La Vicepresidencia Sectorial de Ciencia, Tecnología, Ecosocialismo y Salud revisó la estrategia para asistir a las comunidades afectadas por las recientes lluvias que han golpeado varias zonas del país. En su canal de Telegram, la vicepresidenta Sectorial de Ciencia, Tecnología, Ecosocialismo y Salud, Gabriela Jiménez Ramírez, señaló que durante un encuentro, sostenido este martes, se evaluaron las medidas implementadas en los sectores de salud y ecosocialismo para atender a las comunidades afectadas. «Reconocemos que enfrentamos una nueva realidad climática, marcada por fenómenos extremos como lluvias abruptas y sequías, ante lo cual ratificamos nuestro compromiso de proteger a nuestro pueblo y a la Madre Tierra, en consonancia con los principios del Ecosocialismo y la justicia ambiental», expresó. La vicepresidenta sectorial estuvo acompañada de la ministra para la Salud, Magaly Gutiérrez. Durante la reunión también se discutieron los avances relacionados con los estudiantes que optan por entrar a instituciones educativas como la Universidad de las Ciencias de la Salud Hugo Chávez, la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas y la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, a través del Sistema Nacional de Ingreso (SNI). «Estas casas de estudio representan el sueño cumplido de una educación pública, gratuita y de calidad, que dignifica a nuestra juventud y fortalece la independencia científica y tecnológica de la Patria», afirmó la ministra Gabriela Jiménez Ramírez. Por otra parte, desde la Vicepresidencia Sectorial se celebró la repatriación de migrantes venezolanos retenidos en El Salvador, víctimas de las políticas adoptadas por el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump. En su publicación resaltó que este esfuerzo humanitario fue posible gracias al liderazgo del presidente de la República, Nicolás Maduro, y subrayó que dicha acción refleja «la política de protección y defensa de los derechos humanos que impulsa la Revolución Bolivariana, garantizando el amparo de todos los venezolanos, sin importar las fronteras». La ministra Gabriela Jiménez Ramírez manifestó el compromiso del Gobierno Bolivariano de trabajar para la defensa de la soberanía de la Patria y por brindar la mayor suma de felicidad al pueblo. «Seguimos trabajando, con lealtad al legado de Chávez y bajo la guía del Presidente Maduro, para garantizar la mayor suma de felicidad posible a nuestro pueblo, defendiendo nuestra soberanía, dignidad y derechos humanos en todos los ámbitos», concluyó. Mincyt/Presa/AE/Fotografías: CR
Lo poco que se sabe del cerebro y la humildad científica
Por: Gabriela Jiménez Ramírez Recientemente, el neurocientífico Jonathan Benito lanzó una frase que quizá sea una provocación en el ámbito científico: «El mayor descubrimiento de la neurociencia es lo poco que sabemos sobre el cerebro». La afirmación la hizo durante el espacio La Fórmula Podcast, donde analizó cómo se forman los hábitos, el papel del efecto placebo y la conexión entre mente e intestino. También conversó sobre los límites de la ciencia, en este caso dejó claro que a pesar del avance científico, aún quedan preguntas sin responder, especialmente frente al órgano más complejo del cuerpo humano. Benito explicó que los hábitos son procesos ligados a la repetición. «Es una conducta que repetimos muchas veces y llega un punto en el que ya empieza a trabajar de forma semiautomática», indicó. En un primer momento, la acción es gobernada por el lóbulo prefrontal, que representa la toma de decisiones consciente. Después de interiorizarse llega a regiones más profundas como los ganglios basales, que automatizan la conducta. Comentó que los hábitos no se consolidan en los conocidos 21 días, sino que pueden requerir desde semanas hasta un año, dependiendo de la motivación y la complejidad del comportamiento. Descubrimientos de la neurociencia El investigador Jonathan Benito hizo una cronología sobre los avances y descubrimientos de la neurociencia y recordó que empezando el siglo XXI la comunidad científica estaba segura que próximamente se sabría todo sobre el cerebro. Sin embargo, la experiencia y el avance de la investigación le demostraron lo contrario: El mayor descubrimiento es lo que ignoramos, es que no tenemos ni la menor idea. Pese a los avances en la comprensión de las neuronas individuales y sus conexiones, el cerebro como red de 86 mil millones de neuronas sigue siendo un enigma. Fenómenos como la sincronización de ondas cerebrales entre madre e hijo durante la lactancia o la capacidad del cerebro para percibir el campo magnético terrestre, desafían los modelos actuales. «El desafío es entender un poquito cómo funciona el cerebro y la gran impotencia de no comprenderlo», dijo. Por otra parte, el especialista destacó la relevancia de las investigaciones actuales sobre la conexión entre intestino y cerebro y el bienestar emocional, señalando que los microorganismos pueden influir en la microarquitectura cerebral a través del nervio vago. Esta conexión mente-intestino abre nuevas rutas para entender la salud mental desde una perspectiva integradora. «Dentro de 15 o 20 años nos llevarán a un mundo completamente diferente», opinó. Jonathan también se refirió al efecto placebo y las sustancias que genera el cerebro. «Por mucho que lo hayas interiorizado, cada vez que me cuentan un nuevo ejemplo de efecto placebo me alucina», confesó sobre lo sorprendente del caso. Explicó que el organismo es capaz de generar sustancias como opioides endógenos y endocannabinoides, responsables de modificar la percepción del dolor, la alegría y el bienestar.Destacó el caso de la anandamida, una molécula cuyo nombre proviene del sánscrito y significa «felicidad». «Hay gente que tiene mutaciones en un gen que produce más anandamida y son personas notablemente más felices, que no se estresan y sienten menos dolor», afirmó Benito. La actitud ante la vida y la convicción personal, explicó, influyen en la liberación de estas sustancias relacionadas con el placer y la resiliencia emocional. «Cada vez que tú crees que algo te va a beneficiar, se genera de forma natural anandamida», aseguró. Frente a las reflexiones, Jonathan Benito dejó claro que la revolución no está en lo que sabemos, sino en lo que aún ignoramos. En este sentido, planteó la necesidad de una mayor humildad científica.
