómo hemos sido educados, de cómo se han creado los conocimientos, inclusive de la filosofía del modelo eurocentrista, que quiso de alguna forma invisibilizar la capacidad de creación de nuestros pueblos ancestrales».

De este modo, se reafirma la importancia de consolidar una ciencia nacionalista, comprometida con la historia, la paz y el bienestar, capaz de responder a la diversidad, la espiritualidad y la cultura del pueblo venezolano, integrando plenamente los sistemas de conocimiento de las comunidades indígenas.

Es así como la Resistencia Indígena encuentra en las UNC un espacio de reflexión que conecta historia, educación, ciencia y territorio. La convergencia entre la ciencia formal y las prácticas comunitarias tradicionales permite estructurar un diálogo ético, riguroso y participativo que responde a las necesidades del país y fortalece la soberanía científica.

Este planteamiento sienta las bases de una praxis universitaria arraigada en el contexto nacional y comprometida con el pluralismo cultural. La premisa de investigar con las comunidades resulta determinante para capacitar investigadores que interpreten las dinámicas territoriales, valoren el saber originario y local, y encaucen las demandas sociales hacia respuestas con sustento científico.

El Día de la Resistencia Indígena se convierte en la reivindicación activa de las comunidades que sostienen y enriquecen el tejido plurinacional del país. Frente al reto de repensar nuestra memoria colectiva, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán revalida su responsabilidad social y académica, para la institución, honrar este legado significa cultivar un conocimiento a través de formación, investigación e innovación resultado de un rigor académico y científico que nace del diálogo con las comunidades y coloca la innovación al servicio del desarrollo humano.

Desde el año 2002, se conmemora oficialmente en Venezuela el 12 de octubre como Día de la Resistencia Indígena mediante Decreto Presidencial N.º 2.028, publicado en la Gaceta Oficial N.º 5.605 Extraordinario. Su primer artículo señala expresamente que la fecha está destinada a reconocer la unidad y diversidad cultural y humana, reivindicar a los pueblos indígenas de América y reconocer los aportes de las culturas africanas, asiáticas y europeas en la conformación de la nacionalidad venezolana.

La conmemoración trasciende un episodio histórico para reivindicar la memoria colectiva y el lugar que ocupan los pueblos indígenas en la construcción del presente y del futuro del país.

La Resistencia Indígena no solo es un reconocimiento a la lucha frente a la conquista y colonización, sino a la defensa de pueblos que mantienen formas propias de organización, conocimientos, prácticas culturales y relaciones con sus territorios. Esta posición amplía la comprensión de procesos históricos complejos y de la diversidad de actores que han participado en el desarrollo del país.

Una nación multiétnica y pluricultural

El reconocimiento a las raíces pluriculturales y la vigencia de los pueblos originarios, consolida en Venezuela la comprensión de la identidad nacional como una plataforma activa para fomentar el diálogo intercultural, garantizar la justicia social y reivindicar el patrimonio multicultural que ha definido a la sociedad venezolana en su devenir histórico.

Este cambio conceptual se corresponde con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo Capítulo VIII consagra la existencia de las comunidades originarias, sus formas de organización social, política y económica, así como sus lenguas, costumbres, religiones, hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ocupan.

En el ámbito académico y tecnológico, la reivindicación indígena ha abierto nuevas vías de integración. La vinculación entre la investigación científica formal y los saberes tradicionales constituye una prioridad estratégica para abordar desafíos en áreas operativas clave como la salud pública, la seguridad alimentaria, la preservación de cuencas hidrográficas y la gestión ambiental.

En este sentido, la UNESCO ha documentado la importancia de los sistemas de conocimientos indígenas y locales para la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático. El organismo sostiene que la incorporación de estos saberes posiciona a las comunidades como actores activos y determinantes en la investigación y la toma de decisiones, superando la postura que las reducía a simples objetos de estudio. Esta perspectiva resulta especialmente pertinente en ámbitos como la conservación de ecosistemas, la seguridad alimentaria, la gestión del agua y la adaptación a las transformaciones climáticas.

En Venezuela, la articulación entre el conocimiento científico y los saberes comunitarios forma parte de un debate amplio e inclusivo sobre la función social de la ciencia ante las demandas del país. Bajo este paradigma, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) impulsa un modelo académico y de investigación que integra los saberes ancestrales en la búsqueda de soluciones con impacto territorial.

La rectora Gabriela Jiménez Ramírez ha enfatizado en la urgencia de reivindicar los saberes propios, al respecto ha señalado la necesidad de «descolonizar las formas y los procesos de la producción, de cómo hemos sido educados, de cómo se han creado los conocimientos, inclusive de la filosofía del modelo eurocentrista, que quiso de alguna forma invisibilizar la capacidad de creación de nuestros pueblos ancestrales».

De este modo, se reafirma la importancia de consolidar una ciencia nacionalista, comprometida con la historia, la paz y el bienestar, capaz de responder a la diversidad, la espiritualidad y la cultura del pueblo venezolano, integrando plenamente los sistemas de conocimiento de las comunidades indígenas.

Es así como la Resistencia Indígena encuentra en las UNC un espacio de reflexión que conecta historia, educación, ciencia y territorio. La convergencia entre la ciencia formal y las prácticas comunitarias tradicionales permite estructurar un diálogo ético, riguroso y participativo que responde a las necesidades del país y fortalece la soberanía científica.

Este planteamiento sienta las bases de una praxis universitaria arraigada en el contexto nacional y comprometida con el pluralismo cultural. La premisa de investigar con las comunidades resulta determinante para capacitar investigadores que interpreten las dinámicas territoriales, valoren el saber originario y local, y encaucen las demandas sociales hacia respuestas con sustento científico.

El Día de la Resistencia Indígena se convierte en la reivindicación activa de las comunidades que sostienen y enriquecen el tejido plurinacional del país. Frente al reto de repensar nuestra memoria colectiva, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán revalida su responsabilidad social y académica, para la institución, honrar este legado significa cultivar un conocimiento a través de formación, investigación e innovación resultado de un rigor académico y científico que nace del diálogo con las comunidades y coloca la innovación al servicio del desarrollo humano.

Prensa UNC – YA

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