El avance de la biología computacional ha entrado en una era sin precedentes. La evolución natural de este campo se consolida con el lanzamiento de AlphaGenome Atlas por parte de Google DeepMind, un hito que expande radicalmente el horizonte inaugurado por su predecesor, AlphaFold. Mientras que AlphaFold revolucionó la biología molecular al predecir con precisión matemática la estructura tridimensional de más de 200 millones de proteínas a partir de secuencias de aminoácidos —un logro galardonado con el Premio Nobel de Química—, AlphaGenome Atlas traslada esta capacidad predictiva directamente al núcleo del código genético: el ADN. La Revolución Cuantitativa y Molecular A diferencia de los enfoques tradicionales que se limitaban al estudio de los exones (la región codificante que representa apenas el 2% del genoma), este nuevo modelo procesa e interpreta el 98% del genoma no codificante, una vasta región histórica y erróneamente denominada «ADN basura». El atlas opera sobre un colosal conjunto de datos que alcanza 1 petabyte (1,000 terabytes) de información precalculada. La potencia cuantitativa del modelo radica en su capacidad para mapear e indexar el impacto regulatorio y molecular de las 9,000 millones de variantes posibles de una sola letra (SNVs) en el genoma humano. Al funcionar como un buscador interactivo no-code (sin código), permite a la comunidad científica internacional consultar de manera inmediata qué procesos biológicos cruciales —tales como la expresión génica, los factores de transcripción o el empalme alternativo de ARN (splicing)— se alteran ante cualquier mutación específica. En términos metodológicos, esto purifica los estudios de asociación del genoma completo (GWAS), reduciendo drásticamente el «ruido estadístico» y acelerando la transición hacia una medicina de precisión personalizada. Desafíos éticos y la brecha biotecnológica A pesar del acceso público a esta base de datos, la democratización del conocimiento científico se enfrenta a barreras estructurales complejas. Se identifican cinco dilemas críticos que la gobernanza global debe resolver: Fuente: artículo de la revista Nature. Por Gabriela Jiménez Ramírez
La Universidad Nacional de las Ciencias y el desarrollo de la investigación
Detrás de cada interrogante de una investigación puede existir una necesidad social, una dificultad industrial, una preocupación ambiental o una oportunidad que todavía no ha sido explorada. A partir de allí puede surgir una hipótesis, un proyecto, una tesis y, cuando ese interés se desarrolla de manera sistemática, una línea de investigación. En el ámbito universitario, una línea de investigación funciona como un eje que organiza y da continuidad a la actividad científica. Permite relacionar diferentes proyectos alrededor de un campo o problemática, integrar el trabajo de estudiantes, profesores e investigadores y establecer una perspectiva de desarrollo que puede extenderse en el tiempo. Bajo esta perspectiva, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) orienta su actividad académica y científica a través de un amplio mapa de posibilidades de investigación, relacionadas con las carreras que ofrece y, al mismo tiempo, abiertas a nuevos problemas y áreas de conocimiento. Así lo explica el Dr. David Coll, miembro de la Dirección de Investigación de la UNC y subdirector del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), quien manifiesta que, existe una orientación general que responde a la formación científica que desarrolla la institución. “Cada carrera tiene entre cuatro y seis líneas de investigación generales”, señala Coll, quien aclara que esta estructura no es limitante ni impide que se puedan desarrollar investigaciones en áreas no contempladas. Como explica, “si la línea no existe, pero se ve que hay algo que se puede desarrollar en cierto ámbito, se crea”. La posibilidad de incorporar nuevas temáticas responde a una característica propia de la investigación científica. Una línea no constituye un límite rígido, sino un marco que permite organizar problemas, proyectos y esfuerzos alrededor de un área determinada, al tiempo que conserva la capacidad de incorporar nuevas preguntas. Conocimiento, creatividad y futuro Para Coll, una línea de investigación también surge de la necesidad de encontrar respuestas a situaciones concretas. Lo ejemplifica con una situación relacionada con la energía y el ambiente: “Si tenemos un combustible que tiene muchos contaminantes, se puede diseñar una línea de investigación para generar un catalizador que optimice el proceso”. La investigación no se limita a atender problemas ya existentes, también puede anticipar necesidades. Sostiene que “no es solo buscar soluciones a problemas actuales, sino hacer una proyección a futuro, como país, como sociedad, como industria nacional y en función de eso formar gente para atender esa situación futura, esa proyección”. En ese sentido, las