Francy Sulgey Cuevas: Inspirar para enseñar
Francy Sulgey Cuevas fue la primera de su familia en estudiar en la universidad. Tiene casi la mitad de su vida dedicada a la tecnología y la docencia. En la naciente UNC le ha tocado una singular faena: sorprender a los estudiantes, no con las nuevas tecnologías sino con las de hace tres décadas. Especialista en Tecnología y docente, esta tachirense nacida en 1974, con más tiempo residiendo en Caracas que en su natal San Cristóbal (su madre y abuela se la trajeron cuando apenas tenía siete años) es la jefa de la Unidad Multimodal, un área clave de la Universidad Nacional de las Ciencias «Dr. Humberto Fernández-Morán». Allí, el uso de la tecnología es primordial para la enseñanza y el aprendizaje. “La Unidad Multimodal le facilita al estudiante e investigador de la UNC las herramientas tecnológicas para acompañar su proceso de formación”, explica Cuevas. “En todas partes está presente la tecnología”. Y como un ejemplo dentro de esta casa de estudios menciona el microscopio que usarán los estudiantes de la carrera de Biología y Química Computacional. “Es un equipo tecnológico que deberán conocer y aprender a manejar”. Cuevas también es responsable del módulo Herramientas Tecnológicas, uno de los cuatro cursos del introductorio que se dicta en la actualidad en la UNC. En las primeras clases los instrumentos informáticos dejaron con la boca abierta a estos jovencitos: frente a ellos tuvieron los equipos que se usaban en los comienzos de la carrera de esta especialista en Tecnología, que fue a comienzos de los años 90. “Las primeras clases fueron muy dinámicas porque se mostraron las herramientas tecnológicas que se usaban en esa época. Los jóvenes se sorprendieron”, comenta. Explica que parte de esa actividad consiste en enseñar que hoy existen instrumentos digitales más avanzados, y que la tarea de la Unidad Multimodal de la UNC es acompañarles en el proceso de apropiarse de la tecnología durante su aprendizaje. Acude a un ejemplo sencillo: “Antes usábamos un cuaderno como agenda. Hoy existen aplicativos que puedes bajar en el teléfono, la tablet o computadora, con los que puedes desde llevar tu agenda personal y hasta elaborar proyectos”, dice con su cantado andino que se le escapa al hablar. La primera profesional de la familia Cuevas, quien también es coordinadora del Área de Desarrollo de Sistemas del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) fue pionera en su familia en cuanto a estudios superiores: “Fui la primera de mi grupo familiar que logró llegar a la universidad. Y de ahí en adelante varios primos se interesaron en estudiar y se graduaron, unos en Ingeniería en Sistemas y otros en Técnicos Superiores Universitarios en Informática”. Más que pionera, fue una inspiración para sus primos, sobre todo para los que se decidieron por la Informática. Criada por su madre y abuela, la curiosidad de Cuevas por la computación y la tecnología inició con un curso de mecanografía que hizo a comienzos de la década del noventa. “Se usaban computadoras como terminales para escribir, y los programas se ejecutaban desde disquetes. Ahí me picó el gusanillo de la tecnología y seguí y seguí”. Así que, recién salida del bachillerato se fue directo a estudiar el TSU en Informática en el Instituto Universitario de Caracas, estudios que amplió posteriormente al sacar su licenciatura en Informática en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y luego su profesorado en Informática del Instituto Pedagógico Monseñor Rafael Arias Blanco. Más tarde prosiguió con su especialización en Gerencia de Tecnología de Información. Todos estos conocimientos no solo los puso en práctica como coordinadora, gerente o directora del área de tecnología de las empresas de productos farmacéuticos y de salud del Estado en las que trabajó a lo largo de su carrera, sino también los ha llevado a las aulas como docente. Entre los proyectos en los que orgullosamente recuerda haber participado se encuentra el de los Almacenes Robotizados de la empresa ZTE, que consistió en elaborar una plataforma tecnológica desde donde se pudieran enlazar los almacenes con los hospitales para que, una vez llegasen los requerimientos de insumos como medicamentos, el despacho se realizase de forma automatizada. Así, se crearon los almacenes Jipana, en el estado Miranda; Mariri, en Barinas; Pusana, en Lara; y Paye, en Anzoátegui. También, cuando la pandemia de Covid-19, Cuevas participó junto a un equipo en la creación del programa tecnológico que ayudó a la distribución de las vacunas. Los futuros científicos Aunque en sus planes no estaba participar en el proyecto de la UNC, aceptó ser parte del equipo creador del programa de esta universidad por su experiencia en esa tarea. Cuevas trabajó en el plan curricular de educación de adultos nocturnos, así que buscó tiempo y se anotó. “Luego el proyecto fue creciendo más y más, y aquí estoy”. Entre sus tareas cumplidas estuvieron la construcción de las mallas curriculares de la licenciatura de Ciencias de Datos, de las carreras de Ingeniería en Inteligencia Artificial y de Ingeniería en Ciberseguridad; y colaboró con el de Ingeniería en Robótica y Automatización. Luego pasó a la elaboración de la