En el año 2026 la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) incorporará tres nuevas carreras de pregrado: Licenciatura en Ciencias Ambientales y Climáticas, Licenciatura en Geociencias y Licenciatura en Virología. Estas licenciaturas se suman a la sólida oferta académica de la institución que incluye programas innovadores como Ingeniería en Electromedicina, Robótica y Automatización, Biomateriales, Petroquímica, Inteligencia Artificial y Ciberseguridad, además de licenciaturas en Física Nuclear, Biotecnología, Ciencia de los Datos, Nanotecnología, Ciencia Molecular, Oceanología, Biología y Química Computacional, Física, Matemáticas y Filosofía. Con las nuevas carreras, la UNC amplía su programa de estudios para dar respuesta a los desafíos científicos, tecnológicos y ambientales del país y de la nueva realidad climática global. El anuncio fue realizado por la rectora de la UNC, Gabriela Jiménez Ramírez, durante el programa Argumentos transmitido por Globovisión el pasado 5 de octubre. Al respecto explicó que estas nuevas ofertas responden a los retos impuestos por el cambio climático y a la experiencia derivada de la pandemia de COVID-19 que “convoca al Estado venezolano a potenciar nuestras capacidades en microbiología y virología”. En este mismo contexto, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, anunció el pasado 13 de octubre, la próxima incorporación de la carrera de Paleontología a la UNC. Señaló como necesario “elevar la investigación en el estudio de las especies que habitaron el territorio nacional, a través del análisis de los fósiles”. Sobre esta iniciativa, el Presidente celebró “que continúe el desarrollo de las investigaciones, el apoyo de nuestra identidad histórica”. Licenciatura en Virología La virología, rama de la microbiología dedicada al estudio de los virus, constituye una disciplina estratégica para comprender cómo se propagan y se controlan los virus con la finalidad de diseñar políticas efectivas en áreas como salud pública, medicina veterinaria y agroecología, reduciendo la carga de enfermedades en humanos, animales y plantas, así como también fortaleciendo la resiliencia de los sistemas de salud y de producción. Según la profesora Denys Luz Molina, Coordinadora de Carreras de la UNC, el diseño curricular de la nueva Licenciatura en Virología busca formar profesionales altamente capacitados en el uso de técnicas de laboratorio avanzadas, incluyendo virología molecular, bioinformática y secuenciación genómica. Destacó que “el egresado contará con competencias en epidemiología viral, vigilancia activa de patógenos y diseño de estrategias de control de brotes a nivel comunitario y poblacional”. La carrera, estructurada en ocho semestres y 184 unidades de crédito, ofrece un componente común de formación básica en física, química, biología y matemáticas, y otro especializado en salud vegetal, animal y humana. Agregó Molina que “el profesional estará cualificado para la investigación aplicada en antivirales y vacunas, con sólidos fundamentos en inmunología y química orgánica, y comprometido con altos estándares éticos y de bioseguridad”. Licenciatura en Geociencias La carrera de Geociencias, también conocida como Ciencias de la Tierra, estudia los procesos que modelan la superficie terrestre y la interconexión de sus sistemas climáticos, hídricos y biológicos. En la UNC esta especialidad constará de ocho semestres y 188 unidades de crédito, y estará orientada a la formación de profesionales capaces de evaluar recursos naturales, gestionar riesgos y contribuir a la preservación ambiental. Indica la profesora Molina que la Licenciatura en Geociencias “busca integrar la teoría y la práctica para que el profesional pueda desempeñarse como investigador e innovador, contribuyendo a la solución de problemas complejos relacionados con el ecosistema y los recursos naturales”. Asimismo refiere, que “el egresado podrá desempeñarse en áreas de gestión de recursos, evaluación de riesgos geológicos, planificación y ordenamiento territorial”. Por su parte, el Dr. Jhan Leal, miembro del Comité Curricular, subrayó que el programa preparará a profesionales “capaces de tomar decisiones a nivel regional y comunitario, colaborar con la planificación de emergencias y ofrecer recomendaciones a gobiernos locales y al nacional ante fenómenos como lluvias extremas o eventos sísmicos”. La formación en Geociencias se apoya en cuatro pilares: ciencias básicas, geología, meteorología e hidráulica, con un eje transversal en tecnologías geoespaciales y análisis de datos para el mapeo y modelado de fenómenos naturales. Licenciatura en Ciencias Ambientales y Climáticas Ciencias Ambientales y Climáticas es una carrera que responde a la necesidad urgente de formar profesionales capacitados para atender la emergencia climática global y los desafíos ambientales del país. El profesor Leal explicó que “nace de la necesidad nacional de contar con expertos que puedan enfrentar los efectos de grandes lluvias, inundaciones o sequías, y apoyar la planificación territorial ante estos escenarios”. El egresado contará con herramientas para la toma de decisiones, diseño de políticas ambientales y formulación de estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático. Apuntó Leal que “el profesional será integral, con una visión científica y social que le permitirá comprender las variables ambientales, ecológicas y climáticas, tanto a escala planetaria como regional”. Bajo ese contexto, la formación se sustentará en dos grandes pilares. En primer lugar, estará el pilar ambiental, centrado en el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad, con asignaturas en meteorología, climatología e hidrografía. A La par está el pilar climático, orientado al estudio de las causas, temporalidades y efectos de los eventos climáticos, así como a la planificación de políticas públicas sustentadas en evidencia científica. Concluyó Leal que, ante la impostergable atención a los efectos del cambio climático, “hay que entender que somos seres sociales y que necesitamos resguardarnos. Las políticas de la nación deben basarse en la información que se genera desde la ciencia para tomar decisiones acertadas”. Licenciatura en Paleontología La paleontología permite entender la actual biodiversidad y distribución de los seres vivos sobre la tierra y ofrece herramientas para el análisis de cómo fenómenos climáticos y geológicos podrían afectar nuestro planeta en el futuro. Es la ciencia que estudia e interpreta los fósiles con el objetivo de conocer el pasado de la vida sobre la tierra y comparte fundamentos y métodos con biología y geología. El diseño curricular de esta carrera destaca la importancia de la práctica del trabajo de campo, “la cual incluye la prospección, excavación y recolección de fósiles”. Además, subraya la necesidad del trabajo de laboratorio, “enfocado en el análisis, clasificación
Docentes de la UNC se forman bajo una nueva visión de la ciencia
La Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), avanza con la segunda edición del Taller de Inducción, Formación y Acompañamiento Docente 2025-II, un espacio creado para fortalecer las capacidades pedagógicas, tecnológicas y filosóficas de su cuerpo profesoral. Forma parte del compromiso institucional con la excelencia educativa y la consolidación de una nueva forma de hacer ciencia en Venezuela. Este programa busca empoderar a los docentes con herramientas, teóricas y prácticas, que fomentan una enseñanza alineada a la particular filosofía humanista y científica que orientan las actividades académicas y de investigación de la UNC. En el marco de esta actividad, durante cada sesión, los profesores comparten experiencias, revisan estrategias de evaluación y profundizan en el uso de las tecnologías disponibles en la universidad para la formación de profesionales a través de la excelencia educativa y la construcción de una nueva visión científica orientada al desarrollo humano. Una nueva visión de la enseñanza de la ciencia El profesor Carlos Darío Ramírez, investigador del Laboratorio de Estudios Genéticos y Forenses del Instituto Venezolana de Investigaciones Científicas (IVIC), y docente describe el taller como un proceso desafiante y transformador. Representa un ejercicio necesario que exige reconstruir las formas tradicionales de enseñanza. Al respecto señala que “estamos viendo una manera diferente de construir el conocimiento. Es un reto que nos obliga a reconstruirnos desde nuestra formación como docentes”. Ramírez resalta que esta visión se centra en el desarrollo humano y la ciencia para la vida, principios que orientan a la UNC hacia la transformación del país mediante la investigación. Señala, que en este sentido “la universidad propone una nueva visión de la ciencia, más conectada con lo humano, con la vida. Nos invita a transformar a través del conocimiento, con el compromiso de todos, incluidos los estudiantes”. El taller no solo introduce los fundamentos filosóficos de la institución, sino que también garantiza asesoría tecnológica continua para los docentes. En este sentido, la profesora Lisbeth Mendoza, Coordinadora del Proceso de Inducción, señaló, que durante las primeras semanas, los profesores contarán, con el apoyo de la Dirección Académica, que organiza sesiones prácticas sobre el uso de pantallas inteligentes, aulas virtuales y el sistema de seguimiento del Plan Único Institucional (PUI). Explicó que el propósito principal es unificar criterios y fortalecer la comunicación institucional. Expresa que “todos los docentes deben conocer la filosofía de la universidad, el sistema de permanencia y las herramientas de seguimiento. Así garantizamos coherencia en la información que se transmite a los estudiantes”. En este contexto, Mendoza destacó que la UNC representa una innovación dentro del panorama universitario venezolano. Estima que “este cambio de paradigma nos lleva a incorporar nuevas tecnologías en el aula, como pizarras inteligentes y sistemas de interacción en línea. Es un proceso de adaptación que muchos docentes asumen con entusiasmo”. Otro de los ejes del taller se centra en el enfoque filosófico y epistemológico que caracteriza la propuesta académica de la UNC. La profesora Ximena González Bronquen, coordinadora del Módulo III de Filosofía de la Ciencia, explicó que el curso se desarrolla en formato dialógico, promoviendo la discusión sobre los fundamentos éticos y científicos de la educación universitaria. Sobre este enfoque indicó que “hemos conversado sobre la filosofía de la universidad, sus principios y el tipo de científico que se busca formar. Destacamos la importancia de la ética para la vida y de la ciencia abierta, principios transversales en toda la formación”. González Bronquen agrega que el módulo de Epistemología de la Ciencia y Ontología de la Investigación fue diseñado desde un enfoque descolonial, que busca despertar el pensamiento crítico y la reflexión colectiva. Puntualiza que “lo más importante es conocernos y reconocernos entre los docentes, constituirnos como un equipo que comparta experiencias y aprendizajes. La idea es aprender unos de otros y fortalecer una comunidad académica cohesionada”. Entre los docentes participantes, la profesora Leída Tejedor, filósofa e investigadora universitaria, valoró el curso como un espacio de aprendizaje mutuo y de profunda pertinencia nacional. Califica el curso como extraordinario “porque ofrece una inserción amorosa y productiva para nuestros jóvenes. Nos permite acercar la ciencia y la filosofía, transformando la ciencia tradicional con nuevos paradigmas del saber”. Seguidamente, Tejedor subraya que la UNC ofrece un contexto único para comprender la función de la malla curricular y los fundamentos que sustentan su modelo educativo. Opina que “es fundamental entender cómo se crea el conocimiento y desde qué posturas epistémicas lo abordamos. La universidad nos brinda ese espacio de reflexión colectiva, donde enseñar también significa repensar el propio acto de conocer”. Compromiso institucional A través del Taller de Inducción, Formación y Acompañamiento Docente 2025-II, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán reafirma su compromiso con la formación integral de su cuerpo profesoral. El programa busca garantizar que cada docente domine los recursos pedagógicos, tecnológicos y filosóficos que sustentan el modelo educativo de la institución. La UNC impulsa así una nueva cultura universitaria, donde la ciencia se entiende como una práctica social orientada al bienestar común y al desarrollo nacional. Cada actividad de inducción reafirma que enseñar también es aprender, y que la docencia universitaria debe avanzar al mismo ritmo que la transformación científica y tecnológica del país. De esta manera se propicia el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos de enseñar ciencia desde una perspectiva crítica, humanista y descolonial. Prensa UNC – YA
Trabajo Especial: Venezuela en la OTCA: Ciencia y diplomacia por la Amazonía
La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) representa una de las iniciativas de cooperación regional más significativas de América Latina, constituyéndose como el único bloque socio-ambiental dedicado exclusivamente a la protección y desarrollo sostenible de la región amazónica. Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, países que comparten este vasto bioma, forman parte de esta organización, que nació del Tratado de Cooperación Amazónica (TCA), suscrito el 3 de julio de 1978. Su objetivo fundacional fue promover el desarrollo armónico de los territorios amazónicos, respetando la soberanía nacional y el bienestar de las poblaciones que los habitan. Durante dos décadas, el TCA funcionó como un instrumento jurídico de entendimiento regional, hasta que en 1998 los países firmantes aprobaron el Protocolo de Enmienda que dio origen formal a la OTCA. Desde entonces, la Secretaría Permanente, con sede en Brasilia, coordina los esfuerzos multilaterales bajo una visión de cooperación Sur-Sur, fortaleciendo los lazos entre gobiernos, comunidades científicas y pueblos indígenas. Actualmente, la organización es dirigida por el antropólogo colombiano Martin von Hildebrand, reconocido por su trabajo en defensa de las comunidades indígenas y galardonado con el Right Livelihood Award. Su liderazgo ha inyectado renovado dinamismo a la agenda amazónica y al papel de la OTCA como actor global en la lucha contra el cambio climático. Agenda Estratégica de Cooperación Amazónica El centro operativo de la OTCA es la Agenda Estratégica de Cooperación Amazónica (AECA), aprobada en 2010 y actualizada para el periodo 2021–2030, en sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Esta agenda articula políticas en torno a seis ejes, a saber: conservación de bosques y biodiversidad, inclusión de pueblos indígenas, gestión de recursos hídricos, mejora de la calidad de vida, intercambio de conocimiento