Este 12 de agosto, el Día Internacional de la Juventud de 2026 se celebra bajo el lema “Diferentes contextos, aspiraciones comunes”, una formulación promovida por las Naciones Unidas (ONU) que considera que los jóvenes, a pesar de las particularidades de cada país, comparten aspiraciones relacionadas con la educación, la dignidad, la participación, el trabajo decente, el bienestar y la posibilidad de construir un futuro sostenible.
Para ello es necesario garantizar las condiciones que necesitan para fortalecer sus capacidades, conocimientos y aspiraciones. Este reto adquiere especial relevancia en un escenario marcado por transformaciones tecnológicas aceleradas, cambios ambientales, desigualdades sociales, nuevas exigencias laborales y desafíos relacionados con el bienestar y la participación.
En ese contexto, la educación se convierte en un espacio para aprender, investigar, experimentar, crear y participar en la solución de problemas. Bajo este enfoque, en la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), los estudiantes que forman parte de la comunidad universitaria, tienen la oportunidad de desarrollar proyectos que buscan trasladar el conocimiento científico desde las aulas y laboratorios hacia la solución de situaciones concretas.
Para nuestra institución esa coincidencia entre aspiraciones juveniles y conocimiento adquiere una dimensión particular. Formar jóvenes para la ciencia significa ofrecerles herramientas para interpretar su entorno, pero también oportunidades para intervenir sobre él.
Una fecha de participación y oportunidades
El Día Internacional de la Juventud fue establecido por la Asamblea General de las ONU en diciembre de 1999, a partir de la recomendación formulada por la Conferencia Mundial de Ministros Responsables de la Juventud celebrada en Lisboa en 1998. La primera conmemoración tuvo lugar el 12 de agosto de 2000.
Desde entonces, la fecha se ha convertido en un espacio para visibilizar las contribuciones de las nuevas generaciones y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre las condiciones que pueden limitar su desarrollo.
La agenda internacional de 2026 pone especial énfasis en jóvenes que viven en países menos adelantados, donde factores como la pobreza, el aislamiento geográfico, las brechas digitales y la exposición a los efectos del cambio climático pueden dificultar el acceso a oportunidades. La ONU resume la conmemoración en tres grandes ideas: solidaridad global, desafíos compartidos e innovación juvenil.
Al respecto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca que los jóvenes de la región están impulsando procesos de innovación, acción comunitaria, defensa de la equidad y transformación social. La ONU, por su parte, sostiene que los jóvenes deben ser reconocidos como participantes y socios en los procesos de desarrollo, no solamente como beneficiarios de políticas públicas.
Es precisamente en ese punto donde la experiencia universitaria adquiere especial importancia. En la UNC, el talento juvenil encuentra un espacio asociado directamente con la investigación científica y tecnológica. Esta singular experiencia educativa coloca al estudiante frente a una dinámica distinta de la simple recepción de contenidos. Permite destacar una característica relevante de un modelo de formación que, desde el inicio de cada carrera, busca desarrollar la investigación como parte del proceso formativo.
Los estudiantes de la UNC son reflejo de una generación capaz de identificar problemas, investigarlos con método y convertir el conocimiento en innovación tangible. Esta expresión resume una de las dimensiones más importantes de la relación entre juventud y universidad.
La relación entre ciencia y juventud también plantea una responsabilidad. Por eso, formar científicos, ingenieros y profesionales vinculados con áreas de alta especialización requiere incorporar criterios éticos a la toma de decisiones. La idea resulta especialmente pertinente en una época en la que la inteligencia artificial, la automatización, la biotecnología, la nanotecnología, la robótica y otras áreas científicas están modificando la manera en que las sociedades trabajan, producen, se comunican y toman decisiones.
Los jóvenes que actualmente se forman en estas disciplinas serán quienes participen en buena parte de esas transformaciones durante las próximas décadas. De allí la importancia de que su preparación técnica vaya acompañada de capacidad crítica y conciencia sobre el impacto de sus decisiones.
En este sentido, la rectora de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, Gabriela Jiménez Ramírez, resume claramente los objetivos de preparar una generación para asumir responsabilidades en instituciones científicas, laboratorios, empresas, universidades y espacios donde se toman decisiones relacionadas con el conocimiento:
“Celebramos estos espacios para el intercambio de saberes, celebramos porque sabemos que en los próximos años graduaremos a una generación de relevo que asumirá los centros de investigación con bioética, amor, pasión científica y dignidad”.
En la UNC, esa aspiración encuentra una expresión concreta en estudiantes que ya están trabajando en proyectos científicos para convertirlos en soluciones. Porque la juventud no es solamente la generación que recibirá el futuro, también es la generación que, desde ahora, comienza a construirlo.
Prensa UNC- YA