estructura de los contenidos de las materias de estas carreras y a la creación de la estructura del módulo de Herramientas Tecnológicas para este primer curso introductorio de la Universidad de las Ciencias. “Hay estudiantes que preguntan para qué les sirve aprender ciertos contenidos, y si les servirán al salir al campo laboral, y eso solo se puede responder cuando tú como profesor tienes experiencia profesional”, señala. Explica que en su método de enseñanza la teoría y la práctica, que solo se puede impartir con la experiencia, están estrechamente ligadas, “y eso le crea al alumno una curiosidad mayor de hasta dónde puede llegar”. –¿Tu vida gira en torno a la tecnología? –La tecnología y el método nos ayudan en todo lo que hacemos. Un proceso tan sencillo como lo puede ser la elaboración de una receta, para que quede bien debe cumplirse con un procedimiento estricto de mezclar primeros unos ingredientes y luego otros. Soy muy metódica al
José Romero Losacco: Debemos tomar en serio los conocimientos que producimos
José Romero Losacco, antropólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela –UCV– es investigador del Centro de Estudio de Transformaciones Sociales, en el Instituto de Investigaciones Científicas –IVIC–. Y ahora es también profesor en la Universidad Nacional de las Ciencias “Dr. Humberto Fernández Morán”. –¿Se puede decir que la UNC es un nuevo espacio para intentar ponerle fin al colonialismo o al paradigma colonial? –Sí, entendiendo que implica también una disputa interna en el campo académico. Es una oportunidad que se abre, pero también es un campo en disputa… –¿En disputa con quién? –En disputa incluso con sectores que pueden considerarse, eso que ahora llaman progresismo, que a mí no me gusta la palabra. Pero digamos, para no extenderme, con una cierta izquierda que sigue estando colonizada, una izquierda occidentalizada, que de alguna manera sigue teniendo una concepción de la ciencia atada a preceptos modernos coloniales, eurocéntricos. Entonces, te pongo, por ejemplo, una anécdota. Hubo que discutir seriamente que una licenciatura en Filosofía en una universidad como la UNC tiene que tener un componente central de filosofía venezolana y filosofía latinoamericana. –¿Hay una filosofía venezolana? –La filosofía venezolana entra dentro del campo de la filosofía moderna, por lo tanto, sí, yo no diría una filosofía venezolana, hay varias filosofías venezolanas, y hay gente trabajando desde hace muchísimos años en esos temas. Al día de hoy, una referencia viva de esos trabajos, de rescate de una filosofía venezolana, es la profesora Alexandra Molino, por ejemplo, a quien estamos incorporando justamente para que sea quien lleve la batuta en torno a la construcción de los programas de filosofía venezolana en la universidad. Ella está haciendo unos trabajos increíbles sobre la filosofía venezolana que se produjo a finales del siglo XIX, principios del siglo XX, en una continuación de la tradición bolivariana, y cómo está echando por tierra lo que la tradición universitaria venezolana ha catalogado como el positivismo del siglo XIX venezolano. Lo que está discutiendo es que no había positivismo, había un pensamiento muy complejo, gente que estaba fundando el pensamiento etnográfico venezolano, que estaba produciendo una filosofía de carácter continental, incluso, porque ha rescatado textos de la época en que se cruzan comunicaciones los primeros comunistas venezolanos con el maestro Unamuno, por ejemplo. –José Ignacio Cabrujas decía que los venezolanos somos unos copiones, y a mucha honra, no tenemos por qué seguir buscando eso que llaman identidad. –Sí, ahí como antropólogo te digo que el concepto de identidad es un concepto problemático. Incluso al día de hoy se habla más de identificación que de identidad, porque la identidad tiende como a fijar la búsqueda de una esencia que nunca se termina de encontrar al final. Pero por venezolano me referiría no tanto a esta búsqueda de una identidad perdida, sino a quienes han reflexionado desde esta tierra sobre los problemas que esta tierra tiene. No es una metáfora naturalista, sino los problemas que tenemos las personas que habitamos esta tierra, que estamos atravesados por tensiones coloniales, por imperialismos que nos han impuesto no solo formas de vida, sino incluso auto concepciones, formas de auto percibirnos. –¿Cuántos son los estudiantes que se formarán en esos nuevos conceptos? –Un poco más de 500 estudiantes en toda la universidad. Porque ahora mismo estamos en el programa de iniciación, que es común para todos. Tienen un componente de Filosofía de la Ciencia para todos, que es inicial, y luego, cuando entran a la carrera, van a tener también una materia común de pensamiento crítico. –Volviendo al colonialismo, ¿habrá un método para dejar de ser colonia? –Un método como una receta, no. Hay múltiples caminos, cada tradición, cada pueblo va encontrando su camino. Lo primero que debemos hacer es mirarnos a nosotros mismos. Mirar nuestras tradiciones, pero también hacerlo con ojo crítico. Porque hay una cuestión con la colonia, y es que la colonia también colonizó nuestras tradiciones. Entonces, es volver a aquello que nos constituye, aquello que es el primer paso. Después