La conmemoración trasciende un episodio histórico para reivindicar la memoria colectiva y el lugar que ocupan los pueblos indígenas en la construcción del presente y del futuro del país. La Resistencia Indígena no solo es un reconocimiento a la lucha frente a la conquista y colonización, sino a la defensa de pueblos que mantienen formas propias de organización, conocimientos, prácticas culturales y relaciones con sus territorios. Esta posición amplía la comprensión de procesos históricos complejos y de la diversidad de actores que han participado en el desarrollo del país. Una nación multiétnica y pluricultural El reconocimiento a las raíces pluriculturales y la vigencia de los pueblos originarios, consolida en Venezuela la comprensión de la identidad nacional como una plataforma activa para fomentar el diálogo intercultural, garantizar la justicia social y reivindicar el patrimonio multicultural que ha definido a la sociedad venezolana en su devenir histórico. Este cambio conceptual se corresponde con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo Capítulo VIII consagra la existencia de las comunidades originarias, sus formas de organización social, política y económica, así como sus lenguas, costumbres, religiones, hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ocupan. En el ámbito académico y tecnológico, la reivindicación indígena ha abierto nuevas vías de integración. La vinculación entre la investigación científica formal y los saberes tradicionales constituye una prioridad estratégica para abordar desafíos en áreas operativas clave como la salud pública, la seguridad alimentaria, la preservación de cuencas hidrográficas y la gestión ambiental. En este sentido, la UNESCO ha documentado la importancia de los sistemas de conocimientos indígenas y locales para la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático. El organismo sostiene que la incorporación de estos saberes posiciona a las comunidades como actores activos y determinantes en la investigación y la toma de decisiones, superando la postura que las reducía a simples objetos de estudio. Esta perspectiva resulta especialmente pertinente en ámbitos como la conservación de ecosistemas, la seguridad alimentaria, la gestión del agua y la adaptación a las transformaciones climáticas. En Venezuela, la articulación entre el conocimiento científico y los saberes comunitarios forma parte de un debate amplio e inclusivo sobre la función social de la ciencia ante las demandas del país. Bajo este paradigma, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) impulsa un modelo académico y de investigación que integra los saberes ancestrales en la búsqueda de soluciones con impacto territorial. La rectora Gabriela Jiménez Ramírez ha enfatizado en la urgencia de reivindicar los saberes propios, al respecto ha señalado la necesidad de «descolonizar las formas y los procesos de la producción, de cómo hemos sido educados, de cómo se han creado los conocimientos, inclusive de la filosofía del modelo eurocentrista, que quiso de alguna forma invisibilizar la capacidad de creación de nuestros pueblos ancestrales». De este modo, se reafirma la importancia de consolidar una ciencia nacionalista, comprometida con la historia, la paz y el bienestar, capaz de responder a la diversidad, la espiritualidad y la cultura del pueblo venezolano, integrando plenamente los sistemas de conocimiento de las comunidades indígenas. Es así como la Resistencia Indígena encuentra en las UNC un espacio de reflexión que conecta historia, educación, ciencia y territorio. La convergencia entre la ciencia formal y las prácticas comunitarias tradicionales permite estructurar un diálogo ético, riguroso y participativo que responde a las necesidades del país y fortalece la soberanía científica. Este planteamiento sienta las bases de una praxis universitaria arraigada en el contexto nacional y comprometida con el pluralismo cultural. La premisa de investigar con las comunidades resulta determinante para capacitar investigadores que interpreten las dinámicas territoriales, valoren el saber originario y local, y encaucen las demandas sociales hacia respuestas con sustento científico. El Día de la Resistencia Indígena se convierte en la reivindicación activa de las comunidades que sostienen y enriquecen el tejido plurinacional del país. Frente al reto de repensar nuestra memoria colectiva, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán revalida su responsabilidad social y académica, para la institución, honrar este legado significa cultivar un conocimiento a través de formación, investigación e innovación resultado de un rigor académico y científico que nace del diálogo con las comunidades y coloca la innovación al servicio del desarrollo humano. Desde el año 2002, se conmemora oficialmente en Venezuela el 12 de octubre como Día de la Resistencia Indígena mediante Decreto Presidencial N.