científico y adaptación al cambio climático. La Declaración de Belém, firmada en 2023 durante la Cumbre Amazónica, celebrada en la ciudad homónima en Brasil, consolidó una nueva agenda con 113 objetivos y principios transversales. Su contenido refleja la urgencia climática y la visión regional compartida dirigida a evitar un punto de no retorno ecológico, fortalecer la gobernanza ambiental y promover un desarrollo sostenible basado en ciencia y tecnología. Dimensión ecológica venezolana La participación de Venezuela en la OTCA ha cobrado protagonismo en los últimos años. El país ha reforzado su papel en la cooperación amazónica, no solo desde la diplomacia, sino también desde la ciencia aplicada y la educación ambiental. Recientemente, el canciller Yván Gil representó al país en la XV Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OTCA, celebrada en Surinam en febrero de 2025, donde presentó la Transformación Ecológica como la sexta “T” del Plan de la Patria. En esta cita se adoptaron resoluciones que fortalecen el financiamiento regional, la creación de un panel técnico-científico intergubernamental y el reconocimiento de los pueblos indígenas como actores centrales de la gestión climática. En la V Cumbre Amazónica de Bogotá, celebrada en agosto de 2025, Venezuela reafirmó su compromiso con la defensa de la Amazonía como “patrimonio común de la humanidad”, destacando la necesidad de justicia ambiental y cooperación internacional para proteger los ecosistemas y comunidades del sur del continente. El compromiso nacional con la protección ambiental se manifiesta en la Gran Misión Madre Tierra Venezuela, una política integral impulsada por el Presidente de la república, Nicolás Maduro Moros. Esta misión, que involucra al Poder Popular, comunidades indígenas y movimientos ecosocialistas, promueve la reforestación, la lucha contra la minería ilegal y el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana ante incendios forestales. Un ejemplo lo tenemos en la plantación de más de 74.000 árboles en 200 hectáreas de áreas protegidas, actividad que se llevó a cabo el pasado mes de agosto y que permitió la recuperación de zonas ribereñas en el estado Amazonas. La iniciativa también incluyó la creación del Comité de Bioética Amazónico y la propuesta del Satélite Amazónico, destinado a mejorar la vigilancia ambiental y el monitoreo del cambio climático. Ciencia, tecnología y educación como fuerza de la cooperación amazónica En el marco del V Seminario de la Cuenca Amazónica: Ciencia y Tecnología al Servicio de la sostenibilidad, realizado en Caracas en el mes de agosto de 2025, Venezuela expuso su visión de la ciencia como eje transversal del desarrollo sostenible. La vicepresidenta sectorial Gabriela Jiménez Ramírez ofreció la ponencia “Ciencia, Tecnología y Educación como eje transversal de desarrollo y conservación de la cuenca amazónica venezolana, en el marco del Plan de respuesta inmediata a los compromisos asumidos para la Amazonía venezolana”. Jiménez destacó la importancia de la agenda nacional científica y tecnológica orientada a la preservación de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad, que son pilares fundamentales para la vida en el planeta. En este sentido, expresó, la también rectora de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, (UNC), que el país ha dado pasos firmes hacia la democratización del conocimiento científico, gracias a la visión estratégica del Ejecutivo venezolano que integra la conservación de la Amazonía venezolana con el desarrollo sostenible, el respeto a los saberes ancestrales y la inclusión de los pueblos indígenas. articulando esfuerzos a través de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán. La cooperación científica entre Venezuela y la OTCA se expresa también en proyectos como el Centro de Investigación Científica Tradicional y Ancestral del estado Amazonas, que integra medicina tradicional y biotecnología moderna. Este centro busca preservar el patrimonio biocultural venezolano y transformar el conocimiento indígena en productos terapéuticos sostenibles. Además, el programa Semilleros Científicos Amazónicos ha acercado la ciencia a las comunidades originarias. Más de 130 niños y niñas de 17 etnias indígenas del estado Amazonas han participado en actividades formativas en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), despertando vocaciones científicas tempranas y reforzando la conexión entre ciencia y cultura. En el Congreso Mundial en Defensa de la Madre Tierra, celebrado en Caracas como antesala de la próxima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en Belém, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025, Venezuela presentó su modelo de gestión ecosocialista, centrado en la reforestación
La Universidad Nacional de las Ciencias fortalece la práctica académica
La Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) desarrolla el Taller de Inducción, Formación y Acompañamiento Docente 2025-II; el encuentro reúne a más de 250 docentes de las distintas áreas del saber. La actividad se extenderá hasta el lunes 20 de octubre. Con el propósito de fortalecer sus competencias pedagógicas, tecnológicas y de evaluación de aprendizajes, en aspectos como la valoración, el uso de escalas de evaluación y la adecuación de estrategias didácticas a la metodología propia de cada asignatura. De acuerdo con la profesora Denys Luz Molina, Coordinadora de Carreras de la UNC, la importancia del taller radica “primero que nada, en conocer la filosofía de la universidad, que el docente se apropie del manejo de los reglamentos, del funcionamiento, que conozca nuestra fundamentación jurídica. Es importante que los docentes conozcan el diseño curricular de cada carrera donde ellos van a administrar las asignaturas”. Molina subrayó que comprender el diseño curricular es esencial, “porque si vamos a formar profesionales como investigadores, es necesario conocer las bases para orientarlos”. Asimismo, destacó que los programas académicos de la UNC incorporan estrategias innovadoras orientadas a que el docente “esté preparado para llevar a los estudiantes a innovar, producir, aplicar, transformar, pero sobre todo a conocer la práctica desde los contextos reales y la aplicación de esos conocimientos para poder transformar la realidad en áreas específicas”. El cronograma del taller aborda contenidos fundamentales del quehacer académico, entre ellos: Modelo curricular, Modelo Pedagógico, Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes, Sistema de Gestión Tepuy y Plataforma Moodle. Este viernes 17 de octubre se realizó una inducción dirigida a los docentes de las áreas temáticas de biología, física y química, quienes participan en procesos formativos vinculados a los cuatro módulos del Curso de Acompañamiento a la Iniciación Universitaria (CAIU). Estos módulos se articulan con las asignaturas de las 16 carreras que impartirá la UNC en esta nueva etapa académica. Con esta iniciativa, la Universidad Nacional de las Ciencias consolida su compromiso con una docencia de excelencia, haciendo honor a sus principios fundacionales: formar profesionales con visión crítica, vocación de servicio y sensibilidad social, capaces de contribuir a las necesidades científicas, tecnológicas y humanas del país. Prensa UNC – YA
Trabajo Especial: Ciencia y conciencia: En la lucha contra el cáncer de mama
