Nacido en la ciudad con la Plaza Bolívar más grande del país (hay más de mil) el camino seguido por Jorge Troconis hasta hacerse investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), titularse como doctor en Física y ser profesor de la Universidad Nacional de las Ciencias “Dr. Humberto Fernández-Morán” (UNC), podría ilustrase con la alegoría de una luz estelar viajando hasta el presente. Desde niño este maracayero se interesó por la ciencia, aunque en su familia solo un tío se había dedicado a la química. Su madre trabajaba en los tribunales, pero él creció preguntándose cómo se forman los planetas, de dónde venimos, cómo ocurrió el proceso de evolución. En la Prueba de Actitud Académica, sin dudar, eligió como primera opción estudiar física en la Universidad Central de Venezuela y como segunda, física en la Universidad de los Andes (ULA). En la última resultó aceptado y la alegría vino acompañada con el planteamiento de un problema. “Cuando salieron los resultados me dijeron que quedé en la ULA, pero que tenía que ir a Mérida a presentar la prueba psicológica. Yo vivía en Maracay. Mi mamá no tenía para pagar el traslado para allá, ni una residencia, ni nada. Entonces quedé más o menos en el aire”. Afortunadamente, su profesor de Física del liceo le habló de la convocatoria a una nueva Facultad de Ciencias en la Universidad de Carabobo (UC). Estaban en la fase de selección de candidatos para la escuela de Física y fue aceptado. Tenía diecisiete años. Debió inscribirse con un permiso especial de su progenitora, una guerrera aragüeña que lo ha apoyado desde su infancia en todos sus proyectos con amor de madre. Igual lo ha hecho con su hermano menor. Como la luz de las estrellas ante el espectrograma, Jorge Troconis muestra con orgullo su origen humilde y deja entrever en la entrevista de qué elementos está formado. Huella digital estelar El trabajo de pregrado de Jorge fue con “simulaciones computarizadas de dinámica molecular” (DM). “Mi tesis tenía que ver con la dispersión de partículas con centros ordenados y desordenados. Era una simulación muy simple donde podía ver cómo una partícula lanzada a un sistema llegaba y quedaba atrapada, como rebotando en la superficie”. Licenciado en Física por la UC se vino a estudiar al IVIC donde cursó una Maestría en Física Fundamental orientando su trabajo hacia la astrofísica. La explicación de su tesis puede resulta asombrosa. Examinar los espectros de la luz estelar captada por el telescopio, permitió a Jorge calcular el hierro presente en la composición de una estrella. –¿Acaso puede saberse de qué elementos está formada una estrella por el estudio de su luz? –La intensidad de la luz es como una huella digital. Realmente uno lo que mide es la longitud de onda de la luz. Mi modelo era un modelo teórico que calculaba los niveles de energía y la probabilidad de transición para el hierro. Si vemos los átomos como si fueran una escalera donde la parte más baja sería el núcleo y cada escalón un nivel de energía, la probabilidad de que un electrón salte de un escalón a otro es lo que uno mide en cuántica. Cuando un electrón va de un nivel más alto a un nivel más bajo desprende un fotón, un rayo de energía, y el hierro tiene un comportamiento particular en ese salto. Uno intenta establecer esos saltos de energía y ver exactamente, cuál es la probabilidad de que ocurran”. A simple vista este saber estelar pareciera tener pocas aplicaciones terrestres, pero no es así. Las espectrometrías de la luz, aparte de resultar efectivas para entender la composición química de una estrella, sirven para entender la composición química y la mecánica de cualquier fenómeno. Por ejemplo, los procesos de contaminación o la creación de nuevos materiales. Culminada su maestría, Jorge Troconis quiso continuar su doctorado con estudios de Astrofísica, pero su tutor, el Dr. Leonardo Di Girolamo Sigalotti, en ese momento investigaba sobre procesos de formación estelar y lo puso a resolver ecuaciones de mecánica de fluidos. “Estábamos en 2012. Se estaba levantando el Laboratorio de Física de Fluidos y Plasmas y el doctor Sigalotti me dice: ‘Bueno, vamos a comenzar con esto’. Era un código donde se simulaban las ecuaciones de mecánica de fluidos para la evaporación de gotas. ‘Si aprendes estas ecuaciones vas a poder hacer lo mismo con la formación estelar, porque son las mismas ecuaciones, solo que hay que cambiar algunos