Cada 23 de abril, el mundo celebra el Día Internacional del Libro, una fecha instaurada por la UNESCO en 1995 para rendir homenaje a la lectura, a los autores y al valor del conocimiento como patrimonio de la humanidad. La selección de la fecha coincide con la desaparición física de figuras fundamentales de la literatura universal como Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, lo que convierte a esta jornada en un símbolo de la memoria cultural y del pensamiento escrito.
En 2026, la conmemoración adquiere un significado especial al cumplirse cien años de la primera celebración del Día del Libro, impulsada originalmente en España en 1926. Este centenario llega en un contexto global donde el fortalecimiento de los ecosistemas del libro, la educación inclusiva y el acceso universal al conocimiento son prioridades para las sociedades contemporáneas.
En Venezuela, esta efeméride permite visibilizar espacios donde el libro trasciende su dimensión cultural para convertirse en herramienta de investigación científica y transformación social. Entre estos destaca la Biblioteca Regional de Ciencia y Tecnología Marcel Roche del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), una institución que, desde mediados del siglo XX, se ha consolidado como referencia nacional e internacional en el acceso a la información especializada.
Fundada en 1959, en paralelo al desarrollo del IVIC como centro de investigación de alto nivel, la Biblioteca Marcel Roche ha evolucionado hasta convertirse en una de las colecciones científicas más completas de Venezuela. Su acervo, se desglosa en más de 100 mil volúmenes de libros y monografías de ciencias básicas y sociales, una colección de revistas científicas que supera los 7 mil títulos, además separatas de investigadores, tesis de posgrado y acceso a bases de datos internacionales. Asimismo, la biblioteca posee fondos documentales especiales, como el de Humberto Fernández-Morán, que incluye manuscritos, libros, fotografías y documentos técnicos únicos, así como, el fondo de libros antiguos, raros y valiosos.
A este patrimonio se suman piezas de valor histórico excepcional. Entre ellas, Pirotechnia de Vannucio Biringuccio (1550), la colección inicial de Philosophical Transactions of the Royal Society (1665) y documentos asociados a figuras como Alexander von Humboldt, lo que convierte a la biblioteca en un espacio donde conviven la historia de la ciencia y la producción contemporánea del conocimiento.
En 1996, la UNESCO reconoció esta trayectoria al designarla como Biblioteca Regional de Ciencia y Tecnología para América Latina y el Caribe, destacando su capacidad para gestionar información científica y atender las necesidades de investigadores dentro y fuera del país.
Sus espacios especializados, como la Sala Maruja Roche, que resguarda colecciones antiguas y archivos patrimoniales, la Sala de Lectura Ramón Palomares, dedicada a integrar ciencia, literatura y arte, la Sala Dr. Humberto Fernández-Morán, un espacio que custodia parte significativa del patrimonio intelectual del científico venezolano y que se ha convertido en punto de referencia para investigadores, estudiantes y divulgadores de la historia de la ciencia, reflejan una particular visión del conocimiento, donde las ciencias dialogan con las humanidades.
La lectura como fundamento de la formación científica
Más allá de su valor documental, la Biblioteca Marcel Roche se ha convertido en un centro de referencia para la formación académica en Venezuela. Al respecto, cabe resaltar su articulación con la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC).
Desde su creación, la UNC ha asumido la herencia científica del IVIC y del proyecto impulsado por el Dr. Humberto Fernández-Morán, consolidando un modelo educativo centrado en la investigación, la innovación y la resolución de problemas nacionales. En este contexto, el acceso a fuentes bibliográficas especializadas no es un complemento, sino una condición esencial para la formación de profesionales.
Esta relación se ha fortalecido mediante una estrategia de integración institucional que permite a estudiantes y docentes de la UNC interactuar directamente con los recursos de la Biblioteca Marcel Roche, tanto en formato físico como digital. La universidad cuenta, además, con una biblioteca virtual robusta, respaldada por esta infraestructura, lo que amplía el acceso al conocimiento científico actualizado.
El Secretario de la UNC, Dr. Roberto Betancourt, lo ha resumido en una idea que trasciende lo académico: “la biblioteca no es un lugar estático, es un lugar dinámico en la cual nuestros estudiantes abren puertas para dinamizar su pensamiento y para devorar el mundo”.
Esta concepción sitúa al libro como herramienta activa en la formación de profesionales capaces de interpretar la realidad, cuestionarla y transformarla, en consonancia con los principios de excelencia académica y compromiso social que orientan a la UNC.
En este contexto, la ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología y rectora de la UNC, Gabriela Jiménez Ramírez, ha insistido en el papel estratégico de la lectura en la construcción de una sociedad crítica.
Recientemente, al reflexionar sobre los desafíos culturales de la era digital, la ministra señaló que si bien “las tecnologías digitales pueden ser disruptivas, debemos promover la lectura de los libros como una actividad priorizada para no solo dejarnos arrastrar por las RRSS, donde pareciera que no tenemos pasado ni futuro, sino un estado de inmediatez”.
Prensa UNC – YA

















