162 años del Nacimiento de José Gregorio Hernández: Ciencia, fe y vocación

San José Gregorio Hernández, nació en Isnotú, estado Trujillo, el 26 de octubre de 1864. Fue médico, investigador, docente y precursor de la medicina experimental, pero también un hombre de profunda fe católica, cuya dedicación a los enfermos, especialmente a los más desposeídos, dio origen a una devoción popular  de gran fervor.

Su legado supera los límites de la medicina y la religiosidad nacional. Tras celebrarse su canonización, el 19 de octubre de 2025, se consagró a José Gregorio Hernández como el primer santo de Venezuela.

Antes de su reconocimiento oficial como santo, para millones de personas ya era una figura cercana al consolidarse, primero, como referente académico y profesional de la medicina y, más adelante, como el médico al que se oraba en la enfermedad, el hombre cuya imagen acompañaba los hogares venezolanos y el intercesor al que generaciones enteras atribuyeron favores y sanaciones.

La trayectoria científica de José Gregorio Hernández nos permite comprender por qué su legado conserva particular relevancia para la historia contemporánea de Venezuela.

Se graduó de doctor en Ciencias Médicas en la Universidad Central de Venezuela en 1888. Un año después recibió una beca para continuar su formación en Europa. En París estudió microscopía, histología, bacteriología y fisiología experimental. Posteriormente amplió sus estudios en Berlín.

De regresó al país, en 1891, no se limitó a ejercer la medicina. Trajo consigo conocimientos, métodos e instrumentos que contribuirían a modificar la enseñanza médica venezolana. Fue responsable de los estudios de histología, fisiología experimental y bacteriología y participó en la creación de espacios de formación e investigación como el primer laboratorio científico universitario y la Cátedra de Bacteriología de la UCV, considerada pionera en América.

Su contribución no terminó en la universidad, en 1904 fue miembro fundador de la Academia Nacional de Medicina y publicó, entre otras obras, Elementos de Bacteriología, en 1906, y Elementos de Filosofía, en 1912. De esta manera, enseñar, investigar y atender pacientes fueron su misión de vida.

El médico de los pobres

La entrega desinteresada de José Gregorio Hernández  al asistir a personas de todas las condiciones sociales, especialmente, a los más necesitados, le valió la admiracióndel pueblo. De esa vocación altruista nació el título con el que se inscribió en la historia de Venezuela: el Médico de los Pobres. La expresión recoge valores asociados a su vida como la solidaridad, la honestidad, la responsabilidad, la dedicación, la constancia y el respeto.

José Gregorio Hernández murió el 29 de junio de 1919, en Caracas, como consecuencia de un accidente de tránsito. Tenía  54 años. Su muerte marcó el inicio de una devoción que ha perdurado a lo largo de generaciones de venezolanos hasta nuestros días.

Durante décadas, numerosos fieles le atribuyeron intercesiones y sanaciones que llevaron a la Iglesia católica a iniciar formalmente su causa de canonización en 1949. En 1972 fue proclamado Siervo de Dios y, en 1986, el papa Juan Pablo II aprobó sus virtudes y lo declaró Venerable.

El paso decisivo hacia la beatificación llegó con el caso de una niña de diez años que había sufrido una herida de bala en la cabeza. La Comisión encargada de estudiar el caso en Venezuela aprobó en 2020 la atribución de la curación a la intercesión de José Gregorio Hernández, y el papa Francisco autorizó posteriormente el decreto que reconoció el milagro. Este hecho abrió el camino a su beatificación y selló el aval de la Iglesia católica a una devoción que ya tenía profundas raíces en el pueblo venezolano.

En febrero de 2025, el papa Francisco autorizó al Dicasterio para las Causas de los Santos promulgar los decretos para la canonización del Beato José Gregorio Hernández.

Posteriormente, luego del fallecimiento del papa Francisco, el papa León XIV convocó el consistorio en el que se estableció su inscripción en el Libro de los Santos para el 19 de octubre de 2025. La ceremonia se llevó a cabo en la Plaza San Pedro del Vaticano, donde también se canonizó a la religiosa María del Carmen Rendiles Martínez.

Ciencia y fe

La ejemplar vida de San José Gregorio Hernández muestra a un médico formado en los principales centros científicos de su época que, al mismo tiempo, mantuvo una profunda convicción religiosa. Para él, atender al enfermo era una expresión concreta de sus profundos principios espirituales.

La rectora de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) Gabriela Jiménez Ramírez, ha señalado que la devoción popular hacia San José Gregorio Hernández es el resultado de “testimonios diarios de milagros y bendiciones que provenían de un científico que, en vida, se dedicó a ayudar a los más necesitados y que, al trascender, se convirtió en una presencia sagrada de fe”.

Considera que la vida del santo es expresión de la concepción de “la vida y la ciencia como un acto profundamente humano”. 

Para la UNC, la figura de San José Gregorio Hernández es un referente histórico especialmente cercano al permanecer vigente la concepción del conocimiento bajo la perspectiva de la responsabilidad y compromiso social.

Su ejemplo reivindica la dimensión humana de la actividad científica. Su legado se vincula con la filosofía educativa de la UNC que aspira  integrar la excelencia académica con el bienestar de las personas y  las necesidades de la sociedad.

San José Gregorio Hernández representa al científico que puso su saber al servicio del país, al médico que atendió a los más necesitados, al mentor que formó a nuevas generaciones y al creyente cuya vida fue para millones de venezolanos un modelo de caridad. La rectora ha subrayado su improntaal referirse a él como «un hombre que amó a su patria tanto como amó a su prójimo».

La figura de José Gregorio Hernández, como ha expresado Jiménez Ramírez,  “…reconcilia dos mundos que la modernidad insiste en separar: el laboratorio y la capilla, la evidencia y la fe, el saber, la vida en comunidad, el servicio y la caridad”.

El primer santo venezolano, que alguna vez llevó instrumentos y conocimientos científicos para contribuir a modernizar la medicina del país, permanece como figura venerada por la fe del pueblo venezolano y como precursor de una ciencia que entendió el saber no como privilegio, sino como responsabilidad frente a la vida.

Prensa UNC – YA

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