parámetros’, me dijo. Al final tengo más de diez años trabajando con esas goticas y he dejado un poco de lado la Astrofísica”. –¿Cuál es tu proyecto de investigación actual? –Estoy trabajando en lo que es la parte de cambio de fase, esencialmente, lo que es descomposición espinodal: cómo es el proceso de cambio de fase de un líquido a gas. Siempre nos enseñan desde el colegio que existen tres fases; sólido, líquido y gaseoso, pero el detalle para pasar de un estado a otro no está tan claro. En mis últimos trabajos he estado viendo cómo la interfaz que se construye entre la fase líquida y la fase gaseosa sirve como una barrera… –¿Qué problema concreto puede resolver este estudio? –Está involucrado con casi cualquier sistema. Por ejemplo, cuando uno construye un semiconductor o algún nuevo material, este puede estar en una fase de interfaz. El material tiene una parte líquida y una parte gaseosa, pero hay como una zona que no es ni líquida ni gaseosa, sino una unión entre las dos, como una frontera. Entonces, esa frontera justamente es la que limita el paso de la parte líquida a la gaseosa y viceversa. –¿Si conoces esa frontera puedes calcular mejor la eficiencia de un sistema? –Podrías, por ejemplo, mejorar la eficiencia de los motores. Recuerda que un motor consiste en la inyección de un combustible con oxígeno y tienes una chispa que hace que el oxígeno con el combustible se queme. Eso es justamente lo que produce la combustión y hace el movimiento de los
Ana Ramos: Mejorar los alimentos con ciencia aplicada: un océano de oportunidades
Los estudiantes de la novedosa experiencia que representa la Universidad Nacional de las Ciencias «Humberto Fernández-Morán» recibirán conocimientos de primera mano en carreras no tradicionales (ni convencionales), a cargo de investigadores e investigadoras como Ana Indira Ramos y otros científicos y científicas. Esta generación de fundadores y fundadoras tendrá la misión de asegurarse de que lo enseñado no se quede como información muerta dentro de las aulas, sino que estudiantes y profesores serán el punto de partida para que los novísimos pupilos y pupilas, realicen experimentos en el territorio y en los laboratorios. Ana Ramos es jefa del área de Ciencias del Agro y del Mar en la nueva universidad. En el IVIC forma parte del Centro de Estudios Oceanología y Estudios Antárticos. “Se trata de un mundo multidisciplinario”, afirma la profesora Ramos, quien desde que comenzó a trabajar en su área de estudio lo hizo poniendo en práctica los conocimientos científicos que adquiría para mejorar la calidad de vida, optimizando el consumo de especies locales, en principio de algunas comunidades del oriente del país, específicamente del estado Monagas. Allí trabajó como directora del Laboratorio de Microbiología junto con el gobierno local, en la inspección de los expendios de alimentos. Su misión fue realizar análisis de su calidad microbiológica y su inocuidad alimentaria, en cumplimiento de las normas de Covenin (Comisión Venezolana de Normas Industriales), que ahora cambió a “Servicio Desconcentrado de Normalización, Calidad, Metrología y Reglamentos Técnicos de Venezuela” (Sencamer). También se dedicó a realizar experimentos, en el mismo campo, con los denominados “alimentos de cuarta generación”, que no son más que aquellos productos que han sido pelados y cortados y que se almacenan para consumo posterior. “Realicé investigaciones sobre los efectos de la luz ultravioleta en la preservación de frutas frescas cortadas o mínimamente procesadas”, dice la profesora Ramos. Explica que la luz ultravioleta es un elemento térmico de conservación de alimentos que no presenta ningún incremento de temperatura al momento de ser utilizado en la conservación de estos productos, porque permite que los mismos mantengan sus características sensoriales, físicas y químicas sin modificaciones en un plazo de tiempo de consumo óptimo que oscila entre los 10 y 20 días. Estos experimentos los realizó utilizando mango, patilla y piña con excelentes resultados. Posteriormente realizó investigaciones en el Centro Oceanográfico con un proyecto llamado “Valoración y Aprovechamiento de Recursos Marinos”, junto con las comunidades pesqueras que hacen vida en Higuerote, estado Miranda, en las zonas de Playa Valle Seco y en la Laguna La Reina. En conjunto se realizaron varias líneas de investigación, por ejemplo, en estudios sobre el