líneas de investigación pueden convertirse en un vínculo entre la formación académica y una agenda científica de largo plazo. El estudiante no se prepara únicamente para responder a problemas conocidos, sino también para participar en la construcción de respuestas frente a escenarios que todavía están en desarrollo. La existencia de líneas de investigación también permite evitar que los trabajos científicos permanezcan como esfuerzos aislados. Una línea puede articular proyectos, problemas, metodologías y actividades de investigación, favoreciendo la interacción entre docentes, estudiantes y profesionales alrededor de un área determinada. En la UNC la investigación forma parte del proceso de aprendizaje. Una tesis, una pasantía o un proyecto desarrollado durante la carrera pueden constituir el punto de partida para que un estudiante se incorpore progresivamente a un campo de investigación. Esta posibilidad se relaciona con la amplitud de las disciplinas que forman parte de su oferta académica. Oceanología, Robótica y Automatización, Biología y Química Computacional, Biotecnología, Física, Ciencia de Datos, Nanotecnología y otras áreas abren caminos diferentes para la investigación, con posibilidades de interacción entre disciplinas. Más que establecer compartimientos independientes, esta diversidad puede favorecer el encuentro entre conocimientos. Un problema ambiental, por ejemplo, puede requerir herramientas de biología, química, computación, análisis de datos y automatización; mientras que una investigación en salud puede incorporar conocimientos provenientes de la biotecnología, los biomateriales, la electromedicina o la inteligencia artificial. Dimensión ética de la investigación El doctor Coll plantea como prioritario utilizar “la tecnología o la ciencia para simplificar nuestra vida, cómo hacemos todo más óptimo, cómo hacemos para abaratar costos”. No obstante, cualquier resultado científico o tecnológico debe tener un componente adicional, “un gran filtro ético”. Advierte que “de repente conseguimos algo muy rentable, pero que es sumamente contaminante o que puede generar algunos pasivos ambientales y daños a ciertas comunidades. Entonces, todo eso hay que manejarlo y resolverlo”. El mismo razonamiento puede aplicarse al desarrollo de medicamentos. Una investigación puede conducir a un producto capaz de resolver un problema de salud, pero si para obtenerlo se produce un daño considerable a una población animal o vegetal, el resultado obliga a considerar otras alternativas. Por lo anterior, no basta con determinar si algo puede hacerse; también es necesario analizar las consecuencias. Para Coll, “todo lo que hacemos genera una huella, la idea es que esta huella no deje un impacto negativo”. Esta concepción conecta la investigación con la bioética como una consideración transversal de las decisiones relacionadas con la vida, la salud, el ambiente y el uso del conocimiento. Formación académica, creatividad e investigación Coll sostiene que “la creatividad es una herramienta indispensable para el investigador, pero desde el punto de vista científico, tiene que tener un fundamento y base formativa”. Esta relación coincide con la concepción abierta de las líneas de investigación al considerar que un punto de partida de un problema durante una investigación puede conducir hacia nuevas preguntas y, eventualmente, hacia nuevas líneas. Destaca también las posibilidades de articulación con instituciones del sistema científico venezolano, “los muchachos formados por la universidad van a nutrir a este sistema de ciencia, al denominado polo científico”, están destinados a ser los encargados del desarrollo científico del país”. Este compromiso resulta de mucha importancia para una institución que busca formar profesionales en áreas científicas y tecnológicas que requiere el país. La investigación universitaria se convierte así en un proceso que no termina en la formulación de una línea. Por el contrario, la línea permite ordenar esfuerzos, dar continuidad a las preguntas y crear las condiciones para que aparezcan nuevas investigaciones. En la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, ante
Ministro Yván Gil Pinto constató avances de proyectos estratégicos en el Parque Científico-Tecnológico +Ciencia