º 2.028, publicado en la Gaceta Oficial N.º 5.605 Extraordinario. Su primer artículo señala expresamente que la fecha está destinada a reconocer la unidad y diversidad cultural y humana, reivindicar a los pueblos indígenas de América y reconocer los aportes de las culturas africanas, asiáticas y europeas en la conformación de la nacionalidad venezolana. La conmemoración trasciende un episodio histórico para reivindicar la memoria colectiva y el lugar que ocupan los pueblos indígenas en la construcción del presente y del futuro del país. La Resistencia Indígena no solo es un reconocimiento a la lucha frente a la conquista y colonización, sino a la defensa de pueblos que mantienen formas propias de organización, conocimientos, prácticas culturales y relaciones con sus territorios. Esta posición amplía la comprensión de procesos históricos complejos y de la diversidad de actores que han participado en el desarrollo del país. Una nación multiétnica y pluricultural El reconocimiento a las raíces pluriculturales y la vigencia de los pueblos originarios, consolida en Venezuela la comprensión de la identidad nacional como una plataforma activa para fomentar el diálogo intercultural, garantizar la justicia social y reivindicar el patrimonio multicultural que ha definido a la sociedad venezolana en su devenir histórico. Este cambio conceptual se corresponde con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo Capítulo VIII consagra la existencia de las comunidades originarias, sus formas de organización social, política y económica, así como sus lenguas, costumbres, religiones, hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ocupan. En el ámbito académico y tecnológico, la reivindicación indígena ha abierto nuevas vías de integración. La vinculación entre la investigación científica formal
Universidad Nacional de las Ciencias celebró su 1er encuentro del Club de Robótica 360° impulsando la innovación con sello nacional
El 1er Encuentro del Club de Robótica de la Universidad Nacional de las Ciencias (UNC) Dr. Humberto Fernández-Morán 360° reunió a estudiantes y expositores en un espacio donde la tecnología, la innovación y la ciencia se unieron para impulsar la creatividad de una generación del siglo XXI que construye el futuro desde las raíces del país. Durante la actividad, la rectora de esta casa de estudio, Gabriela Jiménez Ramírez, destacó que desde la universidad se están abriendo caminos y espacios de libertad para que la ciencia tenga un auténtico sello nacional. “La Venezuela que renace es una Venezuela que se fundamenta en la capacidad de su juventud. Ver que esos valores, principios y conocimientos hoy forman parte de esta fiesta de intercambio tecnológico, generando nuestra propia cultura científica y de innovación nacional, nos confirma que estamos en el camino correcto”, expresó Jiménez Ramírez. Por su parte, Irwin Acevedo, Director Estudiantil de la UNC explicó que esta iniciativa busca fomentar la articulación, el trabajo en equipo y, sobre todo, explorar nuevas áreas. “Estamos trabajando con nueve áreas estratégicas, que son: agroindustria, telecomunicaciones, logística, construcción, automatización y, sobre todo, en el área salud y tecnología”. Además explicó que la temática cuenta con tres áreas fundamentales: las áreas de demostraciones en tres aspectos (la electrónica, la impresión 3D y la arquitectura) y lo que son la estación de prototipos, y los trabajos individuales y grupales. Finalizó señalando que para la institución fomentar este tipo de iniciativa es fundamental para el trabajo colaborativo. “Nuestro club de robótica persigue crear, innovar, pero sobre todo transformar para la política nacional”, acotó. Durante la exhibición de sus prototipos, los estudiantes demostraron su capacidad creadora al desarrollar soluciones que van más allá de lo convencional. Ejemplo de ello es el proyecto presentado por el equipo de CROMA, integrado por Eliécer Marcano, Gabriela Rivas, Alfredo Rios, Sebastian Márquez, Bruno Villalobos y Yorgelis Alvarado enfocado en la robótica aplicada a la medicina. Esta iniciativa busca crear herramientas tecnológicas que ayuden a personas en procesos de recuperación tras sufrir un Accidente Cerebrovascular (ACV) o una lesión grave en las extremidades inferiores, permitiéndoles recuperar su independencia y mejorar su calidad de vida día a día. La universidad ofrece actualmente 15 carreras, entre las que destaca Ingeniería en Robótica y Automatización, con una duración de 4 años divididos en 8 semestres. Este programa académico abarca áreas estratégicas como: Esta carrera ofrece un amplio campo laboral con alta demanda en sectores como la industria manufacturera, la automatización de edificios, la robótica de servicios y la investigación científica. La Universidad Nacional de las Ciencia busca fomentar la articulación y el trabajo colaborativo de los estudiantes con la ciencia, tecnología y la innovación. Prensa UNC – MG