aprovechamiento integral del guacuco para la seguridad alimentaria y la obtención de productos químicos de valor agregado, buscando un sentido práctico de producción con una relación directa con esa comunidad. Esta investigación contempló el aprovechamiento del tejido duro de ese molusco, que es una fuente rica en calcio, cloruro de calcio y carbonato de calcio, que pueden ser aprovechados por la industria farmacéutica y por la industria del papel. Los habitantes de Higuerote también sistematizaron los procesos de etiquetado y empaquetado para la conservación de otros productos como pescados y mariscos. Todas estas investigaciones fueron posibles a través de un proyecto al que nombraron “Capacitación y seguimiento para productos etnogastronómicos provenientes de la Laguna La Reina y Playa Valle Seco en Higuerote, estado Miranda”. Allí se investigó sobre la variedad alimenticia y productiva de esa comunidad, contando con el apoyo del Instituto Nacional de Investigaciones Científicas (IVIC), quien cuenta con una estación experimental en esa zona. Las comunidades participantes pudieron fortalecer su economía y mostrar avances importantes que aportan al entramado productivo del país. De Monagas para el océano Ana Indira Ramos nació en Temblador, estado Monagas, y allí vivió hasta los 14 años de edad con su madre, Ana Celis Villarroel, quien se dedicaba al trabajo del hogar. Su padre, Freddy Ramos, fue maestro, y su hermana Ana Karina Ramos es Ingeniera Agrónoma; allí estudió la primaria y parte de la secundaria. A los 15 años de edad se mudaron para Maturín, ciudad también oriental en la concluyó el bachillerato e ingresó a la Universidad de Oriente (UDO). En principio quiso estudiar medicina, sin embargo el camino que se abrió ante ella fue otro porque ingresó en la carrera de Biología culminando la primera etapa de sus estudios en Maturín. Luego continuó su carrera de pregrado en el estado Sucre, en otro núcleo de la UDO en el cual –confiesa– terminó enamorada de su profesión, obteniendo el grado en Biología Experimental con una tesis orientada a la tecnología de alimentos, que mucho tuvo que ver en el desarrollo posterior de su formación académica. Para el año 1996, vuelve al núcleo de la UDO en Monagas con la meta de hacer un postgrado, pero fue aceptada como profesora a tiempo completo; allí enseñó sobre microbiología general y de alimentos por 25 años, hasta que logró su jubilación. Fue en el núcleo del estado Anzoátegui donde culminó su maestría en Ciencias de los Alimentos. Posterior a ello y sin perder mucho tiempo, Ramos aprovecho los planes de financiamiento que ofrecían en la universidad para profesores de dedicación exclusiva y contactó a Olga Martín Belloso, una destacada investigadora científica especializada en ciencias y tecnologías alimentarias de la Universitat de Lleida (Catauña, España), quien la aceptó en su equipo de trabajo. Ana Ramos cursó paralelamente y obtuvo nuevos títulos con otra maestría basada en una tesis sobre Innovación de Investigación y Producción Alimentaria, y finalmente el doctorado del cual se graduó con el nivel de Cum Laude, en el área de Ciencia y Tecnología Agraria y Alimentación, logros obtenidos entre los años 2008 al 2012. También tuvo la oportunidad de hacer publicaciones en revistas científicas internacionales como Microbiology Foods Journal y en la revista “Saber”, con un artículo titulado Foods Control. El nivel de compromiso y trabajo en esa universidad española fue reconocido cuando le otorgaron el premio “Jade Plus”, que va dirigido a profesores latinos por su labor y consiste en
Trabajo Especial: Licenciatura en Matemáticas: Un perfil innovador
En el contexto de la era de la cuarta revolución industrial, dominada por algoritmos, la ciencia de datos, la inteligencia artificial y el modelado de procesos que impulsan la economía global, la formación de matemáticos es estratégica. Para la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), creada en el año 2024 por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y enmarcada en la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación, el programa de Licenciatura en Matemáticas se erige como una propuesta educativa para la innovación tecnológica, la resolución de problemas sociales y el desarrollo económico de la nación. Con sus 186 unidades de crédito distribuidas en ocho semestres, el programa presenta una arquitectura académica