Con el objetivo de consolidar el modelo de desarrollo productivo e independiente de Venezuela, el ministro del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Yván Gil Pinto, encabezó un recorrido de inspección por las instalaciones del Parque Científico-Tecnológico de Venezuela +Ciencia, ubicado en los Altos de Pipe, estado Miranda. Durante la jornada de trabajo, el titular de la cartera científica evaluó el progreso de importantes proyectos y tecnologías que se desarrollan en el complejo, entre los que destacan las soluciones agroproductivas y de salud Germina 2, Biodeya, EduQuín, SAGSI y Tera 21, así como las líneas de investigación enfocadas en el control del Citrus HLB. Asimismo, inspeccionó el funcionamiento de las estaciones meteorológicas para el monitoreo ambiental y las capacidades del laboratorio de impresión 3D dedicado al diseño y prototipado industrial. Al respecto, el ministro Yván Gil Pinto detalló que, en el marco del Plan Venezuela Renace, la gestión del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) orienta la ciencia aplicada a la producción y la economía, articulando la infraestructura de vanguardia y la capacidad técnica del talento nacional. Resaltó que el Parque Científico-Tecnológico +Ciencia es un proyecto del Gobierno Bolivariano donde confluyen la investigación, la ciencia y la aplicación directa a la industria para la satisfacción de las necesidades del pueblo, en correspondencia con los vértices de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán. «Hemos visto proyectos hermosos y con un futuro brillante en agroindustria, medicina, aeronáutica, mecánica y meteorología. Una demostración del potencial que tiene el conocimiento de la mujer y el hombre venezolano aplicados a la solución de sus propios problemas», señaló el ministro. De esta forma, siguiendo las directrices de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el Gobierno Bolivariano reafirma su compromiso de poner todo el potencial científico-tecnológico al servicio de la soberanía tecnológica y del bienestar de Venezuela. Ecosistema estratégico e innovación El Parque Científico-Tecnológico +Ciencia constituye un ecosistema estratégico concebido para la articulación directa entre la academia, los centros de investigación y el sector industrial nacional. Su función principal se enfoca en incubar, desarrollar y escalar proyectos de investigación aplicada en áreas prioritarias como la biotecnología, la salud, la agroindustria y la ingeniería de procesos, transformando el conocimiento científico en soluciones tecnológicas soberanas para responder a las necesidades reales del pueblo venezolano. Mincyt/Prensa/SB/ Fotografías: CR
Semana del Aprendizaje Digital: Educar en la era de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial (IA) está transformando la manera de enseñar, aprender y producir conocimiento. Tutores digitales capaces de ofrecer apoyo personalizado, sistemas de IA con mayor autonomía y la expansión de contenidos generados artificialmente plantean nuevas oportunidades, pero también interrogantes sobre la calidad de la información, la participación estudiantil y la función de los docentes. Bajo el lema “La educación en la era de la IA: Hechos, fricciones y fronteras”, la UNESCO celebra, en París, la Semana del Aprendizaje Digital 2026, del 8 al 11 de septiembre, dedicada a analizar los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial en la educación, en especial cómo incorporar estas tecnologías garantizando la equidad y la participación. Esta transformación digital está modificando de manera acelerada la forma en que las personas estudian, enseñan, investigan y producen conocimiento. En este escenario, la inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más relevante dentro de los sistemas educativos y abre oportunidades que, hasta hace pocos años, parecían reservadas a entornos altamente especializados. En la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), la formación ética adquiere especial importancia, al respecto la rectora, Gabriela Jiménez Ramírez, ha destacado la necesidad de que quienes se forman en áreas como la inteligencia artificial, la robótica y la automatización comprendan también las implicaciones sociales de su trabajo: “cada proyecto científico, cada abordaje técnico, cada desarrollo de nuevas tecnologías y de innovación tiene que tener principios éticos que los acompañe y los rija”. La tecnología ocupa un espacio creciente en los procesos educativos. Aprender en entornos digitales no significa únicamente dominar nuevas herramientas, sino desarrollar capacidades para analizar información, ejercer pensamiento crítico y utilizar la tecnología de manera responsable. Durante la jornada, la UNESCO dará a conocer nuevos resultados de su encuesta anual sobre las tendencias emergentes de la inteligencia artificial en la educación superior. Asimismo, se presentarán informes y análisis relacionados con la gobernanza de la seguridad de la IA, la soberanía y la contratación pública, así como estudios sobre los costos de estas tecnologías y su adecuación según las distintas edades de los usuarios. En el contexto de la Semana del Aprendizaje Digital 2026, el desafío consiste en comprender la velocidad con la que avanzan las tecnologías y en cómo orientar ese inevitable progreso. En una era marcada por la IA, mantener a las personas y, en especial, los jóvenes en el centro de la educación significa garantizar que la innovación esté al servicio del conocimiento, la formación integral y el bienestar de la sociedad. Prensa UNC – YA