Jóvenes talentos de la UNC brillan en las Primeras Olimpiadas Venezolanas de Nanotecnología 2026
En un hito para el desarrollo científico del país, las Primeras Olimpiadas Venezolanas de Nanotecnología (OVN) 2026 concluyeron con un balance sumamente exitoso, dejando en alto el nombre de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán. Un destacado grupo de seis estudiantes de esta casa de estudios se alzó con galardones clave, demostrando que la juventud venezolana se consolida como el valor más alto en la construcción de un camino llamado ciencia para la vida. La convocatoria, impulsada por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), superó las expectativas al congregar a más de 3.900 inscritos a nivel nacional. El exigente certamen evaluó propuestas vanguardistas enfocadas en resolver problemas reales mediante el rigor técnico y un fuerte compromiso social, áreas prioritarias para la soberanía tecnológica de la nación. Cuadro de Honor: Talento que revoluciona el futuroEl esfuerzo, la disciplina y la creatividad de los estudiantes de la Universidad Dr. Humberto Fernández-Morán obtuvieron el reconocimiento del jurado calificador en distintas categorías: Categoría B• Victoria Ladrón De Guevara: 2.° lugar en proyecto y un brillante 2.° lugar absoluto a nivel general.• José Chávez: 3.° lugar en proyecto y 3.° lugar absoluto del certamen.• Gleyber Cárdenas: 2.° lugar en proyecto.• Hans Delgado: 2.° lugar en proyecto.• Miguel Mota: 3.° lugar en proyecto.• Luis Tamayo: 3.° lugar en proyecto. Categoría A• Yaretzi Arias: Mención Honorífica Este logro ratifica el papel fundamental de la Universidad Nacional de las Ciencias y las o ropuestas presentadas por los galardonados no solo destacaron por su complejidad técnica en el campo de la nanotecnología, sino también por su viabilidad para transformar sectores estratégicos y mejorar la calidad de vida de las comunidades. Con iniciativas como las OVN 2026, Venezuela reafirma su compromiso con la masificación del conocimiento científico, abriendo espacios para que las nuevas generaciones lideren la transición hacia un modelo de desarrollo basado en la innovación endógena y la independencia tecnológica. Prensa UNC – MG
Estudiantes de la UNC fortalecen su formación internacional en la jornada «Dictado Atómico – 2026»
Estudiantes de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán participaron en la jornada educativa internacional denominada “Dictado Atómico – 2026”, celebrada este jueves 24 de junio en la Casa Rusa de Caracas, con el valioso apoyo de la Embajada de Rusia en Venezuela y de la Corporación Estatal “Rosatom”. En la actividad participaron cursantes de las carreras de Física, Física Nuclear, Biología y Química Computacional, Ciencia de Datos, Biotecnología, Matemáticas, Ciberseguridad, Biomateriales, Inteligencia Artificial y Electromedicina, acompañados por autoridades del Consejo Directivo de esta casa de estudios, en representación de la rectora Gabriela Jiménez Ramírez. La jornada constituyó un espacio propicio para poner a prueba los conocimientos de los jóvenes, profundizar en la historia de la industria nuclear rusa y conocer de cerca los avances científicos y tecnológicos contemporáneos. Como un punto de encuentro para el intercambio profesional y académico, el “Dictado Atómico” permite a los jóvenes investigadores y estudiantes de distintas naciones compartir saberes, ampliar su perspectiva sobre la ciencia actual y descubrir nuevas áreas de cooperación internacional. Ante esta iniciativa, la Universidad Nacional de las Ciencias expresa su profundo agradecimiento por el firme respaldo de la Embajada de Rusia al talento científico venezolano, considerándola un puente invaluable para el crecimiento académico y profesional de su comunidad estudiantil. De esta forma, las autoridades de la UNC continúan consolidando una sólida alianza estratégica en materia de educación y altas tecnologías, y felicita a la Federación de Rusia por permitir a los futuros profesionales nutrice de experiencias internacionales de alto nivel, reafirmando el compromiso institucional de formar a la generación que liderará el desarrollo científico del porvenir. Por su parte, Embajador de Rusia en Venezuela, Sergey Mélik-Bagdasárov resaltó que los participantes a este taller sean estudiantes vinculados a Física y Química. “La ciencia no conoce, y el intercambio de conocimientos y experiencias entre jóvenes especialistas de Rusia y Venezuela constituye una base sólida para el desarrollo de nuestros vínculos en los ámbitos de la educación, la ciencia y las altas tecnologías”. La celebración del “Dictado Atómico” en Caracas ratifica así una nueva oportunidad para acercar a la juventud venezolana a los hitos de la ciencia global, fortaleciendo los lazos humanitarios, científicos y educativos entre ambas naciones. Prensa UNC – MG