El cáncer de mama se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de salud pública en el mundo. Su incidencia y mortalidad siguen en aumento y Venezuela no escapa a esa realidad. Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran más de dos millones de nuevos diagnósticos a nivel global. En nuestro país, continúa siendo la primera causa de muerte oncológica en mujeres, con una tendencia ascendente que demanda acciones coordinadas entre la investigación científica, la medicina y la educación universitaria. Este contexto demuestra la importancia que adquiere articular investigación avanzada, innovación tecnológica y formación académica comprometida. Instituciones como el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), vinculadas con la ciencia aplicada al servicio de la salud pública, pueden jugar un papel decisivo en el diagnóstico, tratamiento y prevención del cáncer de mama. Una enfermedad de origen complejo El cáncer de mama es una enfermedad multifactorial que se origina cuando las células del epitelio glandular comienzan a multiplicarse de manera descontrolada, sin respetar los mecanismos naturales de renovación del organismo. En la mayoría de los casos, el proceso inicia en el revestimiento de los conductos mamarios, aunque también puede aparecer en los lóbulos del tejido glandular. Cuando el crecimiento celular descontrolado avanza, las células malignas adquieren la capacidad de diseminarse a través de la sangre o los vasos linfáticos, adhiriéndose a otros tejidos para formar metástasis. Esta progresión de una lesión localizada, que a menudo es asintomática, da paso a una enfermedad invasiva y, finalmente, metastásica, situación que evidencia la importancia de la detección temprana. La investigadora Carmen Soteldo, magíster en Física Médica y adscrita al Laboratorio Secundario de Calibración Dosimétrica de la Unidad de Tecnología Nuclear del IVIC, afirma que la precisión tecnológica en los equipos de diagnóstico del cáncer de mama es determinante. Señala que “la calidad de la imagen es la que le permite al médico radiólogo ver y diagnosticar correctamente. Si el equipo no está funcionando dentro de los parámetros establecidos, se pone en riesgo al paciente porque un desajuste puede generar diagnósticos erróneos”. En el IVIC, Soteldo tiene un rol protagónico en el control de calidad de los equipos de mamografía. Su trabajo consiste en la calibración y supervisión de equipos mamográficos, garantizando que los estudios de mamografía cumplan con las normas internacionales y así permitan diagnósticos precisos y confiables para la detección temprana del cáncer de mama. La investigadora subraya que el control de calidad en los mamógrafos, tanto digitales como analógicos, es una tarea de enorme trascendencia. “Un equipo bien calibrado garantiza imágenes nítidas y confiables, evita exposiciones innecesarias a la radiación y contribuye a que el diagnóstico se realice en etapas tempranas, cuando las posibilidades de curación son mayores”. Asimismo, considera que “el chequeo médico anual, incluyendo mamografías, debe ser un hábito constante. Detectar cualquier anomalía a tiempo marca la diferencia”. Diagnóstico y prevención: Dos pilares inseparables El diagnóstico oportuno del cáncer de mama se apoya en una combinación de métodos clínicos y tecnológicos. En primer lugar, se realiza un examen clínico de los senos y las axilas, acompañado de la revisión de la historia clínica de la paciente. En cuanto a las imágenes diagnósticas, se recurren a diversas técnicas, entre los cuales están la mamografía, ecografía y resonancia magnética, junto con procedimientos especializados como la mesa de estereotaxia, la toma de muestras mediante ROLL y SNOLL, y, en etapas más avanzadas, el uso de PET/CT. También es factible efectuar una biopsia de mama para confirmar la presencia de malignidad o determinar características específicas de la lesión. Complementariamente, se realizan pruebas de química sanguínea, que pueden incluir perfiles metabólicos básicos o completos, para obtener una visión integral del estado de salud de la paciente. La mamografía sigue siendo la herramienta más eficaz para la detección temprana del cáncer de mama. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su aplicación a partir de los 40 años, en Venezuela los especialistas la sugieren desde los 35, debido a la aparición de casos en mujeres cada vez más jóvenes. La prevención, trasciende las consultas médicas. Implica hábitos saludables como mantener un peso corporal adecuado, evitar el consumo de alcohol y tabaco, hacer ejercicio regularmente y procurar una alimentación balanceada. Factores hormonales, genéticos y ambientales influyen, pero la detección temprana y el estilo de vida marcan diferencias significativas en la evolución de la enfermedad. Venezuela a la vanguardia En Venezuela se impulsan diversas líneas de investigación orientadas al estudio del cáncer. En el Laboratorio de Fisicoquímica Orgánica del IVIC, se desarrolla una molécula capaz de combinar la acción de la quimioterapia y la radioterapia, una innovación que podría reducir las dosis de radiación y los efectos secundarios en las pacientes. Por su parte, la Fundación de Estudios Avanzados IDEA trabaja en un kit de diagnóstico rápido y en nuevos protocolos de detección temprana. Asimismo, se ha fortalecido la infraestructura hospitalaria, adquisición de aceleradores lineales y tomógrafos mediante la cooperación con el organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), así como, la creación del Registro Nacional del Cáncer, pasos concretos hacia una atención más equitativa y eficiente. Estas y otras iniciativas forman parte de las políticas adelantadas por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros, que reconoce a la ciencia y la tecnología como aliadas estratégicas de la salud pública y el desarrollo del país. Una lucha que también es esperanza Hablar de cáncer de mama es hablar de ciencia, pero también de humanidad. Es reconocer el valor de cada investigación, de cada avance tecnológico, de cada profesional que dedica su trabajo a salvar vidas. Es también reconocer el poder de la educación como herramienta preventiva y liberadora. En esa confluencia de saberes, la UNC y el IVIC son dos instituciones que, desde distintos ámbitos, contribuyen a fortalecer la salud pública venezolana con base en la investigación, la formación y la conciencia colectiva. La UNC participa activamente en el avance de una nueva etapa de la ciencia venezolana. Su oferta académica que incluye programas como Física Nuclear, Biotecnología, Ciencia Molecular, Nanotecnología y Biomateriales está diseñada para formar profesionales capaces de comprender y enfrentar desafíos de salud
Trabajo Especial: Ingeniería en Ciberseguridad para la soberanía digital de Venezuela