Licenciatura en Física: Una carrera para la innovación en la UNC
En el mundo contemporáneo, la electricidad, las telecomunicaciones, la navegación, la aeronáutica, la medicina por imágenes, la radioterapia, los sistemas ópticos y tecnologías digitales han alcanzado grandes niveles de desarrollo a partir de la investigación en física. Es así como la búsqueda por comprender las leyes que gobiernan la naturaleza tiene en la Física una disciplina fundamental, cuyos principios están presentes en tecnologías y áreas científicas que forman parte de la innovación y nuestra vida cotidiana. La UNESCO identifica la importancia de la Física al considerarla entre las ciencias básicas que permiten comprender las reglas fundamentales de la materia, la energía, la vida y el cosmos, y destaca su relación con la innovación y la búsqueda de soluciones para desafíos globales. Por eso, la formación en física adquiere especial significado en el desarrollo de las sociedades a través de profesionales e investigadores capaces de formular nuevas preguntas, desarrollar modelos, interpretar datos y participar en el diseño de tecnologías. Bajo esta perspectiva, la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) ofrece en su oferta académica la Licenciatura en Física una carrera concebida alrededor de las ciencias fundamentales, la investigación y las tecnologías emergentes. La ciencia que está detrás de otras ciencias La Física ocupa una posición particular dentro del sistema científico porque establece principios que sirven de fundamento a numerosas disciplinas. Su campo se extiende desde las escalas microscópicas de las partículas subatómicas hasta las dimensiones cosmológicas. Entre ambos extremos aparecen fenómenos relacionados con el movimiento, la energía, la materia, la radiación, el calor, los campos electromagnéticos y las interacciones fundamentales. La UNC ofrece una formación que contempla áreas como mecánica clásica y cuántica, electromagnetismo, óptica, termodinámica, física moderna y física aplicada. Esta última incorpora campos como la física médica, la física de materiales y la geofísica. Al referirse a la carrera de licenciatura en Física de la UNC, el profesor Eric Plaza, Coordinador de la carrera de Nanotecnología, profesor de Física I en la UNC y Jefe del Centro de Ingeniería de Materiales y Nanotecnología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), indica que “responde a la necesidad ineludible de dominar las ciencias básicas para transitar desde la generación de conocimiento puro hasta la resolución de los problemas estratégicos de la nación”. La formación propuesta por la UNC tiene una duración de cuatro años y contempla 181 unidades de crédito. Su objetivo es preparar profesionales con una base sólida en los principios fundamentales de la Física y con capacidad para aplicar el método científico a la resolución de problemas, la investigación y el desarrollo tecnológico. El programa contempla el desarrollo de competencias para resolver problemas reales, construir modelos matemáticos que representen fenómenos físicos, diseñar y ejecutar experimentos, interpretar resultados y utilizar herramientas computacionales para simular y analizar sistemas. Esta combinación entre teoría, experimentación y computación resulta especialmente relevante en la investigación científica actual que depende, cada vez más, de la capacidad de procesar grandes cantidades de información y reproducir mediante modelos fenómenos que no siempre pueden observarse directamente. Para el profesor Plaza, los espacios de investigación y desarrollo son amplios y estratégicos. Precisa que “en el sector energético tradicional, el físico es clave para la comprensión y el modelado de la mecánica de fluidos en matrices porosas, un área crítica para la industria petrolera. En el ámbito de las energías alternativas, abordan el diseño de celdas solares mediante el estudio cuántico de materiales semiconductores, así como el desarrollo de sistemas electrocatalíticos para la generación de energía a partir de hidrógeno”. Destaca que los profesionales de la física “adicionalmente se insertan en la vanguardia del aprendizaje automático (machine learning) aplicado a la simulación de sistemas complejos. Es imperativo subrayar que también tienen un rol fundamental en la ciencia básica; el conocimiento teórico de hoy es la base ineludible para las disrupciones de mañana. Así como los estudios teóricos de la mecánica cuántica sentaron las bases para la moderna ciencia de materiales, potenciar la investigación teórica actual es garantizar la soberanía tecnológica futura”. Plaza también resalta que a través de la preparación que reciben los estudiantes, “están capacitados para optimizar procesos industriales críticos, desarrollar modelados numéricos de precisión y liderar la modernización en sectores estratégicos, abarcando desde la ciencia de materiales y la tecnología de