UNC y Funvisis realizan jornada de formación y prevención sísmica
Los terremotos no solo ponen a prueba la resistencia de las edificaciones y la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia. También evidencian cuánto conoce una sociedad sobre los riesgos a los que está expuesta y qué tan preparada está para actuar ante ellos. Con esa perspectiva, este miércoles 23 de septiembre de 2026, se llevó a cabo la Jornada Cultura y Prevención Sísmica, una actividad orientada a fortalecer los conocimientos sobre fenómenos sísmicos y promover comportamientos adecuados antes, durante y después de una emergencia, realizada simultáneamente en el Anfiteatro de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) y en las Aulas de la Biblioteca del Instituto Venezolano de investigaciones Científicas (IVIC) a estudiantes, personal docente y administrativo. La jornada estuvo a cargo de Daviana Méndez, investigadora e instructora de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) y Antonio Aguilar, profesor e instructor de la referida fundación, quienes abordaron aspectos relacionados con la misión y los pilares de esta institución, los objetivos de la alfabetización sismológica y tsunamigénica, la naturaleza de los sismos, la tectónica de placas y las ondas sísmicas, entre otros tópicos. El encuentro adquirió particular relevancia después del doble sismo ocurrido en Venezuela, una experiencia que puso de manifiesto la necesidad de contar con información científica e interpretar correctamente estos fenómenos naturales. Prevención y conocimiento para actuar Explicó Méndez que uno de los propósitos fundamentales de la actividad es “concientizar a la población para estar preparada ante sismos o tsunamis, porque también acá en Venezuela han ocurrido tsunamis”. La especialista hizo un llamado de atención sobre la responsabilidad que existe en materia de construcción y prevención. Señaló que “hay que tener conciencia sísmica y ética a la hora de construir edificaciones que sean sismos resistentes y ante todo, regirse por las normativas vigentes en la materia”. La prevención, en este sentido, no comienza cuando ocurre un terremoto, implica conocer las características del entorno, identificar riesgos, establecer mecanismos de actuación y familiarizarse previamente con las medidas que deben adoptarse en una situación de emergencia. La instructora resumió esta necesidad al señalar que la cultura sísmica se construye “accediendo a la información correcta, a las fuentes del órgano rector que, en este caso, es FUNVISIS”, con la finalidad de conocer qué medidas deben ponerse en práctica y cómo actuar antes, durante y después de un sismo. La experiencia de los eventos sísmicos ocurridos el 24 de junio pasado, también dejó como consecuencia una amplia circulación de información y contenidos que podían generar confusión. Para los estudiantes que participaron en la jornada, disponer de información científica permitió revisar algunas de esas creencias y distinguir entre recomendaciones sustentadas y prácticas que carecen de respaldo. Samanta Ríos, estudiante de Ingeniería en Robótica y Automatización, destacó que lo más importante de la jornada “fue desmentir los mitos, sobre todo la falsa información que circuló después del terremoto. Además, la descripción de cuáles son los protocolos correctos a seguir durante un evento sismológico”. Expresó que se “siente un poco más preparada ante un próximo evento”. Para Jocy Suárez, estudiante de la Licenciatura en Ciencia de Datos, la actividad fue “excelente y llama a la reflexión, porque los venezolanos no tenemos cultura sísmica a pesar del reciente evento sísmico”. La estudiante considera necesario que esta información empiece a difundirse en los colegios, a las nuevas generaciones desde temprana edad. La necesidad de prepararse también fue destacada por José Pacheco, estudiante de Ingeniería en Robótica y Automatización. A su juicio, la actividad permitió “tener información acerca de lo que se debe hacer, así como identificar o tener más claro algunos aspectos a considerar como medidas preventivas”. El estudiante también señaló la importancia de conocer las características del espacio en el que se desarrolla la vida cotidiana para actuar de la mejor manera ante una eventualidad. Ciencia, prevención y responsabilidad social FUNVISIS cumple en Venezuela la función de ejecutar y promover investigaciones y estudios sismológicos, además de operar y mantener las estaciones del Servicio Sismológico Nacional, desde donde se registra y monitorea la actividad sísmica del país. En la jornada Cultura y Prevención Sísmica, FUNVISIS puso el acento en la necesidad de reconocer que una sociedad preparada no es aquella que espera una