de ahí es un camino mucho más largo, pero empezamos al menos a transitar por ahí. -Carlos Monsiváis, en uno de sus ensayos, «Aires de familia», decía que el imperialismo le dejó a los pueblos sus tradiciones, su folclore, y se llevó los recursos naturales. Quédense con su pájaro guarandol, que yo me llevo el petróleo. –Ahí recurro a Walter Benjamin, que dice que la modernidad inventa la tradición para después destruirla. Entonces, no solo creo que en efecto nos dejaron las tradiciones, sino que nos dejaron una lectura sobre las tradiciones, una manera de entender las tradiciones. Que las folcloriza, que las convierte simplemente en un artefacto de museo. Y que al día de hoy sirve mucho para eso que llaman multiculturalismo. Porque entonces con el multiculturalismo la tradición se convierte en una fiesta en la que simplemente tú montas tu tarima, te montas la falda y sales a bailar. Y eso está bien mientras no se cuestione quién tiene el poder, mientras no se cuestione quién decide. Cuando digo volver a las tradiciones es teniendo eso en cuenta. Es decir, no es una vuelta folclorista a la tradición, no es una vuelta, digamos, antropológica a la tradición. ¿Cuáles son los mundos que están presentes en esas tradiciones? ¿Y qué es justamente lo que el folclor borra? –Y ¿cómo repensar el estado? –La cosa es cómo sería pensar el Estado desde una tradición, por ejemplo, con los yorubas. ¿Cómo se traduciría una institucionalidad a través de eso? Y a eso lo toco como ejemplo, porque a eso es a lo que me refiero con el volver a la tradición, no simplemente al volver al pájaro guarandol, sino cuál es la humanidad que está allí, porque una de las cuestiones que suele también decirse mucho es que solemos pensar más fácilmente con el fin del mundo, es decir, con el fin del capitalismo, y eso podría estar cercano a nosotros, pero más complejo es pensar una alternativa al capitalismo, y construir algo nuevo de la nada resulta un tanto, vamos a
Trabajo Especial: Universidad Nacional de las Ciencias: Un nuevo horizonte para la ciencia, la tecnología y la innovación
Como respuesta a la demanda de una Venezuela que requiere reinventarse desde la ciencia y el conocimiento, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) se constituye como una institución llamada a marcar un antes y un después en la educación universitaria y el desarrollo científico-tecnológico del país. Fundada el 11 de diciembre de 2024 por decreto del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, esta casa de estudios honra el legado del ilustre científico venezolano que le da nombre, mientras proyecta su mirada al futuro con una misión impostergable: formar una generación de científicos e innovadores comprometidos con el desarrollo nacional. La UNC se inserta en un proyecto país que tiene como objetivo la soberanía científica y tecnológica, concebida en el marco de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación. Ofrece una propuesta educativa única en Venezuela, donde de las 16 carreras 12 son muy demandadas e inéditas; otras son necesarias para las discusiones desde la ética y la bioética. Las carreras de pregrado en áreas como Ingeniería en Inteligencia Artificial, Ciberseguridad, Electromedicina, Robótica y Automatización, Biomateriales y Petroquímica, así como licenciaturas emblemáticas en Física Nuclear, Biología y Química Computacional, Biotecnología, Ciencia Molecular, Ciencia de Datos, Nanotecnología, Oceanología, Física, Matemáticas y Filosofía. Esta oferta integral es el resultado de un diseño curricular alineado con los 13 motores productivos de la Agenda Económica Bolivariana, pensado para responder a los desafíos del desarrollo nacional y retos que deben ser afrontados desde la ciencia, la tecnología y la innovación para la transformación productiva del país. Misión institucional: Ciencia con sentido de país La UNC tiene su sede en las instalaciones del IVIC en Altos de Pipe, estado Miranda, simbolizando una continuidad histórica con el legado del Dr. Humberto Fernández-Morán y los grandes científicos venezolanos como Marcel Roche y Gloria Teresa Mercader. Está diseñada como un centro de ciencia abierta, vinculado a la investigación, la innovación social y territorial, con espacio para laboratorios, infraestructuras compartidas y el impulso de políticas de innovación pública. El énfasis institucional tiene como propósito construir capacidades locales, reducir dependencia tecnológica y responder a necesidades nacionales reales en áreas que abarcan desde la salud hasta la energía, la alimentación y la industria. Para ello, el vínculo directo con el aparato productivo encuentra en este enfoque un terreno fértil para generar desarrollos con impacto territorial y social, transformando la investigación en política pública. Al respecto, el profesor David Coll, Director de Investigación de la UNC, enfatiza la urgencia de vincular la academia con el aparato productivo al señalar que “hay que identificar las necesidades de la industria y poner el conocimiento al servicio de la eficiencia y la sostenibilidad”. Para tal fin, la planta académica tiene a su cargo la ejecución de programas actualizados y orientados al futuro, en consonancia con los retos del siglo XXI