microchips, hasta la implementación de arquitecturas complejas de inteligencia artificial”. Por otra parte, la Física destaca por aportar una comprensión profunda de los principios que gobiernan muchos de los fenómenos sobre los que trabajan otras disciplinas. “La competencia transversal más crítica es el pensamiento analítico estructurado. El egresado adquiere un sólido aparato matemático y un dominio absoluto de los principios físicos, lo que le otorga una capacidad excepcional para la abstracción y el modelado computacional, o experimental. Estas habilidades son el puente ideal para abordar y resolver desafíos complejos en la ingeniería, el diseño de nuevos materiales y el desarrollo tecnológico multidisciplinario”, señala el docente. En el mismo orden de ideas, la contribución de la carrera al desarrollo nacional aparece vinculada con la capacidad de conectar investigación y producción. Plaza sostiene que la física constituye un eslabón decisivo para consolidar el ecosistema científico nacional. Apunta que “permite articular de manera efectiva y directa el potencial de investigación e infraestructura de centros de excelencia, como el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), con las necesidades del sector industrial. Este puente entre la academia investigativa y las fuerzas productivas garantiza la transferencia de tecnología y transforma la ciencia básica en progreso tangible e independencia tecnológica para el territorio”. La Licenciatura en Física de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán es parte de un proyecto académico orientado a fortalecer capacidades y formar profesionales e investigadores capaces de comprender y dominar los principios para la generación de conocimientos, la innovación, el diseño y la mejora de desarrollos tecnológicos. En palabras de Plaza, “esta integración garantiza la formación de una generación de relevo con rigor académico y científico de primer nivel, capaz de contribuir al desarrollo tecnológico del país”. Prensa UNC – YA
La UNC reinicia actividades académicas y fortalece acompañamiento estudiantil
La Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) reinició este lunes 31 de agosto las actividades académicas, y reafirmó su compromiso científico con el sector estudiantil, personal docente y administrativo que forman parte de la gran familia unecista. La rectora de la casa de estudio, Gabriela Jiménez Ramírez a través de su canal de Telegram, precisó que las aulas se vuelven a llenar de voces, pasos y sueños. “Nuestros estudiantes regresan a sus espacios con la ilusión de avanzar, crecer y construir su propio camino. Cada reencuentro, cada saludo y cada mirada refleja la emoción de volver a un lugar que también es hogar. La universidad revive con ustedes: con su energía, su curiosidad y su determinación. En cada laboratorio, en cada pasillo y en cada área común se siente nuevamente el pulso de una comunidad que aprende, se transforma y proyecta futuro”, aseguró. El regreso estuvo acompañado también por el Dr. Roberto Betancourt, Secretario de la UNC y miembros del Consejo Directivo de la institución quienes garantizaron un infraestructura segura, renovada y lista para dar continuidad al impulso del conocimiento a más de dos mil estudiantes en las 15 carreras científicas. Por su parte, la profesora Deniz Luz Molina, Coordinadora de Carreras de la UNC, señaló “que la UNC recibió a sus estudiantes regulares en un proceso de reinicio del calendario académico pautado, en el cual hemos abordado una programación especial, en un primer momento, hemos visitado los espacios de formación que integran el ecosistema de formación académica, científica de la UNC, como son los espacios de nuestra universidad y articulados con los espacios de formación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC)”. Destacó que “además de las actividades que tienen que ver con los contenidos que se están desarrollando, hemos dado un mensaje de bienvenida de nuestra rectora para que los estudiantes se sientan como en casa, acompañados después de los eventos sísmicos que hemos vivido, reiniciado las actividades con una actitud positiva, con amor y entrega”. La planificación de esta primera semana incorpora actividades académicas, pero también espacios destinados al acompañamiento personal y social de los estudiantes. La intención, explicó Molina, es favorecer “un ambiente de tranquilidad y convivencia que permita recuperar progresivamente la dinámica universitaria”. Balance académico del CAIU Mientras los estudiantes de primer y segundo semestre regresan a las aulas, otro grupo de jóvenes se encuentra próximo a culminar una etapa de preparación para su ingreso a la UNC. Los participantes del Curso de Acompañamiento a la Iniciación Universitaria (CAIU) desarrollado bajo modalidad virtual durante 12 semanas. El CAIU se estructura en cuatro módulos y tres áreas temáticas o tópicos especiales: • El primer