nueva emergencia para comenzar a informarse, sino aquella que incorpora progresivamente el conocimiento científico a sus prácticas cotidianas. En este sentido, la formación universitaria puede contribuir a que conceptos científicos y recomendaciones de prevención lleguen a familias, comunidades y espacios de trabajo. La presencia de esta institución en la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán permitió acercar el conocimiento especializado a la población estudiantil como parte complementaria de su formación científica y ciudadana que les permitirá, a su vez, convertirse en agentes multiplicadores de información en sus comunidades. Estás actividades tendrán continuidad el próximo miércoles 30 de septiembre, en ambos espacios. Y el 7 de octubre se espera el simulacro general. Prensa UNC – YA
ONU: Delcy Rodríguez: Por una IA inclusiva y responsable
La presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, participó en la 81° Asamblea Ordinaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, donde centró su intervención en el impacto global de las nuevas tecnologías que, a su juicio, deben ser inclusiva y responsable. Durante su discurso, la Mandataria Nacional destacó que la Inteligencia Artificial (IA) representa una verdadera revolución tecnológica y un hito de transformación para la humanidad. A su juicio, si esta herramienta es empleada correctamente, “significará un desarrollo sin precedentes en la salud, ambiente, los procesos productivos y la vida en general”. En su alocución, Rodríguez hizo un llamado contundente a la cooperación internacional frente a los retos que impone esta era digital. Resaltó que los gobiernos, el sector tecnológico y la comunidad científica “tienen la inmensa responsabilidad de no desviar el propósito constructivo y vital de la IA para beneficio de los ciudadanos, así como de no profundizar la brecha y la desigualdad digital en el mundo”, explicó. Finalmente, la Jefa de Estado mostró el compromiso de Venezuela con un modelo de desarrollo tecnológico inclusivo, que priorice la soberanía y el bienestar social por encima de intereses particulares. Cortesía RNV
Ciencia, tecnología e Innovación para el Sur
Las preguntas que orientan una investigación, las tecnologías que se diseñan y las innovaciones que llegan a la sociedad están relacionadas con necesidades concretas, capacidades disponibles y desafíos que cada región o país debe afrontar. En el Sur Global la brecha tecnológica se mantiene amplia debido a la insuficiencia de inversión en investigación y desarrollo (I+D), las deficiencias en los marcos de gobernanza y la limitada difusión de herramientas científicas. Ese escenario explica la pertinencia del Día Internacional de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para el Sur, establecida por las Naciones Unidas (ONU) y que se celebra cada 16 de septiembre, con la finalidad de reconocer el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación en el desarrollo sostenible y promover condiciones que permitan a los países del Sur fortalecer sus propios sistemas científicos y tecnológicos. Al respecto, la ONU reconoce que las capacidades para producir y aprovechar conocimiento científico y tecnológico continúan distribuyéndose de manera desigual entre países desarrollados y países en desarrollo. En tal sentido plantea la necesidad de construir un entorno abierto, justo, inclusivo y no discriminatorio, donde la ciencia sea motor del bienestar social, la producción y la capacidad de los países para decidir su propio futuro. En este esfuerzo por fortalecer la cooperación mediante iniciativas de cooperación Sur-Sur, la dimensión universitaria juega un papel fundamental al reunir tres componentes indispensables para el desarrollo científico: formación, investigación y vinculación con la sociedad. La actividad universitaria se convertirse así en uno de los escenarios ideales para comprender problemas nacionales, formar capacidades y generar soluciones adaptadas a las condiciones sociales, ambientales y productivas de cada territorio. Frente a este desafío del Sur Global, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) materializa esa visión mediante un modelo formativo innovador, humanista y solidario. Su oferta de carreras estratégicas busca romper la brecha de dependencia tecnológica, a través del impulso de capacidades locales, reduciendo la dependencia tecnológica y formando profesionales aptos para generar soluciones adaptadas a las necesidades del país. Del conocimiento a la cooperación En este escenario del Sur global actual, el Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) ha destacado que se requiere la creación de centros regionales de cooperación y plataformas académicas interconectadas. Las instituciones de educación superior están llamadas a vincular la investigación científica con las demandas