María Eugenia Pirela Bracho trabaja con materiales inmensamente pequeños. Ahora tiene la oportunidad de retransmitir sus conocimientos en el ámbito de la nanotecnología al universo de estudiantes de la joven Universidad Nacional de las Ciencias A la doctora se le desborda la zulianidad desde los apellidos. No es más maracucha porque, después de haber construido su personalidad y su juventud en Maracaibo (donde nació en 1971) decidió continuar sus estudios y su ejercicio de la docencia, al despuntar el siglo XXI, en la Universidad de Los Andes (Trujillo y Mérida). Más tarde se trasladó a Caracas a meterse de lleno en el tótem de la investigación científica en Venezuela (el IVIC). Allí labora en el Centro de Ingeniería de Materiales y Nanotecnología. Y ahora está lista para volcar toda esa experiencia en la naciente universidad que honra la memoria y el legado de Humberto Fernández-Morán, otro zuliano entregado a las ciencias. Aparte de la fascinación temprana por las materias científicas fundamentales ha sido docente, a causa de la pasión de su madre por su oficio: “Mi mamá era maestra y me daba clase los sábados y los domingos, hacía escuelita con sus hijos y nos colocaba tareas. Antes de salir a jugar con mis primos, mi hermano le decía a mi mamá: “yo quiero mi caligrafía, yo quiero que me coloques mis sumas y mis restas”. Yo también, antes de salir a jugar con el grupo familiar yo hacía primero mis tareas. Mi carrera profesional en la universidad también fue fabulosa, todos mis profesores de la universidad cultivaron con pasión esas inquietudes de saber cómo, cuándo, dónde y en qué momento, a toditos y cada uno los recuerdo con mucho agradecimiento. Yo soy físico y estudié Física por intuición, desde el bachillerato fui buena en las tres marías y decidí estudiar matemática. Pero cuando entré a la carrera de matemática y vi álgebra supe que esa no era para mí. Luego comparé los pensum de todas las carreras y cuando leí los nombres de las materias que tenía en la carrera de Física quedé fascinada: Física Cuántica, Física Estadística, Electrónica, Electromagnetismo, Métodos Matemáticos, cada vez que leía los nombres de las materias me iba enamorando de eso, yo quería saber qué decía allí, qué iba a aprender allí”. –Hablando de nombres fascinantes. Quiero leerle el título de una investigación desarrollada por usted, para que, por favor, nosotros los periodistas, chicheros, madres solteras, taxistas, policías, artistas, obreros, entendamos de qué se trata. El título es este: “Síntesis de bio nanopartículas de plata para aplicaciones nanobiotecnológicas”. A ver, una forma más o menos potable de que entendamos eso. Pirela habla con las manos. Sabe que el área del conocimiento en la que se ha especializado puede no ser de muy fácil digestión para los no iniciados, así que se apoya para esa tarea con movimientos descriptivos que le vienen muy bien con eso de auspiciar imágenes mentales de lo que está explicando. –En primer lugar hay que entender qué significa el “nano”, ¿cierto? Si uno agarra un milímetro y lo divide en mil partes, cada una de esas partes mide un micrómetro. Un cabello puede medir unos 100 micrómetros de grosor. Ahora, si uno toma un micrómetro y lo divide en mil partes iguales, cada una de esas partes mide un nanómetro. Bueno, en los últimos años nos hemos ocupado de diseñar nanopartículas que pueden tener aplicaciones en la agricultura y en la medicina, por ejemplo. –¿Cuánto mide la partícula más pequeña con la que usted ha trabajado? –He tenido nanopartículas de plata de cuatro nanómetros. –¿Cómo se ve o se mide una partícula de ese tamaño? ¿Y por qué es importante que sea de ese tamaño? –Hay muchas técnicas que te pueden determinar las características de las nanopartículas. Una es la absorbción en en el rango infrarrojo, en el rango visible, perdón, una de ellas. Es una curva acampanada que te dice cuánto absorbió, y por el ancho te puede dar el tamaño y la forma. Los científicos hacemos teoría y experimento. En la parte teórica están las curvas también calculadas, y cuando uno hace el match, teoría práctica, nos damos cuenta que para esa para esa campana de Gauss que observamos, los granos son de cuatro nanómetros. Entonces, es una de las maneras de obtener el tamaño. Otra es verlas por microscopia electrónica de transmisión, otras verlas por un buen microscopio electrónico barrido de alta resolución. Hay varias técnicas en las que el científico se puede apoyar. Y es importante el tamaño porque hemos demostrado en los experimentos científicos que los objetos me dan propiedades distintas según su tamaño. Entonces, conociendo las propiedades que me dan los materiales a diferentes escalas de tamaño, entonces yo puedo diseñar en la escala nano para, por ejemplo, hacer apoptosis de las células cancerígenas. Entonces, para cerrar la idea, la nanotecnología es la creación de cosas, de objetos a esos niveles. –¿Puede hablarnos de algunas aplicaciones prácticas de la nanotecnología? ¿De algunos diseños que ya existan y funcionen? –Sí, hay diseños de materiales. Si yo quiero obtener de un material ciertas características, puedo diseñar el material con esas características. Conociendo las propiedades que me dan los materiales a diferentes escalas de tamaño, para, por ejemplo, hacer apoptosis de las células cancerígenas, es decir, que mate la célula. Hay diferentes mecanismos que por el tamaño nano pueden entrar a la célula y alterar el funcionamiento de la célula. Todo eso está en estudio. ¿Cómo hago para dirigir el material sintetizado a donde yo quiera y que no me dañe lo que está alrededor? Eso es tela que hay por cortar, hay demasiada investigación que hacer al respecto, pero se está trabajando en eso. A las nanopartículas se les puede recubrir de moléculas que, por ejemplo, alteren el PH de la célula que se quiere eliminar. Si yo conozco cómo son las moléculas de su superficie, yo puedo diseñar, sintetizar y después aplicar eso directamente. Se busca entonces la forma de que encajen como una llave y una cerradura, y