módulo está dedicado al razonamiento lógico-matemático, mediante experiencias orientadas a proporcionar herramientas para desarrollar el pensamiento crítico, el pensamiento lógico y el razonamiento. • El segundo aborda las habilidades lingüísticas. • El tercero se concentra en Filosofía de la Ciencia y Metodología de la Investigación. • Por último, El cuarto módulo del CAIU se desarrolla bajo el enfoque STEN, incorporando herramientas tecnológicas mediante el entorno virtual de aprendizaje. La profesora Molina, señaló que esta orientación busca que los estudiantes comiencen a desarrollar inquietudes que posteriormente puedan convertirse en temas de investigación. El CAIU tiene previsto su culminación el 4 de septiembre, después de completar las actividades correspondientes a sus módulos y tópicos especiales. Actualmente, el CAIU cuenta con 110 aulas virtuales activas y 1.019 aspirantes inscritos que se conectan diariamente al sistema virtual, reflejando el nivel de participación alcanzado durante este proceso de preparación. Según Molina, los “profesores han recibido una inducción para acompañar a los estudiantes durante la promoción de experiencias en el aula, acompañarlos a través de atención personal y social, conjuntamente con Bienestar Estudiantil. El curso ha atendido a futuros aspirantes a ingresar a las 15 carreras de la universidad. El valor del reencuentro Las primeras impresiones de los estudiantes muestran el entusiasmo de la comunidad estudiantil por el retorno de las actividades de la UNC. Jorgenis Méndez Ortuño, estudiante de segundo semestre de Ingeniería en Biomateriales, expresó su disposición para retomar el período académico: “Me siento bastante emocionado por retomar las actividades. Estaba un poco ansioso por la incertidumbre de no saber cuándo comenzábamos. Ahorita me siento preparado para retomar. También un poco nervioso porque, aunque estábamos practicando, hemos estado separados de las aulas, pero con toda la disposición de seguir adelante y culminar nuestro semestre”. Para Mariandry García, estudiante de segundo semestre de Licenciatura en Ciencia de Datos, el retorno también representa la oportunidad de reencontrarse con profesores y compañeros: “Realmente tengo emociones encontradas en este momento porque siento mucha felicidad de volver, pero también incertidumbre y nerviosismo por todo lo que pasó. Pero estoy bastante alegre de estar aquí porque me vuelvo a encontrar con mis profesores, con mis compañeros y tengo altas expectativas para este semestre”. La estudiante Chairy Martínez, de Ingeniería en Biomateriales, destacó precisamente la dimensión colectiva de la vida universitaria, al señalar: “Me encuentro muy feliz de volver a clases por la incertidumbre de todo lo que pasó. El encierro también nos tenía agobiados al no poder ver a nuestros compañeros, estudiar en grupo, estudiar con nuestros profesores y toda lo que implica la convivencia en nuestro campus”. Las tres experiencias coinciden en que regresar a clases también significa recuperar los espacios de interacción que forman parte de la experiencia universitaria. Estudiar con los compañeros, conversar con los profesores y compartir nuevamente los espacios de formación son elementos que acompañan el proceso académico. Prensa UNC-YA
Licenciatura en Filosofía como dimensión ética en la UNC
¿Qué límites debería tener una tecnología? ¿Cuándo una innovación produce bienestar y cuándo puede generar riesgos? ¿Quién decide cómo se utiliza un descubrimiento científico? ¿Qué significa actuar correctamente cuando están en juego la vida, el ambiente, los datos personales o la dignidad humana? Estas interrogantes que pertenecen al territorio de la filosofía, forman parte de las discusiones más importantes de la ciencia y la tecnología de la actualidad. La inteligencia artificial, la biotecnología, la edición genética, las neurociencias, la automatización y las tecnologías de procesamiento masivo de datos han multiplicado la capacidad humana para transformar la realidad y, al mismo tiempo, han ampliado la necesidad de examinar las consecuencias de esas transformaciones. La UNESCO reconoce la dimensión contemporánea de la filosofía al considerarla una disciplina y una práctica que favorecen el pensamiento crítico, el diálogo intercultural y la comprensión de los grandes desafíos de las sociedades. Asimismo, vincula la reflexión filosófica con la definición de principios éticos capaces de orientar la acción humana frente a problemas actuales. Es en ese punto de encuentro entre conocimiento, pensamiento crítico y responsabilidad, la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), propone formar profesionales capaces de analizar problemas del conocimiento, la sociedad y la acción humana, con especial atención a los dilemas que plantea el desarrollo científico y tecnológico. Filosofía dentro de una universidad científica A primera vista, la presencia de una