concretas de sus comunidades y sectores productivos. En el ámbito universitario, cooperar significa compartir conocimientos, experiencias, metodologías y capacidades humanas. Pueden erigirse como catalizadores primarios para superar el sesgo histórico en la distribución del conocimiento mundial. Para universidades científicas emergentes como la UNC, esta perspectiva abre un interesante campo de posibilidades. La cooperación puede extenderse hacia proyectos de investigación, innovación tecnológica, formación especializada y resolución conjunta de problemas relacionados con las realidades latinoamericanas y de otros países del Sur. El fortalecimiento de la ciencia en el Sur Global requiere consolidar ecosistemas donde la universidad, la industria local y la comunidad interactúen dinámicamente. Los desafíos que se enfrentan son diversos en áreas como cambio climático, seguridad alimentaria, enfermedades, transición energética, gestión del agua, transformación digital, desigualdad y protección de la biodiversidad. Más allá de la producción científica, el debate exige responder a interrogantes de fondo: qué conocimiento se necesita, quién lo genera, con qué fin social y bajo qué principios se aplica. Resolver estas preguntas resulta determinante hoy que la inteligencia artificial, la biotecnología y la digitalización abren la oportunidad de dar un salto tecnológico y omitir etapas tradicionales de industrialización. En el contexto de este necesario diálogo regional del Sur, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán encuentra uno de sus principales espacios de actuación al contribuir a fortalecer la capacidad de pensar desde nuestras propias realidades, investigar nuestros propios desafíos y construir, mediante la cooperación y el conocimiento, las soluciones que necesitamos para un desarrollo sostenible y para alcanzar la soberanía científico tecnológica. Prensa UNC – YA
Polo Científico Tecnológico de Venezuela: Cinco años de articulación entre ciencia y formación
El 15 de septiembre de 2021 fue creado el Polo Científico Tecnológico de Venezuela (Polo CyT) instancia que destaca por sus logros y la amplituden la concepción de la política científica venezolana en un esfuerzo por conectar investigación, formación, innovación y producción alrededor de problemas que requieren respuestas desde el conocimiento. El Polo (CyT) permite establecer conexiones entre quienes generan conocimiento, forman nuevos profesionales y pueden transformar ese conocimiento en tecnologías, procesos o productos. En este contexto participan universidades, centros de investigación, industrias, instituciones públicas, innovadores y otros actores que pueden aportar conocimientos, infraestructura, experiencia o capacidades productivas a proyectos que requieren la participación de diversas disciplinas. Ciencia aplicada a necesidades concretas Durante estos cinco años, el propósitodel Polo (CyT) ha estado orientado a consolidar la relación entre ciencia y necesidades sociales, así como promover la autonomía tecnológica. Cabe mencionar, entre otros objetivos, la generación de soluciones para sectores como salud, educación, telecomunicaciones, agricultura, alimentación, industria y transporte. Esta orientación responde a una característica fundamental de los sistemas contemporáneos de ciencia, tecnología e innovación al involucrar múltiples etapas e instituciones en procesos de investigación, experimentación, prototipado, validación, transferencia tecnológica y producción. En Venezuela, esta concepción se ha expresado en diversos proyectos. Un ejemplo, es el desarrollo de módems nacionales impulsado desde el Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (Cendit), cuya experiencia incluyó prototipado, perfeccionamiento del diseño y transferencia tecnológica. Otro ejemplo reciente corresponde al fortalecimiento de las capacidades de microscopía electrónica. En septiembre de 2025 fueron presentados nuevos equipos destinados a investigaciones relacionadas con materiales y minerales, geología, geoquímica y criminalística. En esa ocasión, la rectora de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) Gabriela Jiménez Ramírez expresó que el Polo representa “una alternativa prodigiosa para crear nuevas capacidades, análisis, determinación de productos. Además, la renovación de los ecosistemas de investigación, desarrollo y de innovación tecnológica del país, que vincula los espacios universitarios con los centros de investigación, con la industria nacional y las comunidades”. Esa misma relación entre infraestructura, investigación y formación cobra relevancia en la actividad académica y de investigación de la Universidad Nacional de las Ciencias. Al articular capacidades científicas, tecnológicas y productivas, la UNC incorpora al sistema del Polo Científico Tecnológico Venezolano un componente fundamental a través de la formación de nuevas generaciones de científicos, ingenieros y profesionales especializados. Este vínculo permite reducir la distancia entre el aprendizaje conceptual y la práctica de la investigación y ofrece un escenario para que los estudiantes puedan aproximarse progresivamente a la actividad científica. Por otra parte, constituye una de las expresiones más concretas de que las capacidades científicas de un país alcanzan mayor impacto cuando se diseñan espacios permanentes para encontrarse, complementarse y proyectarse hacia el futuro. Prensa UNC – YA
