Millones de personas se relacionan diariamente con la ciencia al momento de elegir una fuente de información o de opinión sobre salud o cambio climático, interpretar una cifra, evaluar una afirmación sobre inteligencia artificial, entre otras acciones que requieren herramientas para comprender cómo funciona la ciencia.
El Día Internacional de la Cultura Científica, que se celebra cada 28 de septiembre, busca destacar la importancia de acercar la ciencia a la sociedad y de promover una ciudadanía capaz de comprender, valorar y utilizar el conocimiento científico en su vida diaria. La iniciativa surgió en 2020, impulsada por la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (SOMEDICYT) y otras organizaciones de México y Costa Rica.
La elección del 28 de septiembre responde al aniversario de la primera transmisión de Cosmos, la reconocida serie de tv de divulgación científica, creada y conducida por el célebre astrónomo Carl Sagan en 1980. Este día busca acercar los procesos y conocimientos científicos a personas que no pertenecen al ámbito académico para favorecer su apropiación social.
La cultura científica, desde este punto de vista busca promover la difusión y comprensión de la ciencia como parte de la cultura y como un recurso para interpretar nuestro entorno, formular preguntas y participar responsablemente en las decisiones que involucran conocimiento científico y tecnológico.
Ciencia para todos
Durante mucho tiempo, la ciencia ha sido presentada mediante grandes descubrimientos o prominentes investigadores que transformaron determinadas áreas del conocimiento. Sin embargo, la cultura científica propone ampliar esa mirada al poner a disposición de todos conocimientos generales, habilidades y criterios que permitan aproximarse a la ciencia, comprender su papel en la sociedad y valorar sus aportes.
La cultura científica busca consolidar una ciudadanía que domine conceptos y hechos básicos, así como que tenga conciencia sobre el papel de las ciencias en ell progreso sociall y en la vida cotidiana. Se sostiene sobre tres pillares fundamentales:
• Pensamiento crítico: fortalece la capacidad de analizar la información, verificar datos e identificar noticias falsas antes de tomar decisiones.
• Curiosidad e indagación: motiva a explorar, experimentar y aprender bajo estándares y criterios validados.
• Participación ciudadana: empodera a la sociedad para debatir y tomar posición frente a temas de alto impacto, como la sostenibilidad ambiental, el uso de la energía o las emergencias sanitarias.
Asimismo, su consolidación y transmisión se apoya en tres vías principales:
• Divulgación científica: traduce e ilustra conceptos complejos para la sociedad mediante publicaciones, documentales y plataformas divulgativas.
• Comunicación institucional: permite que, por ejemplo, universidades y centros de investigación visibilicen el propósito y el impacto social de sus hallazgos.
• Educación formal: promueve vocaciones científicas desde las etapas escolares y forma a las nuevas generaciones en métodos de acceso al conocimiento con actitud crítica y rigor probatorio.
Adquirir conocimientos de las ciencias tiene una significativa importancia a través del potencial de las tecnologías de la Información de la actualidad como Internet y las redes sociales, que han ampliado extraordinariamente el acceso a contenidos científicos.
El proceso que representa todo un desafío en la sociedad contemporánea no consiste simplemente en acumular información, sino en fortalecer un conocimiento crítico al aprender a preguntar de dónde proviene un dato, qué evidencia lo respalda, cuáles son sus límites y qué diferencias existen entre una hipótesis, una conclusión científica y una opinión.
La propia iniciativa del Día Internacional de la Cultura Científica destaca esta necesidad de fortalecer una cultura ciudadana compatible con la ciencia, que permita tomar decisiones fundamentadas y mantener una postura crítica frente a la proliferación de información falsa.
La universidad como promotora de la ciencia
La universidad ocupa un lugar particular en este proceso. al acercar a los estudiantes a las formas en que se construye el conocimiento. Una educación basada en cultura científica favorece la indagación y el descubrimiento, permite formular hipótesis, diseñar experimentos y comprender los procedimientos utilizados para validar o refutar ideas. También incorpora dimensiones relacionadas con la ética y la responsabilidad.
En la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), esta perspectiva tiene una relación directa con su oferta académica. Carreras como Física, Matemáticas, Biotecnología, Ciencia de Datos, Nanotecnología, Ciencia Molecular, Inteligencia Artificial, Robótica y Automatización, Electromedicina, Biomateriales, Oceanología y otras áreas de las ciencias naturales, aplicadas y tecnológicas, sitúan al estudiante frente a problemas que demandan observación, análisis, experimentación y pensamiento crítico.
El conocimiento proporciona herramientas para comprender el mundo, pero la educación también debe preparar para decidir cómo utilizar esas herramientas. Esta relación entre conocimiento y responsabilidad forma parte de la concepción educativa de la UNC.
La cultura científica, desde este punto de vista, incorpora una dimensión ética. Una sociedad científicamente formada debería ser capaz de preguntarse sobre las consecuencias, los beneficios y los riesgos de un avance o conocimiento. En la UNC, este enfoque está presente de manera transversal en la formación de profesionales destinados a trabajar en áreas donde el desarrollo científico y tecnológico puede modificar profundamente la vida de las personas.
Una universidad científica como la UNC tiene la responsabilidad de comunicar y entrar en contacto con una sociedad que necesita comprender cada vez mejor los fenómenos científicos y tecnológicos que afectan su vida. Por eso, la divulgación debe formar parte de un circuito más amplio junto con la educación y la comunicación científica.
Para la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, el Día Internacional de la Cultura Científica permite reconocer una tarea que comienza en la formación de sus estudiantes y puede proyectarse mucho más allá de sus aulas. Formar científicos, ingenieros y profesionales de las nuevas tecnologías supone también formar ciudadanos capaces de investigar, cuestionar, argumentar y tomar decisiones sustentadas en conocimientos.
Y esa mirada, sustentada en conocimiento, pensamiento crítico y responsabilidad, es la que permite que la ciencia deje de ser únicamente un conjunto de disciplinas para convertirse en parte activa de la cultura y de la vida de la sociedad.
Prensa UNC – YA