licenciatura en Filosofía dentro de una institución universitaria orientada hacia la ciencia y las tecnologías emergentes podría parecer una combinación poco convencional. En realidad, constituye una de las expresiones más claras de una concepción amplia del conocimiento. La UNC nació con una orientación hacia la investigación científica, la innovación tecnológica y la formación en campos emergentes. En ese escenario, la filosofía introduce una dimensión relacionada con la capacidad de examinar los fundamentos, los métodos, los límites y las consecuencias del conocimiento. Frente a la visión tradicional que reduce la filosofía al estudio histórico de autores y escuelas de pensamiento, la UNC la concibe como un espacio desde el cual se plantean interrogantes sobre qué conocimiento se produce, cómo se valida, para qué se utiliza y cuáles son las responsabilidades asociadas a su aplicación. Bajo esta perspectiva, la Licenciatura en Filosofía de la UNC tiene como objetivo general formar profesionales capaces de analizar críticamente los problemas fundamentales de la existencia humana, la sociedad y el conocimiento, desarrollando competencias de pensamiento crítico, argumentación y comunicación efectiva. El programa tiene una duración de cuatro años y contempla 184 unidades de crédito. El campo de estudio de la carrera abarca áreas fundamentales de la disciplina, abordando de manera sistemática diversos ejes temáticos que estructuran el pensamiento filosófico: La estructura permite profundizar y adquirir herramientas para identificar problemas, formular preguntas, examinar conceptos, comparar argumentos y construir posiciones razonadas. También destaca por su carácter interdisciplinario y su capacidad para establecer un productivo diálogo entre la ciencia, la tecnología, la ética y otros campos del conocimiento. Además de la incorporación de diversas corrientes del pensamiento, otro componente de la propuesta de la UNC, es el reconocimiento de los saberes indígenas y de la filosofía originaria. Estos saberes permiten aproximarse a nociones como equilibrio, territorio y vida en comunidad, conceptos que mantienen vigencia en debates contemporáneos sobre sostenibilidad y ética ambiental. Este enfoque plantea la posibilidad de reconocer otras maneras de comprender la relación entre humanidad, naturaleza, territorio y comunidad. En cuanto al campo laboral, los egresados estarán en capacidad de desarrollar actividades de investigación, docencia y asesoría. La amplitud de la formación permite abarcar espacios de trabajo vinculados con la transformación tecnológica del país. Por ejemplo, puede formar parte de equipos interdisciplinarios encargados de analizar las implicaciones sociales de una nueva tecnología; contribuir con la elaboración de marcos éticos para sistemas de inteligencia artificial; participar en comités de bioética; o intervenir en debates relacionados con políticas científicas y tecnológicas. Pensamiento crítico y ética Como expresión de la intención institucional de vincular el desarrollo tecnológico con la responsabilidad social, la UNC destaca precisamente por incorporar componentes éticos y filosóficos en todos sus programas de formación académica. Sobre esta visión, la rectora de la UNC, Gabriela Jiménez Ramírez, ha explicado la importancia de la formación en bioética al señalar que: “vivimos un mundo tecnológico acelerado, donde la individualidad de la investigación científica y el culto al ego parecen posicionarse. Ante esto tenemos que equilibrar las prácticas y ordenar bajo los principios fundamentales de la moral y la ética, la investigación científica”. La afirmación permite entender la filosofía como parte de una formación universitaria que busca que el conocimiento tecnológico esté acompañado por capacidad de reflexión sobre sus consecuencias. Estas palabras plantean que las decisiones sobre ciencia y tecnología requieren deliberación, diálogo y consideración de sus efectos sobre las personas y la sociedad. Incorporar la filosofía en una universidad científica significa preparar profesionales conscientes de cómo funcionan las tecnologías y del contexto real donde estas impactan. Permite cultivar la capacidad de preguntar, argumentar, contrastar ideas y examinar los límites de aquello que la ciencia y la tecnología hacen posible. Es también un punto de encuentro entre disciplinas que, aunque utilizan lenguajes diferentes, comparten una misma responsabilidad frente al futuro. Con ese propósito, la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán integra la lógica, la teoría del conocimiento, la ética y la filosofía de la ciencia para producir conocimiento, innovar y construir el futuro científico y tecnológico de Venezuela, respondiendo a los desafíos transversales de la sociedad actual. Prensa UNC – YA
15 de agosto: Natalicio del Dr. Marcel Roche