De la estructura proteica a la regulación genómica
El avance de la biología computacional ha entrado en una era sin precedentes. La evolución natural de este campo se consolida con el lanzamiento de AlphaGenome Atlas por parte de Google DeepMind, un hito que expande radicalmente el horizonte inaugurado por su predecesor, AlphaFold. Mientras que AlphaFold revolucionó la biología molecular al predecir con precisión matemática la estructura tridimensional de más de 200 millones de proteínas a partir de secuencias de aminoácidos —un logro galardonado con el Premio Nobel de Química—, AlphaGenome Atlas traslada esta capacidad predictiva directamente al núcleo del código genético: el ADN. La Revolución Cuantitativa y Molecular A diferencia de los enfoques tradicionales que se limitaban al estudio de los exones (la región codificante que representa apenas el 2% del genoma), este nuevo modelo procesa e interpreta el 98% del genoma no codificante, una vasta región histórica y erróneamente denominada «ADN basura». El atlas opera sobre un colosal conjunto de datos que alcanza 1 petabyte (1,000 terabytes) de información precalculada. La potencia cuantitativa del modelo radica en su capacidad para mapear e indexar el impacto regulatorio y molecular de las 9,000 millones de variantes posibles de una sola letra (SNVs) en el genoma humano. Al funcionar como un buscador interactivo no-code (sin código), permite a la comunidad científica internacional consultar de manera inmediata qué procesos biológicos cruciales —tales como la expresión génica, los factores de transcripción o el empalme alternativo de ARN (splicing)— se alteran ante cualquier mutación específica. En términos metodológicos, esto purifica los estudios de asociación del genoma completo (GWAS), reduciendo drásticamente el «ruido estadístico» y acelerando la transición hacia una medicina de precisión personalizada. Desafíos éticos y la brecha biotecnológica A pesar del acceso público a esta base de datos, la democratización del conocimiento científico se enfrenta a barreras estructurales complejas. Se identifican cinco dilemas críticos que la gobernanza global debe resolver: Fuente: artículo de la revista Nature. Por Gabriela Jiménez Ramírez
La Universidad Nacional de las Ciencias y el desarrollo de la investigación
Detrás de cada interrogante de una investigación puede existir una necesidad social, una dificultad industrial, una preocupación ambiental o una oportunidad que todavía no ha sido explorada. A partir de allí puede surgir una hipótesis, un proyecto, una tesis y, cuando ese interés se desarrolla de manera sistemática, una línea de investigación. En el ámbito universitario, una línea de investigación funciona como un eje que organiza y da continuidad a la actividad científica. Permite relacionar diferentes proyectos alrededor de un campo o problemática, integrar el trabajo de estudiantes, profesores e investigadores y establecer una perspectiva de desarrollo que puede extenderse en el tiempo. Bajo esta perspectiva, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) orienta su actividad académica y científica a través de un amplio mapa de posibilidades de investigación, relacionadas con las carreras que ofrece y, al mismo tiempo, abiertas a nuevos problemas y áreas de conocimiento. Así lo explica el Dr. David Coll, miembro de la Dirección de Investigación de la UNC y subdirector del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), quien manifiesta que, existe una orientación general que responde a la formación científica que desarrolla la institución. “Cada carrera tiene entre cuatro y seis líneas de investigación generales”, señala Coll, quien aclara que esta estructura no es limitante ni impide que se puedan desarrollar investigaciones en áreas no contempladas. Como explica, “si la línea no existe, pero se ve que hay algo que se puede desarrollar en cierto ámbito, se crea”. La posibilidad de incorporar nuevas temáticas responde a una característica propia de la investigación científica. Una línea no constituye un límite rígido, sino un marco que permite organizar problemas, proyectos y esfuerzos alrededor de un área determinada, al tiempo que conserva la capacidad de incorporar nuevas preguntas. Conocimiento, creatividad y futuro Para Coll, una