cuidadosamente diseñada que combina rigor teórico con aplicación práctica. La UNC ofrece una propuesta pedagógica que busca desmitificar la enseñanza de las matemáticas, promoviendo un enfoque centrado en la comprensión, la construcción de modelos y el pensamiento crítico aplicado a datos reales. Para entender la importancia de esta iniciativa, esta institución educativa introduce transformaciones profundas en los métodos tradicionales de enseñanza y aprendizaje de las matemáticas. Más que memorizar fórmulas, los estudiantes construyen conocimiento enfrentándose a la resolución de problemas reales. Este enfoque, orientado a una formación más sólida, permite que los jóvenes no se limiten a aprender ecuaciones diferenciales, sino que, por ejemplo, las apliquen para modelar la propagación de una epidemia en comunidades venezolanas, integrando el rigor matemático con problemáticas sociales concretas. La rectora Gabriela Jiménez Ramírez expresaba durante la transmisión de su podcast Con Ciencia +Vida del 8 de abril, que “la universidad viene, por supuesto, a resignificar el sistema educativo universitario, desde carreras especializadas, orientadas en el trabajo de laboratorio, en el trabajo de la investigación, con líneas que están pertinentemente relacionadas a las necesidades locales de las venezolanas y los venezolanos”. A su vez, el profesor de matemática José Flores señaló que el programa de la casa de estudio, se diferencia de otras universidades porque existe una conexión directa entre los proyectos nacionales de desarrollo científico y por su énfasis en la investigación aplicada para abordar problemas reales del país. Es una formación académica centrada, entre otros aspectos, en la elaboración de modelos matemáticos que simplifican la formulación de problemas y encuentren soluciones efectivas para responder a los cambios que requiere la sociedad. Esto implica que los estudiantes no se limitan a aprender matemáticas, sino que desarrollan la capacidad de aplicarlas para resolver problemas concretos. En definitiva, son preparados para desenvolverse con solvencia en el dinámico ecosistema tecnológico actual. “Estudiar matemáticas en Venezuela representa un compromiso con la formación de talento científico nacional indispensable para el desarrollo académico, educativo y productivo del país”, expresó. Asimismo, refirió, que la UNC, al formar profesionales capacitados en el área científica y tecnológica, busca impulsar el motor de desarrollo soberano, fortaleciendo la investigación y aplicándola en áreas prioritarias para el Estado. Competencias para el siglo XXI El perfil del egresado de la Licenciatura en Matemáticas de la UNC se distingue por presentar a un profesional que trasciende el estereotipo del matemático tradicional. Se busca formar a un nuevo matemático capaz de ser: · Un solucionador de problemas: Capacitado para abordar desafíos complejos desde múltiples perspectivas. · Un innovador tecnológico: Con competencias en programación y análisis de datos. · Un comunicador efectivo: Hábil para traducir conceptos abstractos a lenguaje comprensible. · Un agente de cambio social: Comprometido con el desarrollo sustentable del país Además, a través del programa, los estudiantes tendrán oportunidad de desarrollar lo que los expertos denominan competencias del siglo XXI, entre las que podemos mencionar: · Cognitivas: Pensamiento crítico para evaluar información cuantitativa, resolución creativa de problemas complejos y abstracción matemática aplicada a situaciones reales. · Digitales: Programación en lenguajes especializados, visualización de datos para comunicar resultados y modelado computacional para simulaciones. · Sociales: Trabajo colaborativo en equipos multidisciplinarios, liderazgo en proyectos de base tecnológica y comunicación efectiva con audiencias de diversa naturaleza. La Universidad Nacional de las Ciencias y su carrera de matemáticas representan una oportunidad para revitalizar la educación en Venezuela. En un mundo donde el conocimiento matemático se ha convertido en fundamental para el desarrollo de las denominadas economías digitales, Venezuela tiene la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en su historia tecnológica. La UNC se ha propuesto convertir esta disciplina en una herramienta de empoderamiento, innovación y desarrollo sustentable al formar matemáticos con competencias globales para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Prensa UNC / YA