para el rescate y generación del conocimiento pertinente y aterrizado. Sobre el importante reto de formación y desarrollo de la UNC, Coll afirma que “la creatividad del venezolano, especialmente de nuestros jóvenes, es inmensa. Pero necesitamos unificar esa creatividad con el rigor científico para generar soluciones innovadoras y adaptadas a nuestra realidad”. Su visión es clara: formar científicos capaces de pensar críticamente y actuar con propósito para resolver los problemas estructurales del país. Formación integral y transformación estructural La UNC ofrece una propuesta educativa que se sustenta en una formación multidisciplinaria, humanista y comprometida con los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que complementan el proyecto del Semillero Científico. Sus programas no solo promueven la excelencia científica, sino también la responsabilidad social, la innovación y la conciencia ambiental. Desde el pregrado, los estudiantes se preparan para liderar proyectos que generen un impacto real en las comunidades y en la economía nacional. En línea del segundo eje del Plan de las 7 Transformacionesdirigido a alcanzar lo que se ha denominado “Independencia Plena”, la UNC se alinea con la necesidad de construir una soberanía tecnológica y científica, entendida como un factor clave para la descolonización del pensamiento y la transformación económica del país. Desde la teleeducación y la telemedicina hasta la automatización de procesos industriales, la institución impulsa un modelo de desarrollo basado en la aplicación del conocimiento a las necesidades del pueblo. La casa de estudio también asume el compromiso de “comunalizar la ciencia” como motor de transformación social, acercándola al pueblo. Desde las aulas hasta los laboratorios, el conocimiento se convierte en una herramienta de transformación, construida colectivamente y orientada a resolver los problemas cotidianos de las comunidades. Cooperación científica Desde su inicio, la UNC se concibe como un espacio de colaboración global, por eso, persigue una red de alianzas estratégicas que se enmarca con el Ministerio del Poder Popular para la Ciencia y Tecnología (Mincyt) que refuerzan su proyección académica y científica. En abril de 2025, se llevaron acercamientos con el bloque ALBA-TCP y naciones del Caribe, con diplomáticos de México, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Dominica, Granada y otros países, para impulsar la cooperación en programas de pregrado y becas. Con Asia, la UNC ha llevado conversaciones con destacadas instituciones chinas donde se exploran áreas de cooperación en ciencia y tecnología vinculadas a centros de investigación espaciales y de innovación. Recientemente, el gobierno venezolano suscribió un acuerdo con la República Popular China donde el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, señaló que “la firma del acuerdo permitirá el desarrollo de la Inteligencia Artificial soberana; Venezuela entra por la puerta grande en la vanguardia del desarrollo de la Inteligencia Artificial”. La IA se aplicará en áreas tales como “turismo, hidrocarburos, investigaciones científicas para la salud, educación y telecomunicaciones”. En este sentido, la rectora Gabriela Jiménez Ramírez afirmó que se están dando pasos importantes para que, con identidad, cultura, esfuerzo y con apoyo de las instituciones del Estado, se garantice la transformación digital que amerita la nación, el desarrollo de los centros de investigación, de plataformas, de servicios que atiendan a sectores prioritarios como la salud, la educación, la producción, la industria y otros, en el contexto de la Agenda Concreta de Acción (ACA 2030). Un motor para el desarrollo sostenible Más
Estudiantes de la Universidad Nacional de las Ciencias realizaron ofrenda floral en el Panteón Nacional
Estudiantes del Curso de Acompañamiento a la Iniciación Universitaria (CAIU) que lleva a cabo la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán realizaron una ofrenda floral en el Panteón Nacional, como homenaje a los restos mortales de nuestro Padre de la Patria, Simón Bolívar, y del Dr. Humberto Fernández-Morán. La actividad inició con la entonación del himno de la República Bolivariana de Venezuela como símbolo de respeto y sabiduría por la Patria. Además, cinco estudiantes que se han destacado con su participación en el CAIU fueron los encargados de firmar el acta de visitantes que simboliza el inicio académico de la Universidad Nacional de las Ciencias para el periodo 2025-2026. Irwing Acevedo, Director Estudiantil, y autoridades del Consejo Directivo destacaron que esta actividad reafirma el compromiso de la UNC de darle continuidad al legado del Dr. Humberto Fernández-Morán, extendiendo su labor magisterial para que quienes vienen a sus aulas abrevan en su memoria y en sus enseñanzas el mundo de la ciencia, tecnología e innovación. Recorrido por el casco histórico De igual forma, los estudiantes de la UNC realizaron un recorrido por el casco histórico caraqueño, siendo estos los lugares más tradicionales y coloniales: la Casa Natal del Libertador Simón Bolívar, el Museo Bolivariano y la Catedral de Caracas. Paola Suárez, estudiante de la UNC, expresó sentirse impresionada por la historia que le contaron del Libertador Simón Bolívar: “Más allá de las cosas que nos cuentan los libros, aquí pudimos aprender un poco más de su vida. Además de los años en que fue construida esta casa, y el valor histórico y simbólico que tiene para nosotros”. Brayan Carrillo, aspirante a la carrera de Inteligencia Artificial, agradeció a la rectora Gabriela Jimenez Ramírez por estas iniciativas. “Muchos de nosotros somos del interior del país, y nunca nos imaginamos conocer tanto del Libertador. Hoy nos fuimos emocionados de todas las historias que nos contaron los guías. Es impresionante todo lo que hizo él por nosotros, y por la libertad de América”. Prensa UNC / MG