línea de investigación también surge de la necesidad de encontrar respuestas a situaciones concretas. Lo ejemplifica con una situación relacionada con la energía y el ambiente: “Si tenemos un combustible que tiene muchos contaminantes, se puede diseñar una línea de investigación para generar un catalizador que optimice el proceso”. La investigación no se limita a atender problemas ya existentes, también puede anticipar necesidades. Sostiene que “no es solo buscar soluciones a problemas actuales, sino hacer una proyección a futuro, como país, como sociedad, como industria nacional y en función de eso formar gente para atender esa situación futura, esa proyección”. En ese sentido, las líneas de investigación pueden convertirse en un vínculo entre la formación académica y una agenda científica de largo plazo. El estudiante no se prepara únicamente para responder a problemas conocidos, sino también para participar en la construcción de respuestas frente a escenarios que todavía están en desarrollo. La existencia de líneas de investigación también permite evitar que los trabajos científicos permanezcan como esfuerzos aislados. Una línea puede articular proyectos, problemas, metodologías y actividades de investigación, favoreciendo la interacción entre docentes, estudiantes y profesionales alrededor de un área determinada. En la UNC la investigación forma parte del proceso de aprendizaje. Una tesis, una pasantía o un proyecto desarrollado durante la carrera pueden constituir el punto de partida para que un estudiante se incorpore progresivamente a un campo de investigación. Esta posibilidad se relaciona con la amplitud de las disciplinas que forman parte de su oferta académica. Oceanología, Robótica y Automatización, Biología y Química Computacional, Biotecnología, Física, Ciencia de Datos, Nanotecnología y otras áreas abren caminos diferentes para la investigación, con posibilidades de interacción entre disciplinas. Más que establecer compartimientos independientes, esta diversidad puede favorecer el encuentro entre conocimientos. Un problema ambiental, por ejemplo, puede requerir herramientas de biología, química, computación, análisis de datos y automatización; mientras que una investigación en salud puede incorporar conocimientos provenientes de la biotecnología, los biomateriales, la electromedicina o la inteligencia artificial. Dimensión ética de la investigación El doctor Coll plantea como prioritario utilizar “la tecnología o la ciencia para simplificar nuestra vida, cómo hacemos todo más óptimo, cómo hacemos para abaratar costos”. No obstante, cualquier resultado científico o tecnológico debe tener un componente adicional, “un gran filtro ético”. Advierte que “de repente conseguimos algo muy rentable, pero que es sumamente contaminante o que puede generar algunos pasivos ambientales y daños a ciertas comunidades. Entonces, todo eso hay que manejarlo y resolverlo”. El mismo razonamiento puede aplicarse al desarrollo de medicamentos. Una investigación puede conducir a un producto capaz de resolver un problema de salud, pero si para obtenerlo se produce un daño considerable a una población animal o vegetal, el resultado obliga a considerar otras alternativas. Por lo anterior, no basta con determinar si algo puede hacerse; también es necesario analizar las consecuencias. Para Coll, “todo lo que hacemos genera una huella, la idea es que esta huella no deje un impacto negativo”. Esta concepción conecta la investigación con la bioética como una consideración transversal de las decisiones relacionadas con la vida, la salud, el ambiente y el uso del conocimiento. Formación académica, creatividad e investigación Coll sostiene que “la creatividad es una herramienta indispensable para el investigador, pero desde el punto de vista científico, tiene que tener un fundamento y base formativa”. Esta relación coincide con la concepción abierta de las líneas de investigación al considerar que un punto de partida de un problema durante una investigación puede conducir hacia nuevas preguntas y, eventualmente, hacia nuevas líneas. Destaca también las posibilidades de articulación con instituciones del sistema científico venezolano, “los muchachos formados por la universidad van a nutrir a este sistema de ciencia, al denominado polo científico”, están destinados a ser los encargados del desarrollo científico del país”. Este compromiso resulta de mucha importancia para una institución que busca formar profesionales en áreas científicas y tecnológicas que requiere el país. La investigación universitaria se convierte así en un proceso que no termina en la formulación de una línea. Por el contrario, la línea permite ordenar esfuerzos, dar continuidad a las preguntas y crear las condiciones para que aparezcan nuevas investigaciones. En la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, ante