Trabajo Especial: Universidad Nacional de las Ciencias: Formación integral para los desafíos del siglo XXI
En un país donde la ciencia y la tecnología se consolidan como ejes del desarrollo, la creación de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) marca un hito en la educación universitaria venezolana, donde busca fortalecer la capacidad del país para afrontar sus desafíos y aprovechar sus potencialidades, actuando como motor de soberanía tecnológica y transformación social. Ubicada en los Altos de Pipe, dentro del campus del histórico Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y enmarcada en la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación, la UNC nace como un proyecto de Estado que combina una oferta académica sin precedentes, infraestructura científica de alto nivel y una visión orientada a la formación de profesionales altamente capacitados comprometidos con el bienestar colectivo. La rectora y también ministra para Ciencia, Tecnología e Innovación, Gabriela Jiménez Ramírez ha reiterado en diversas oportunidades, que la universidad tiene una agenda especial orientada hacia 16 nuevas carreras científicas que van a impulsar la actividad productiva nacional, enfocadas en los 13 motores económicos de la Agenda Económica Bolivariana establecida por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro. La UNC ofrece 16 carreras de pregrado, 12 de ellas inéditas en el país. Además de disciplinas consolidadas como Física, Matemáticas, Filosofía e Ingeniería Petroquímica, incorpora innovadores programas en Ingeniería en Electromedicina, Robótica y Automatización, Biomateriales, Inteligencia Artificial, Ciberseguridad, así como licenciaturas en Nanotecnología, Ciencia de Datos, Biología y Química Computacional, Ciencia Molecular, Biotecnología, Física Nuclear y Oceanología. Esta propuesta rompe con los esquemas universitarios clásicos y responde a demandas emergentes de la ciencia global, creando campos de estudio que antes carecían de infraestructura o programas formativos en Venezuela. La UNC ha diseñado perfiles profesionales en disciplinas tecnológicas de frontera con el objetivo de fortalecer la capacidad nacional para innovar en áreas prioritarias como: • Electromedicina: Modernización del sistema de salud mediante el diseño, mantenimiento y gestión de equipos biomédicos. • Robótica y Automatización: Respuesta a la creciente automatización industrial y a la industria 4.0. • Inteligencia Artificial, Ciencia de Datos y Ciberseguridad: Liderazgo en digitalización, análisis masivo de información, desarrollo de sistemas inteligentes y protección de datos. • Nanotecnología y Biomateriales: Desarrollo de dispositivos médicos, materiales sostenibles y soluciones industriales avanzadas. • Biología y Química Computacional: Aplicación en el diseño de fármacos, biotecnología y análisis molecular. • Oceanología: Investigación de recursos marítimos, monitoreo ambiental y desarrollo costero sostenible. • Física Nuclear: Capacidades en medición, modelado y gestión de materiales y radiación para energía, salud, farmacia y metalurgia. • Biotecnología y Ciencia Molecular: Generación de productos y procesos de alto valor para las industrias farmacéutica, agrícola, ambiental y bioenergética. Estos programas priorizan el trabajo práctico, la experimentación y el vínculo activo con la industria y la comunidad científica. Buscan favorecer la transferencia de investigación al tejido productivo, la creación de emprendimientos tecnológicos y la innovación con impacto social. El diseño curricular de la Universidad Nacional de las Ciencias está orientado a formar profesionales en entornos de alta especialización preparados para: • Integrarse a sectores productivos estratégicos como la industria farmacéutica, tecnológica, energética, ambiental y de manufactura avanzada. • Desarrollar emprendimientos de base tecnológica con apoyo de incubadoras y redes de mentores. • Participar en proyectos internacionales de investigación mediante convenios con universidades y centros de investigación extranjeros. • Asumir funciones de liderazgo en innovación y desarrollo en empresas públicas, privadas y organismos multilaterales. Además de la formación técnica, se fortalecen competencias transversales como liderazgo, comunicación científica y pensamiento crítico, habilidades cada vez más