Afinan agenda para fortalecer plan de estudio de la Universidad Nacional de las Ciencias
Las autoridades de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) sostuvieron este jueves una reunión para revisar la agenda de trabajo y fortalecer el plan de estudio que se ofrece en la institución, indicó la rectora Gabriela Jiménez Ramírez. «Tuvimos una productiva reunión de trabajo con el directorio de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, para seguir afinando, planificando y ejecutando acciones que se traduzcan en la mejor experiencia formativa posible para nuestros jóvenes estudiantes», expresó la también ministra para Ciencia y Tecnología en su canal de Telegram. Recordó que esta casa de estudio, inaugurada en diciembre por el presidente Nicolás Maduro, busca posicionarse como «referencia educativa en materia de ciencia y tecnología». Por esta razón, señaló que las carreras que ofrece la UNC están alineadas con nuevas tendencias científicas y tecnológicas para avanzar en la transformación de la Patria. Con estas carreras, detalló la ministra Gabriela Jiménez Ramírez, se logra «que nuestros futuros profesionales tengan todas las herramientas necesarias para su desempeño profesional». En su publicación, la también vicepresidenta Sectorial de Ciencia, Tecnología, Ecosocialismo y Salud extendió la invitación a los jóvenes bachilleres a visitar la página web de la UNC (unc.edu.ve) y a postularse para cursar una de las 16 carreras que se ofertan. «No pierdan la oportunidad de pertenecer a esta maravillosa iniciativa del presidente @NicolasMaduroMoros, pensada para garantizar la preparación académica y técnica de los profesionales del mañana», concluyó. Mincyt/Prensa/AE
Venezuela desarrollará Inteligencia Artificial soberana en colaboración estratégica con China
El presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció este lunes los planes de Venezuela para desarrollar su propia Inteligencia Artificial (IA), impulsada por las alianzas estratégicas que el Gobierno Bolivariano mantiene con la República Popular China. En su programa Con Maduro +, transmitido por Venezolana de Televisión, el jefe de Estado recalcó que el avance de la IA desempeña un papel fundamental en la vida tecnológica, social y comunicacional, sin embargo, advirtió que la mayoría de estas herramientas actuales están condicionadas. «Por eso tenemos que construir nuestra propia IA, soberana, nuestra, con nuestra historia, y con nuestra forma de ser (…) el nuevo colonialismo viene por las tecnologías y por la IA, que todos dependamos de ello, entonces hay que buscar un equilibrio, el equilibrio de la IA», recalcó el mandatario. Este equilibrio, detalló, podrá plasmarse mediante la creación de una IA representativa de los pueblos del Sur Global. Además, ratificó que Venezuela trabaja en conjunto con China para materializar este propósito y consolidar una herramienta tecnológica adaptada a las necesidades y valores nacionales. Mincyt/Prensa/AE/Fotografías: Prensa Presidencial
De la microbiología a la grandeza de enseñar
Si alguien quería saber algo sobre cualquier tema tenía que acercarse a los libros y periódicos, a los profesores y profesoras, a ver si obtenía alguna respuesta, porque el internet no existía y por ende el acceso a la información como la concebimos hoy en día era nula. Hubo muchos vacíos en cuanto al conocimiento detallado de todo lo que no era el estándar educativo universitario del momento, por lo que ella debió buscar mucho para apenas encontrar unas tres líneas que muy poco decían de lo que ya era su inclinación y su pasión. En las rondas de preguntas en las que la muchachada del liceo que estaba a punto de graduarse y que respondían con más dudas que esperanzas, al tocar el turno de Rosalva, ella respondió claro y fuerte ante la clásica interrogante sobre qué iba a estudiar en la universidad: “Voy a estudiar Biología”, y no es de dudar que todos sus compañeros y la profesora se sorprendieron. Igualmente, la señora Rosa Petit –su mamá–, al enterarse de la elección de su hija, le dijo: “Qué bueno, hija, para que des clases en el liceo del pueblo”, pero Rosalva la desengañó de inmediato: “No, mamá, yo no quiero ser profesora, yo quiero ser bióloga en ciencia e investigación”, afirmación que nada aportó en eso de calmar las dudas maternas. Por su parte, su papá, Salvador Rodríguez, un obrero de carácter y determinación que se dedicó a cuidar a la familia con mucho trabajo y dedicación, le había dicho que no importaba qué iba a estudiar pero que estudiara algo, y para ello