El mundo digital se expande a un ritmo acelerado, pero a la par del progreso tecnológico, surgen amenazas que ponen en riesgo desde cuentas bancarias hasta infraestructuras críticas. El incremento exponencial de ataques cibernéticos como el ransomware, el robo de información y el ciberespionaje, hace que la defensa digital sea una prioridad transversal para el Estado venezolano. La protección de infraestructuras y datos de empresas e instituciones (energía, salud, telecomunicaciones) y el impulso de la economía digital dependen de profesionales altamente calificados capaces de anticipar, prevenir y mitigar el impacto de estos riesgos. En este escenario, Venezuela da un paso importante con la creación de la carrera de Ingeniería en Ciberseguridad impartida en la Universidad Nacional de las Ciencia Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), una disciplina considerada indispensable para garantizar que el país gestione autónomamente sus sistemas digitales y responda ante amenazas externas, defendiendo su información y sus activos. Con áreas de formación en inteligencia artificial, biotecnología y seguridad digital, la Universidad Nacional de las Ciencias, enmarcada en la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación, se proyecta como un centro de excelencia vinculado a los desafíos nacionales. Es así como la ciberseguridad se convierte en una de sus más importantes opciones académicas. Ciberseguridad: un frente de defensa nacional En el mundo, los ataques digitales pueden paralizar hospitales, interrumpir sistemas de energía y bloquear servicios públicos esenciales. Venezuela no está al margen de esa realidad. La digitalización de la administración pública, de la banca y del comercio electrónico multiplica los riesgos y obliga a contar con especialistas capaces de anticipar, responder y neutralizar amenazas. En este sentido, la decisión del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros de crear el Consejo Nacional de Ciberseguridad como órgano permanente dependiente de la Presidencia de la República, apunta en esa dirección. El propio decreto señala su misión de “enfrentar los ataques cibernéticos para proteger los sistemas tecnológicos de Venezuela y garantizar la liberación de todos los sistemas de mando del país”. La UNC se convierte así en una institución académica pionera en la capacitación del capital humano que requiere esta iniciativa estratégica de interés nacional. La rectora Gabriela Jiménez Ramírez lo resumió en una frase que revela la esencia del proyecto al afirmar que “nuestro objetivo es fortalecer las capacidades nacionales en la gestión de incidentes informáticos, especialmente dentro de la administración pública”. Sus palabras refuerzan la idea de que la carrera no se limita a formar expertos en computación, sino a preparar defensores de la infraestructura digital del país. La carrera de Ciberseguridad en perspectiva El objetivo central del programa es formar profesionales integrales capaces de diseñar, implementar y gestionar sistemas de seguridad informática, protegiendo la información y los activos digitales de organizaciones e individuos ante las amenazas cibernéticas. La misión de la UNC es formar líderes con sólidas bases científicas y tecnológicas, conscientes de las implicaciones éticas y legales del componente humano y social del ciberespacio. La Ingeniería en Ciberseguridad tiene una duración de cuatro años y contempla 187 unidades de créditos. Su diseño curricular combina la base teórica de las matemáticas y la ingeniería con asignaturas orientadas a la práctica profesional: seguridad de redes, criptografía, auditoría de sistemas, análisis forense, desarrollo de software seguro y legislación informática. La intención es formar ingenieros capaces de responder de manera integral a los desafíos de la era digital. No se trata únicamente de dominar lenguajes de programación o instalar sistemas de protección, sino de comprender la lógica de los ataques, evaluar riesgos y diseñar arquitecturas resilientes. La UNC ha diseñado una malla curricular que garantiza la formación de un profesional con capacidad de diseñar entornos digitales seguros, detectar y neutralizar vulnerabilidades, y liderar la respuesta ante incidentes críticos. El egresado de la carrera estará preparado para realizar pruebas de intrusión, aplicar normativas internacionales de seguridad, asesorar a organizaciones en políticas de protección de datos y coordinar equipos de ciberdefensa. Además de las destrezas técnicas, el programa de la carrera promueve otras habilidades esenciales complementarias, como comunicar hallazgos de forma clara, trabajar bajo presión y liderar proyectos multidisciplinarios. En un contexto donde los ataques se producen en cuestión de segundos, la capacidad de decisión y la coordinación son tan valiosas como la pericia técnica. El déficit mundial de especialistas en ciberseguridad supera los 3,5 millones de profesionales, según estimaciones de Cybersecurity Ventures, y Venezuela no escapa a esta realidad, ya que la demanda supera la oferta de especialistas y profesionales en el área. Esto convierte a la Ingeniería en Ciberseguridad en una de las opciones académicas con mayor proyección laboral. Los egresados de la carrera tendrán la oportunidad de insertarse en sectores como la banca, las telecomunicaciones, la salud digital, el transporte, las empresas tecnológicas y, por supuesto, la administración pública y la defensa. Desde el análisis de incidentes hasta la consultoría en gestión de riesgos, las posibilidades de desarrollo profesional son amplias y variadas. En la era de la transformación digital, las organizaciones y la sociedad deben mantenerse competitivas y proteger tanto su información como a las personas, el ingeniero en ciberseguridad aportará sus sólidos conocimientos conceptuales y prácticos para diseñar, aplicar y mantener el ciberespacio protegido. Más allá de la técnica Formar especialistas en ciberseguridad en Venezuela requiere inversión sostenida en infraestructura tecnológica, acceso a software actualizado y, sobre todo, políticas que reduzcan la fuga de talento, así como, adecuar el marco legal a los estándares globales. Sin embargo, los desafíos también representan oportunidades, nuestro país tiene grandes posibilidades de consolidar un núcleo de profesionales capaces de proteger sistemas críticos, innovar en soluciones de defensa digital y exportar conocimiento en un área de creciente valor estratégico. La ciberseguridad no es solo un conjunto de códigos y dispositivos. Es un campo con profundo impacto social. Asegura la privacidad de los ciudadanos, protege la continuidad de servicios esenciales, refuerza la confianza en las transacciones digitales y reduce la dependencia de soluciones externas. En definitiva, contribuye a que el desarrollo tecnológico del país sea seguro y confiable. Un país con ingenieros en ciberseguridad bien formados está preparado para enfrentar riesgos globales y
Trabajo Especial: Zoraida Luces de Febres, pionera de la botánica y la agrostología en Venezuela
En la historia de la ciencia venezolana del siglo XX destaca la figura de Zoraida Luces de Febres (1922–2015), investigadora cuyo trabajo marcó un antes y un después en la botánica, especialmente en la agrostología, la disciplina dedicada al estudio de las gramíneas y otras plantas herbáceas. Su dilatada vida y trayectoria académica es reconocida por sus aportes en la investigación, la consolidación de instituciones científicas nacionales y la formación de generaciones que han sido fundamentales para alcanzar el alto nivel que hoy ostenta la investigación botánica en el país. Nacida el 8 de junio de 1922 en Caicara de Maturín, estado Monagas, Zoraida Luces se vinculó tempranamente con el mundo científico. Sin haber concluido sus estudios de bachillerato, cuando apenas tenía 15 años, comenzó a participar en un curso de botánica taxonómica impartido por el profesor Henri Pittier, eminente naturalista suizo. Este encuentro despertó en la joven un gran entusiasmo por los estudios de la flora y las plantas del país. Antes de obtener el título de Bachiller en Filosofía y Letras en el Colegio Católico Alemán de Caracas, con diecisiete