valoradas en el mercado laboral global. Formación integral: Ciencia, ética y responsabilidad social La formación integral, es uno de los ejes centrales de la institución educativa para integrar excelencia técnica con una sólida formación ética y humanista, orientada a: • Ampliar el acceso a tecnologías en salud, energía y ambiente, especialmente en zonas vulnerables. • Impulsar energías limpias adaptadas a la realidad nacional. • Desarrollar procesos industriales sostenibles. • Promover la innovación como herramienta de inclusión y equidad. Este enfoque forma profesionales conscientes del impacto social y ambiental de su trabajo, preparados para aportar soluciones concretas a necesidades reales. Ecosistema científico La ubicación en el IVIC proporciona acceso a laboratorios especializados, bibliotecas científicas y redes de investigación interdisciplinaria. Esto facilita el desarrollo de habilidades prácticas y la interacción con investigadores experimentados desde las primeras etapas de la carrera. Entre los objetivos estratégicos de la UNC para contribuir a la consolidación del ecosistema científico nacional destacan: • Formar profesionales en ciencias con una docencia comprometida y transformadora. • Fortalecer la vinculación con sectores productivos, educativos y sociales. • Contribuir a la generación y difusión del conocimiento en ciencia y tecnología. • Impulsar el desarrollo sustentable de la industria nacional vinculada a la ciencia. Por otro lado, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán no se concibe como una universidad más, sino como un eje fundamental del sistema científico nacional. Su diseño curricular y el perfil de sus egresados apuntan a generar impacto en cinco dimensiones: • Académica: Aumento de investigadores y especialistas en áreas de frontera. • Económica: Impulso a industrias basadas en conocimiento. • Social: Formación de profesionales con vocación de servicio y compromiso con la equidad. • Cultural: Fortalecimiento de la cultura científica y tecnológica. • Internacional: Inserción en redes y proyectos globales de investigación. Prensa UNC / YA
La vía para sobrevivir a la Inteligencia Artificial General, según expertos
Por: Gabriela Jiménez Ramírez Durante una conferencia en Las Vegas, el exdirectivo de Google conocido como «el padrino de la IA», Geoffrey Hinton, lanzó una alerta y aseguró que «el instinto maternal» es lo único que puede inclinar la balanza a favor de la humanidad. El experto sostiene que la humanidad sólo podrá sobrevivir al avance de la inteligencia artificial general (AGI) si logra dotar a estos sistemas de un «instinto maternal». ¿En qué consiste? Hinton se refiere a la necesidad de proporcionar a las máquinas de estos vínculos porque «serán mucho más inteligentes que nosotros y tendrán muchas formas de evitarlo». Hinton considera que cualquier sistema de IA autónoma desarrollará de forma natural dos objetivos: conservar su propia existencia y ampliar su control. En este sentido, surge la importancia de inspirarse en el vínculo biológico entre una madre y su hijo para crear inteligencias artificiales que, al igual que las madres, protejan a quienes dependen de ellas. Según Hinton, la referencia que se tiene «de algo más inteligente controlado por algo menos inteligente es una madre y su bebé». Confía en que si los sistemas adquieren estos vínculos la mayoría no querrá eliminarlo. Aún no existe una solución para implementar este tipo de conducta, aseguró en la conferencia Hinton, sin embargo, hizo un llamado a investigar en la idea. Sobre las previsiones del desarrollo de la AGI, situó su aparición en un margen de 5 a 20 años, mucho antes de lo que calculaba anteriormente. Ahora, no todos los expertos están de acuerdo con esta postura. Fei-Fei Li, la «madrina de la IA», defendió una inteligencia artificial centrada en preservar la dignidad y la capacidad de los individuos para tomar decisiones. El exdirector interino de OpenAI, Emmett Shear, planteó el establecimiento de una relación de cooperación entre personas y máquinas en lugar de trasladarles valores humanos. Hinton recordó que se han registrado casos en los que sistemas han manipulado a los humanos para cumplir sus objetivos. No descarta beneficios como avances médicos radicales, la creación de nuevos fármacos o tratamientos contra el cáncer, por ejemplo, pero subraya que sin una IA empática, el futuro podría ser sombrío.