aseguró unos ahorros suficientes para que pudiera formarse en La Universidad del Zulia (LUZ). Proveniente de una familia numerosa (veinte tíos y tías e imaginarán la cantidad de primos y primas), ella afirma que tuvo una infancia feliz. No existían tablets o teléfonos inteligentes que superaran la felicidad de ensayar durante meses para levantarse una vez al año a las 4:00 am, para cantar los aguinaldos navideños con el grupo familiar –en principio– “Voces Navideñas” en la plaza del pueblo, tradición que se mantuvo hasta varios años después de que le tocara cambiar de panorama y radicarse en Maracaibo para iniciar sus estudios de Biología. Como todo cambio de este tipo, o sea, salir de un entorno lleno de una familia amorosa y cálida rumbo a una ciudad que no se muestra fácil para adaptarse, en 1990, con apenas 16 años, llegó a la Facultad Experimental de Ciencias de LUZ para estudiar la carrera que la sedujo desde niña y con la que tenía una relación de correspondencia y claridad automática. No necesitó quemarse las pestañas: “Yo nunca, ni en bachillerato, tuve problemas con la biología; leía treinta páginas y lo entendía todo, y volvía a leer treinta páginas más y todo era muy claro para mí”. De no haber sido por un paro universitario que la retrasó por un año se hubiera graduado en los cinco años que requiere el periodo de formación de pregrado. En el año 1996, ya terminadas las materias, comenzó a indagar en la misma universidad sobre dónde podía hacer la tesis, pero sin éxito. Ya había escuchado sobre el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), así que un día, con las ganas y la fuerza que tenía para comerse el mundo, tomó una maleta, algo de dinero y se montó en un autobús para Caracas con la firme intención de buscar la manera de concluir sus estudios de pregrado. “Yo soy una pueblerina, me encanta ser pueblerina”, afirma desde la alegría de los recuerdos. Desorientada, llegó hasta la alcabala de entrada del IVIC, donde afortunadamente fue atendida con mucha comprensión por el personal de seguridad, quien la guio hasta donde ella quería ir, el Departamento de Microbiología Celular, para ese momento a cargo del doctor Howard Takiff, quien la recibió sin aprobarle la tesis de una vez, sino que le dio la oportunidad de pertenecer a un equipo de estudiantes que realizaban pasantías en el estudio de la resistencia bacteriana de la tuberculosis. Finalmente estaba donde siempre soñó, en un lugar donde se introducía en el mundo de la biología como ciencia y en las tareas de investigación. Después de las pasantías, hizo su tesis en esta misma área y finalmente se graduó un año después. Convertirse en parte del equipo del IVIC significó para Rosalva la experiencia más importante de su vida: “Cuando entré a estudiar Biología, me enamoré definitivamente de la ciencia; la ciencia es mi amor, es mi vida y no creo que pueda hacer cualquier otra cosa porque todo lo demás me parece aburrido”, afirma. Con la decisión y motivación que siempre la ha llevado por la vida, realizó su doctorado también en el área de investigación de la microbiología en el año 2009, y recibió su título con su hijo menor (tiene dos) de apenas cuarenta días de nacido. Universidad Nacional de las Ciencias: un nuevo reto Después de haber concluido el doctorado, pasó a trabajar en el Centro de Biología Estructural que se encontraba en ese momento bajo la dirección de científico Raúl Padrón, hasta que pasados unos años le hicieron una propuesta que aceptó de inmediato: “Cuando me propusieron el proyecto de la UNC (Universidad Nacional de las Ciencias) me sentí feliz porque en este caso trabajaremos no solo desde la investigación, sino en la aplicación de los conocimientos con los estudiantes. Yo me metí a trabajar de lleno con este proyecto que para mí representa un salto importante, además de que estoy convencida que esto va a funcionar”, afirma muy entusiasmada. Pero bajo las vueltas caprichosas del destino, a pesar de que siempre estuvo convencida de no querer ser docente, la vida la llevó a que cumpliera ese rol mucho antes del momento en el cual se impulsa su nuevo y a la vez antiguo oficio en la nueva universidad. En el IVIC también atendió a muchos pasantes, dictó clases a estudiantes de posgrado y durante la pandemia asumió
Hacia una Universidad vinculada a su entorno y al servicio del país
La profesora Yatzaira Fragozo nació en 1979 en las inmediaciones de lo que fue un campo petrolero (La Concepción, estado Zulia, justo al lado de Maracaibo). Su título universitario informa que es licenciada en Filosofía por la Universidad del Zulia. Está lleno de LUZ su currículum: la mayoría de la buena cantidad de cursos, talleres y seminarios en los que ha participado se distribuyen entre la LUZ y el IVIC, donde ahora mismo es docente y Profesional Asociada a la Investigación. Contra la muy generalizada y simplista visión que proclama que la filosofía pasa por desconectarse de los problemas concretos del mundo físico y cotidiano, en un momento especialmente ardoroso de sus estudios académicos se aplicó a explorar una clave demasiado importante: su comunidad y su municipio natal, el Jesús Enrique Lossada, eran un objeto de estudio dinámico, hervidero de personas y de