años, se convirtió en asistente de Pittier, entonces director del Servicio Botánico del Ministerio de Agricultura, antecedente del Herbario Nacional de Venezuela, comenzando a desarrollar actividades de investigación de campo y clasificación taxonómica. A comienzos de la década de 1940, Luces obtuvo una beca que la condujo al Instituto Smithsonian en Washington, donde se formó bajo la mentoría de Mary Agnes Chase, autoridad mundial en gramíneas. La influencia de Chase dejó una profunda huella en la trayectoria académica de la científica venezolana. De ese aprendizaje surgió su pasión definitiva por la agrostología. En muchas ocasiones, expresó sentirse orgullosa por su aporte a la primera traducción al español del libro de su maestra y amiga Agnes Chase, First Book of Grasses (1959), publicada en 1960 con el título Primer libro de las gramíneas, la estructura de las gramíneas explicada a los principiantes. De regreso al país, en el ámbito académico formal obtuvo el título de Licenciada en Ciencias Naturales en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1950 y, más tarde, el grado de Doctora en Ciencias Biológicas en 1958, lo cual la convirtió en la primera mujer del país en obtener ambos títulos. Aportes científicos La obra científica de Luces de Febres se sitúa con claridad en la taxonomía y en la sistemática de las gramíneas venezolanas. Entre sus contribuciones más notables están: Durante la primera etapa de su vida científica, Luces produjo trabajos pioneros como «El abrojo de Los Andes» (1939) y «Ensayo monográfico sobre las especies venezolanas del género Chloris» (1940). Luego de su formación con Chase, generó varias publicaciones clásicas para la literatura agrostológica venezolana: Obras posteriores incluyen la revisión de Graminae, Palmae y Araceae para el «Catálogo de la flora venezolana» (1945-1947), obra fundamental escrita conjuntamente con Henri Pittier, Tobías Lasser, Ludwig Schnee y Víctor Manuel Badillo. También publicó «Gramíneas nuevas o interesantes para la flora venezolana» (1947), «Especies de gramíneas nuevas para la ciencia» (1953), «Claves para la determinación de las subfamilias, tribus y géneros de las gramíneas de Centroamérica» (1959) y «Las gramíneas del Distrito Federal» (1963). Influencia institucional y educativa Como profesora de la Escuela de Biología de la UCV, Luces se destacó en asignaturas como Botánica Económica y Agrostología. Sus estudiantes recuerdan un estilo de enseñanza basado en la observación directa, el rigor del dibujo botánico y el trabajo constante en el herbario. Por otra parte, desarrolló actividades de investigación taxonómica en el Laboratorio de Biosistemática y Citogenética Vegetal del Instituto de Biología Experimental de la Facultad de Ciencias de la UCV, abarcando la diversidad genómica en géneros de la familia de las poáceas en Venezuela. Igualmente, dictó cursos a nivel internacional y en diversas universidades e institutos de educación superior del país. En el plano institucional ocupó cargos de gran relevancia, entre los que podemos mencionar: Entre las distinciones que recibió se encuentran las condecoraciones Henri Pittier 1.ª Clase, Diego de Losada 1.ª Clase y Mérito al Trabajo 1.ª Clase. Legado perdurable La Dra. Zoraida Luces de Febres falleció en 2015 en Caracas, dejando una obra científica que constituye un valioso patrimonio para el estudio de la botánica y las gramíneas del país. La influencia de esa producción se hace evidente cada vez que se consultan sus publicaciones o se alude a una gramínea como “la especie de Luces”. Su labor en la consolidación del Herbario Nacional y la modernización del Instituto Botánico constituye un cimiento para investigaciones actuales en biosistemática y citogenética vegetal. Son múltiples las manifestaciones que honran la memoria de la investigadora, entre las cuales está el Premio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en Educación Media “Zoraida Luces de Febres”, otorgado a proyectos estudiantiles que fomenten la ciencia, la tecnología y la innovación. Hoy su legado cobra especial relevancia, cuando Venezuela registra, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el mayor porcentaje de mujeres dedicadas a la ciencia en América Latina. Más del 60% de investigadores del país son mujeres y el 75% de los proyectos financiados por el Estado están liderados por ellas. Gabriela Jiménez Ramírez, rectora de la UNC, resaltó en el libro Mujeres de la Ciencia que “este liderazgo no solo muestra la capacidad y el compromiso de las científicas venezolanas, sino también un cambio cultural progresivo en la academia y en los centros de investigación/innovación”. Este contexto se vincula con la creación de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, institución cuyo propósito es formar una nueva reserva científica nacional y proyectar el trabajo de investigadoras e investigadores en áreas estratégicas. Al recordar a Zoraida Luces de Febres, rendimos un merecido reconocimiento a esta excelsa científica venezolana y enaltecemos los significativos aportes de las mujeres venezolanas al desarrollo científico del país. Prensa UNC / YA
Trabajo Especial: La UNC forma a la nueva generación de oceanólogos de Venezuela
Los océanos, además de una fuente de vida y riqueza, representan en la actualidad un espacio estratégico para el desarrollo y la soberanía de las naciones. La oceanología, entendida como la disciplina científica que estudia las características físicas, químicas, biológicas y geológicas de mares y océanos, cobra hoy mayor relevancia en un contexto marcado por el cambio climático, la sobreexplotación de recursos y la contaminación ambiental. Venezuela posee una extensa frontera marítima en el Caribe y el Atlántico que es, sin lugar a dudas, un recurso vital para el desarrollo. En este sentido, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), ofrece la Licenciatura en Oceanología como una carrera pionera para la formación de especialistas capaces de comprender los sistemas marítimos y de proponer soluciones innovadoras y sostenibles. Un programa académico integral y de impacto La Licenciatura en Oceanología que imparte la UNC está diseñada con un enfoque integral, combinando la formación teórica con la práctica de campo y el uso de tecnologías avanzadas. La Dra. Ana Yndira Ramos, Jefa de Ciencias Agrícolas y del Mar de la UNC, señala que “el currículo de la carrera se basa en el trabajo de campo, en problemas marinos costeros básicamente, y en proyectos de investigación colaborativos en ecosistemas marinos soportados, por supuesto, con laboratorios bien equipados, con plataformas de sistematización y también con el uso de herramientas tecnológicas de información”. El plan de estudios de la carrera comprende 185 unidades de crédito y se estructura en ocho semestres, abarca áreas de interés como: Asimismo, los estudiantes recibirán formación en herramientas de vanguardia como modelación numérica, teledetección, análisis de datos oceánicos y técnicas de muestreo ambiental, señaló la Dra. Ramos. De esta manera, los egresados estarán capacitados para desempeñarse en diversas áreas en instituciones y empresas públicas y privadas, en funciones como: Para la Dra. Ramos, esta carrera forma profesionales que son verdaderos “defensores de la vida en nuestro país y en el planeta”, al reconocer que la salud de los océanos está directamente vinculada con la regulación del clima y la continuidad de la vida en la Tierra. Explica