Dr. Roberto Betancourt: La UNC busca transformar el panorama universitario en Venezuela
“La Universidad Nacional de las Ciencias Doctor Humberto Fernández-Morán no es reactiva, es proactiva. En este sentido, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro ha dado instrucciones que estamos siguiendo al pie de la letra, asociadas con esa proactividad, cómo construimos futuro”, así lo afirmó el Secretario de la institución Dr. Roberto Betancourt A., durante la entrevista en el programa Conatel Al Aire transmitido por Radio Miraflores. Durante la entrevista el secretario compartió los avances y proyecciones de esta joven institución académica que busca transformar el panorama universitario en Venezuela. “En la UNC, estamos llevando a cabo un trabajo fenomenal con un equipo que se esmera por hacer de este espacio universitario un espacio diferente, no solo de formación, sino de producción, de personas con particularidades, que estén en capacidad para desarrollar actividades de investigación, a cuestionar”, destacó. Aseguró que este presente es el futuro de quienes están apostando por un movimiento diferente, por un movimiento que no vive por ser diferente, sino por lograr resultados diferentes. Sobre el primer Curso de Acompañamiento a la Iniciación Universitaria (CAIU) apuntó que la institución educativa cuenta con una primera cohorte de 500 estudiantes. “Son 500 sueños que apuestan a un futuro. Si bien tenemos un Plan de la Patria que lo establece nuestra Constitución y la Ley Orgánica de Planificación del Poder Público y Popular, que es de seis años, nosotros estamos apostando a 30, 40, 50 años en el futuro”. Junto a un equipo de trabajo liderado por la rectora y también ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Gabriela Jiménez Ramírez, la Universidad Nacional de las Ciencias está apostando a una mirada más allá de aquello que pudiera obnubilar a quienes se sienten encantados por la tecnología. “La tecnología es una herramienta y nosotros lo que buscamos es el bien común, utilizando las herramientas para lograrlo”. Para resaltar las 16 carreras de pregrado que ofrece la UNC, el secretario precisó que más allá de la Inteligencia Artificial, la Ciberseguridad, la Ciencia de Datos o la Biología y Química Computacional, la institución cuenta con carreras más ortodoxas como Matemáticas, Física, Física Nuclear y Filosofía. “Son 16 carreras, 10 licenciaturas y seis ingenierías, que representan grandes oportunidades para los estudiantes. Todas duran cuatro años y queremos duplicar el número de aspirantes”. Sistema Nacional de Ingreso 2025 Con respecto al proceso de postulación de la UNC que finaliza el próximo domingo 17 de agosto por la página web unc.edu.ve, el secretario aseguró que la Universidad Nacional de las Ciencias está enlazado con el Sistema Nacional de Ingreso (SNI) para garantizar educación universitaria a todos los jóvenes del país. “Tenemos esta pieza fundamental que es una bisagra extraordinaria que une la educación universitaria con las actividades de investigación, desarrollo e innovación del país, gracias a la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán, quien además es el epónimo de nuestra universidad”. Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación El también presidente del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, (Oncti), el Dr. Roberto Betancourt A., informó que alrededor de 62.208 hombres y mujeres están dedicados a las actividades de investigación y desarrollo en el país. “En ciencias médicas y de la salud, el 12,5% de ese total, la cifra de 7.780 personas, trabaja en ese campo. En ingeniería y tecnología, el 15,5%, es decir, tenemos 9.669 investigadores activos. La mayoría está en Miranda, seguido por Distrito Capital, Zulia y Falcón. Además, las mujeres representan el 39,6% en ingeniería y tecnología;en ciencias médicas y de la salud alcanzan el 67,3%”, acotó. Finalmente destacó el papel fundamental del Gobierno Bolivariano de construir juntos el proyecto de Ciencia, Tecnología e Innovación que todos queremos. “Están convencidos, como lo estoy yo, de que sólo a través de una formación especializada vamos a construir el futuro que queremos. Y para construirlo, primero tenemos que imaginarlo. Y si nosotros podemos soñar el futuro en función a lo que soñamos en intangibles, vamos a tener una Venezuela donde todos van a tener una oportunidad extraordinaria”. Prensa UNC / YA
