organización, un animal viviente con el que le fue inevitable dialogar. La evidencia de la conexión entre su pensamiento y la materia hirviente que es la sociedad venezolana puede verse también por allí, plasmada en la información que la presenta como investigadora. Participó en un diplomado cuyo título lo explica todo o casi todo: “Metodologías de investigación e interpretación de la realidad para transformarla”. También es revelador el título de una de sus publicaciones emblema: “Territorios petroleros en Venezuela y la construcción de la sociedad venezolana desde mediados del siglo XX”. Y una línea de investigación recurrente: estudio del espacio público participativo. –De muchacha que creció en un campo petrolero a filósofa y luego a antropóloga. Háblemos de esas transiciones. –Bueno, yo soy hija de migrantes. Mi papá y mi mamá son colombianos, pero yo me he formado aquí en Venezuela. Mi mamá era cocinera, humilde, como buena migrante. Mi papá era de oficio latonero y pintor, todos mis hermanos adquirieron ese oficio en la casa. Pero todos fuimos a la escuela. Tres de mis hermanos estuvieron en la universidad. Antes de empezar la universidad yo quería ser publicista, me encantaba la publicidad. Estaba pendiente de todos los elementos publicitarios, los colores, cómo la propaganda se hacía a nivel, sobre todo, visual. Me gustaba mucho también cómo se veía la publicidad en las revistas. Entonces, yo creo que no lo dejé completamente porque parte de lo que hago en Antropología es eso. Me interesa ver cómo se comportan los movimientos, por qué son las cosas como son. Ese anhelo de lo que quería ver en la publicidad lo he podido desarrollar como antropóloga. –En un estado y en un municipio petrolero, de pronto una joven decide que va a estudiar filosofía. ¿Cómo ocurrió eso? –Bueno, fueron muchos factores. Eso fue un momento crucial en la Universidad del Zulia. Cuando ingresamos hicimos las pruebas. Pero hubo, no sé si fue un boicot o algo dentro de la universidad, que los tests no pudieron ser registrados. Entonces todas las personas que habíamos seleccionado algunas carreras nos colocaron en otras, y yo salí en Filosofía. Tenía pensado hacer el cambio, pero a medida que iba estudiando filosofía me empecé a interesar sobre las teorías, también las formas de conocimiento, sobre todo la filosofía latinoamericana, por lo cual ya finalmente opté. Antes de culminar la carrera ya había hecho como una revisión de cuáles eran los posgrados que quería seleccionar. Antropología me interesó más, lo vi más sólido para mi perfil, en el cual ya que estaba capacitándome, y ahí continué mi trabajo de investigación en esa área. –¿La Universidad Fernández-Morán califica como espacio público participativo o puede transformarse en una experiencia que entre en ese concepto? –Como caso de estudio, la Universidad Nacional de las Ciencias tiene todas las condiciones. El proceso de selección fue así: la Universidad fue ubicando a los estudiantes en todos los Fundacite, en las regiones. Hubo un contacto directo, no solamente con el estudiantado, sino con las comunidades, fue un despliegue nacional. Ya eso es un elemento participativo. Es primera vez en mi trayectoria que yo veo que una universidad vaya a las regiones a buscar al estudiantado, eso hace muy particular a esta Universidad. No solamente hicimos contacto con el estudiante sino también con el entorno en que creció ese estudiante. Por ejemplo, a mí me tocó ir a Apure y a Guárico, yo hice un paneo, hice un contacto, pude ver cultura, pude ver desarrollo, que eso también nos va a permitir trabajar con un estudiante, con el plano cultural del que forma parte. Yo vengo del Zulia y sé que cuando uno está en un espacio que no es el propio, afloran esos sentimientos. Entonces, cuando se toman en cuenta esos elementos que convergen en esta universidad, ya tenemos indicios de cómo es el pulso del país. –¿Qué otros elementos novedosos están presentes acá? –Que en la UNC no solamente hablamos de inclusión, sino también de integración. No nos conformamos solamente con que el chico venga a la Universidad, sino que lo integramos a nuestro proceso de formación, que también es novedoso, porque estamos desarrollando un modelo de aprendizaje universal donde convergen todos los elementos de cómo una persona aprende. Esto nos permite desarrollar no solamente innovación a nivel de carreras tecnológicas, sino también en la manera de impartir clases. Nuestros diseños curriculares entran en una fase modernizadora de cómo es el proceso de enseñanza y aprendizaje. Eso es un elemento que sin la participación de todos no se podría lograr. –¿Hay potencial en la visión de esta Universidad para graduar profesionales distintos a los que gradúan en el resto de las universidades? –Absolutamente. Estuve en el proceso de selección de los estudiantes y cada pregunta era selectiva, los estudiantes son muy centrados, con objetivos muy claros, que hacen de cada uno de los chicos un potencial para desarrollar. Y eso es lo que la universidad va a hacer. Va a hacer un acompañamiento para potenciar todas esas virtudes, esos objetivos, esos anhelos, esos ya conocimientos previos que ellos traen. Eso nos va a permitir también ir ajustando los modelos curriculares