su importancia al afirmar que “los océanos son reguladores del clima, sin océanos no existiría la vida en nuestro planeta, se necesitan océanos muy sanos. Los oceanólogos deben mantener el bienestar de los ecosistemas marinos”. Venezuela y su frontera marítima: Una oportunidad estratégica El estudio de los océanos no es únicamente una labor académica, se asume como una tarea esencial para la preservación de la vida en el planeta. Como señala la Dra. Ramos, “el estudio, la exploración y el conocimiento de los océanos permiten mantener la vida en nuestro planeta, porque los océanos regulan el clima y albergan ecosistemas que son la base de la cadena alimentaria”. El país cuenta con una extensa línea costera y una Zona Económica Exclusiva que se proyecta a más de 200 millas náuticas, otorgándole derechos sobre la explotación de recursos vivos y no vivos del mar. Estos espacios marítimos incluyen ecosistemas de gran valor como arrecifes coralinos, manglares, estuarios y fondos oceánicos. En este contexto, la Licenciatura en Oceanología de la UNC surge como una respuesta oportuna al preparar profesionales con un perfil sólido y competencias que les permitirán: El estudio de la oceanología permite gestionar de forma sostenible esta riqueza, al mismo tiempo que contribuye a reforzar la soberanía marítima, la seguridad alimentaria y la capacidad de respuesta frente a los efectos del cambio climático. En este sentido, la rectora Gabriela Jiménez Ramírez señaló recientemente, que “esta ciencia es clave para gestionar recursos marinos, delimitar espacios marítimos y resguardar los intereses nacionales en el territorio marítimo”. La UNC asume este compromiso académico como parte de su misión institucional de formar profesionales con pensamiento crítico y liderazgo capaces de generar soluciones para los desafíos ambientales y científicos del país. Bajo esta visión, la Licenciatura en Oceanología se convierte en un programa orientado a fortalecer la reserva científica nacional, estimular la innovación tecnológica y consolidar vínculos con sectores estratégicos como el pesquero, el turístico y la defensa costera. Los futuros oceanólogos formados en la UNC tendrán la capacidad no solo de investigar y comprender los procesos oceánicos, sino también de transmitir ese conocimiento en beneficio de las comunidades y del desarrollo nacional, señaló la docente. De esta manera, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán se proyecta como referencia científica, formando profesionales con excelencia académica y compromiso social. La Licenciatura en Oceanología se enmarca en esa misión institucional, respondiendo a las demandas formativas del pueblo venezolano y a los desafíos ambientales y científicos del siglo XXI. En tiempos de cambio climático y crisis ambiental, la UNC tiene el compromiso de formar a una nueva generación de científicos y guardianes marítimos. Prensa UNC / YA
Trabajo Especial: Jacinto Convit: Héroe de la salud pública
En la historia contemporánea de la medicina venezolana, pocas figuras alcanzan la trascendencia del Dr. Jacinto Convit García (1913-2014). Científico, docente y reformador de la salud pública, su legado se erige como un referente de excelencia académica, rigurosidad científica y compromiso social. Su vida, dedicada a combatir enfermedades desatendidas, se convirtió en un puente entre la ciencia de laboratorio y las necesidades más urgentes de la población Reconocido internacionalmente como pionero de la inmunoterapia y reformador de la salud pública, contribuyó a la construcción de instituciones sólidas con una praxis humanista que dignificó a miles de pacientes dentro y fuera del país. Su labor, que abarcó la lucha contra la lepra, hasta la investigación sobre el cáncer de mama, sentó las bases para un sistema de atención médica y de investigación que sigue impactando de manera positiva la vida de la población. Formación académica y vocación social Jacinto Convit nació en Caracas, el 11 de septiembre de 1913, en el seno de una familia de inmigrantes. Estudió en el Colegio San Pablo y posteriormente en el Liceo Andrés Bello, donde recibió la influencia de destacados educadores como Rómulo Gallegos, escritor y futuro presidente de Venezuela, quien le inculcó un profundo sentido ético y humanista. En 1932 ingresó a la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y en 1938 obtuvo el título en Filosofía y Doctor en Ciencias Médicas tras presentar su tesis sobre fracturas vertebrales. Desde sus años de estudiante mostró un interés especial por la medicina social, colaborando en la Leprosería de Cabo Blanco, centro que estuvo ubicado en el hoy conocido estado La Guaira, donde atendió directamente a pacientes marginados y confinados. Allí aprendió, como él mismo confesó, “a cuidar a los pacientes desempeñando labores de médico, juez, odontólogo y consejero, que sirvieron ampliamente para enriquecer mi conocimiento sobre la enfermedad y profundizar sobre el aspecto humano de los enfermos”. Revolución en la atención sanitaria El Dr. Jacinto Convit lideró una transformación histórica en la lucha contra la lepra. Su propuesta de sustituir la reclusión en leproserías por tratamientos ambulatorios y humanizados convirtió a Venezuela en el primer país del mundo en cerrar oficialmente estos recintos. El modelo se expandió luego a otras enfermedades endémicas como la leishmaniasis y la oncocercosis, marcando un cambio estructural en la política sanitaria nacional. Este cambio, además de un importante avance clínico y de tratamiento de la salud, representó un acto de justicia social, redujo la estigmatización y marcó un hito en la historia sanitaria mundial Asimismo, propuso el Plan General de Lucha Antileprosa, el cual presentó ante la Comisión Planificadora de Instituciones Médicas Asistenciales del antiguo Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, enfatizando la manera como debía ser organizado el servicio sanitario para controlar la lepra, así como medidas de educación para la población. La Red Nacional de Dermatología Sanitaria, que impulsó el doctor Convit, aseguró la cobertura en los servicios de dermatología médica y epidemiológica en todo el país. El avance científico del Dr. Convit lo llevó a utilizar modelos experimentales innovadores, como el empleo del armadillo sabanero (Dasypus sabanicola), en el cual logró reproducir el Mycobacterium leprae y obtener cantidades suficientes de la bacteria para estudios. Esto le permitió desarrollar en 1980 la primera vacuna terapéutica contra la lepra, combinando el bacilo muerto por calor con la vacuna BCG. Su vanguardista labor científica no se limitó a la lepra. Aplicó la misma lógica a la leishmaniasis cutánea localizada (LCL), logrando en 1986 una inmunoterapia efectiva, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como parte de la primera generación de vacunas contra esta enfermedad. Estas innovaciones hicieron del Dr. Convit un pionero mundial en el campo de la inmunoterapia aplicada a enfermedades infecciosas, sirviendo de modelo para otros países de Latinoamérica. Reconocimiento nacional e internacional Asimismo, el Dr. Convit recibió merecidos reconocimientos nacionales e internacionales entre los que podemos mencionar: Continuidad del legado El incansable trabajo de Convit continuó hasta sus últimos días, a los 98 años, el insigne científico venezolano cofundó la Fundación Jacinto Convit, que desde 2016 opera como centro de investigación independiente. Esta institución desarrolla importantes proyectos a través de la Unidad Experimental de Inmunoterapia y la Unidad de Diagnóstico Molecular, además de programas de educación y formación. La Fundación ubicada en la primera avenida Montecristo, en el estado Miranda – Caracas, ofrece servicios gratuitos a comunidades vulnerables y ha registrado secuencias genéticas en bases de datos internacionales como GenBank garantizando así, la vigencia de la metodología Convit. Su último estudio lo publicó en 2013 a la edad de 100 años. A partir de sus investigaciones planteó una terapia autóloga para el tratamiento del cáncer de mama. Esta propuesta fue publicada en la Gaceta Médica de Caracas en el 2006 y ampliada en el 2008, publicando protocolos experimentales en la Gaceta Médica de Caracas. Aunque el trabajo científico le valió un gran prestigio internacional y lo postuló para los más altos reconocimientos, con la humildad y claridad de quien considera la ciencia como servicio, llegó a decir, “el premio Nobel no me quita el sueño la cura contra el cáncer si”. El talento, sensibilidad y la formación académica de Convit lo llevó a ser más que un investigador. Además de un brillante científico, fue un constructor de instituciones, un educador de generaciones y un humanista comprometido con los más vulnerables. Su legado perdura en la formación académica, en la estructura sanitaria nacional y en la investigación biomédica contemporánea. Hoy, a los 112 años del nacimiento del Dr. Jacinto Convit, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán honra su memoria y le rinde homenaje al “héroe de la salud pública” como una figura ejemplar que continúa iluminando el camino de la medicina social y la educación científica en Venezuela y América Latina. Prensa UNC / YA
Trabajo Especial: La Física Nuclear como carrera estratégica para el desarrollo del país
En una etapa decisiva para el avance científico y tecnológico de Venezuela, la Licenciatura en Física Nuclear de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) se consolida como uno de los programas académicos de mayor trascendencia y proyección nacional. Más que una nueva opción formativa, esta carrera se integra al conjunto de programas universitarios de alta calificación diseñados para afrontar los desafíos del siglo XXI, con el fin de garantizar el desarrollo y la soberanía científica y tecnológica que el país requiere. Bajo la visión académica y social que distingue a la UNC, la Física Nuclear trasciende el ámbito formativo para convertirse en un motor de progreso. El plan de estudios de esta licenciatura ha sido concebido con un enfoque integral, que combina fundamentos teóricos rigurosos con aplicaciones prácticas en áreas esenciales para la sociedad. Un plan de estudios orientado al futuro La física nuclear estudia la estructura, propiedades y comportamiento de los núcleos atómicos, así como fenómenos como la desintegración radiactiva, la fusión y la fisión. Sus aplicaciones abarcan la radioterapia y la protección radiológica, el control de calidad industrial, el monitoreo ambiental, la gestión de residuos y la regulación nuclear, entre otras. El programa académico de la UNC comprende ocho semestres y un total de 181 créditos. Abarca áreas fundamentales como mecánica cuántica, electromagnetismo y estructura nuclear, junto a asignaturas aplicadas en medicina, energía y seguridad radiológica. El propósito es formar profesionales con una base científica sólida y capacidad para proyectarse hacia la investigación avanzada. Aunque el énfasis principal de la formación se orienta al área de la salud, el perfil del egresado le permitirá desempeñarse en la industria tecnológica, la docencia universitaria y la investigación experimental. En palabras de la profesora María Eugenia Pirela Bracho, docente de la institución e investigadora del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), “este programa, diseñado con visión de futuro, busca formar a la próxima generación de expertos que el país necesita con urgencia”. Considera que el carácter innovador y transformador de la carrera se refleja, por ejemplo, en áreas como la resonancia magnética nuclear, herramienta esencial para el diagnóstico médico, y la investigación científica. Los egresados estarán preparados para interpretar datos complejos y contribuir en estudios sobre enfermedades como el cáncer, analizando sus procesos moleculares y aportando soluciones que incidan directamente en la calidad de vida de la población. Para la investigadora, el dominio de esta disciplina abre un abanico de aplicaciones prácticas que van desde la obtención de imágenes médicas de alta precisión hasta el impulso de energías limpias y sostenibles. Agrega que “conociendo lo que ocurre en el núcleo de nuestros átomos, podemos transformar esa información en soluciones que impacten la vida cotidiana”. Destaca, que “con avances en estas áreas, Venezuela podrá reducir su dependencia de tecnologías importadas y consolidar su independencia científica. La primera promoción de egresados será la base de una nueva etapa de desarrollo y autosuficiencia tecnológica para el país”. Inversión en el futuro científico La formación de profesionales altamente calificados permitirá aplicar estos conocimientos en beneficio directo de la población, fortalecer la capacidad nacional en el manejo de tecnología estratégica y asegurar la participación activa del país en un campo de relevancia mundial. Los licenciados en Física Nuclear estarán capacitados para desempeñarse en diversos ámbitos como: Al respecto, Pirela señala que la contribución de estos profesionales al desarrollo científico y tecnológico del país será “incalculable”. La Universidad Nacional de las Ciencias no solo formará a una nueva cohorte de científicos, sino que también contribuirá a la revitalización del ecosistema científico nacional. Explica que el licenciado en Física Nuclear no será únicamente un experto técnico, sino un profesional con capacidad para impulsar la reconstrucción del tejido científico e industrial. Su formación lo preparará para el análisis teórico, la generación de soluciones innovadoras y la aplicación de sus conocimientos en áreas como la salud, la seguridad alimentaria y la planificación de un futuro energético sostenible. En este orden de ideas, la rectora de la casa de estudio, Gabriela Jiménez Ramírez, ha destacado que “Venezuela reitera su defensa del derecho inalienable de los países al desarrollo, para fortalecer la plataforma tecnológica y los conocimientos que permitan incluir el uso de la energía nuclear con fines pacíficos”. Asimismo, señala que “el Dr. Humberto Fernández-Morán fue el primer venezolano en plantear para América Latina el uso de la energía nuclear, hoy sus aportes, legado y contribuciones son referentes para el mundo de una Ciencia para la paz y la vida”. Por su parte, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros, expresó que “en la recién inaugurada Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, se ha abierto la Licenciatura en Física Nuclear, con el objetivo de formar profesionales capaces de impulsar proyectos innovadores en beneficio de la sociedad y en alianza con países hermanos de la región y del mundo”. De esta manera, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán reafirma su compromiso con la transformación social, el desarrollo científico, la independencia tecnológica y la construcción de un futuro sostenible. Prensa UNC / YA
