En la historia de la ciencia venezolana del siglo XX, Marcel Roche Dugand pertenece al grupo de personalidades cuya influencia es difícil de encerrar en una sola categoría por su participación en distintos ámbitos de desarrollo del conocimiento e investigación del país. Su invalorable legado puede asociarse a descubrimientos, instituciones, publicaciones o políticas públicas. El 15 de agosto de 1920, nace en Caracas el insigne médico, investigador, científico, escritor y divulgador, Marcel Roche, quien fue un visionario que entendió la ciencia como una actividad que requería investigadores bien formados, instituciones sólidas, intercambio internacional y, también, comunicación con la sociedad. Su trayectoria estuvo vinculada con algunos de los momentos decisivos de la organización de la investigación científica venezolana y latinoamericana. Roche recibió parte importante de su formación académica en Francia y Estados Unidos. Estudió Ciencias en Saint Joseph’s College, en Filadelfia (E.E.U.U.) y Medicina en la Johns Hopkins University (E.E.U.U.), donde se graduó en 1946. Posteriormente desarrolló su actividad de investigación en biomedicina y se especializó en áreas vinculadas con la endocrinología y la medicina nuclear. En 1951, a su regreso a Venezuela, encontró un país que necesitaba ampliar sus capacidades para investigar sus propios problemas. Ante este panorama, en la Universidad Central de Venezuela inició trabajos sobre el bocio, la anquilostomiasis, las deficiencias nutricionales y las anemias, con especial atención a poblaciones vulnerables. Esa preocupación por relacionar conocimiento y realidad social sería parte de su admirable trayectoria científica. Investigación e instituciones desde las necesidades del país En 1952, Marcel Roche y el médico Francisco De Venanzi fundaron el Instituto de Investigaciones Médicas Fundación Luis Roche. La institución reunió médicos, estudiantes de medicina, fisiología y química, entre otros especialistas, con una orientación que resulta especialmente significativa al enfocarse en la investigación de problemas nacionales sin perder de vista el interés científico universal. El Dr. Roche, fue el primer director del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), cargo que ejerció durante una década (1959-1969). El IVIC nació con una estructura multidisciplinaria que integraba áreas como biología, medicina, física, química y matemáticas. La investigación fundamental y aplicada, junto con la formación avanzada de personal científico, estuvieron entre sus objetivos. En esa etapa Roche impulsó una cultura institucional basada en la excelencia de los investigadores. Entre las prácticas promovidas estuvo la dedicación exclusiva a la investigación, una amplia apertura y participación a lo interno, y la evaluación por pares. Además de promover la calidad científica y de la ciencia básica como parte de la cultura. La trascendencia de esa visión está en que Roche participó en la construcción de un entorno en el que investigar debía ser una profesión, una actividad sistemática y una responsabilidad institucional. Es así como otro capítulo fundamental de su trayectoria se desarrolló en el ámbito de la política científica. Roche fue presidente fundador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) entre 1969 y 1972. También promovió estudios sobre la propia comunidad científica venezolana y el desarrollo de la sociología de la ciencia. Su interés por las políticas científicas, la estadística, la sociología de la ciencia y la historia le permitió desarrollar un análisis histórico y científico para comprender la organización de la actividad de investigación en Venezuela. Dicho aporte cobra particular actualidad en un momento en que la formación de científicos no puede desvincularse del debate sobre infraestructura, cooperación, financiamiento, acceso al conocimiento, transferencia tecnológica y la capacidad de los países para definir sus propias agendas de investigación. Comunicar la ciencia Roche también comprendió que una ciencia encerrada en laboratorios y centros especializados tenía una capacidad limitada para transformar culturalmente a una sociedad. El conocimiento científico necesitaba ser explicado, discutido y puesto al alcance de públicos más amplios. Entendió que producir conocimiento y comunicarlo eran tareas inseparables. Su trayectoria en la difusión de la ciencia fue ampliamente galardonada. Entre otros, recibió el Premio Nacional de Ciencias de Venezuela en 1956, el Premio José Moradell en 1982 y el prestigioso Premio Kalinga de la UNESCO en 1987. Además, fue autor de numerosos ensayos sobre ciencia, política científica, historia y sociología. Entre sus obras destaca Perfil de la ciencia en Venezuela, reconocida en 1995 como el Mejor Libro Divulgativo por Fundalibro. Fue nominado al Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Su interés por la divulgación científica también se manifestó a travésde medios audiovisuales e impresos. La revista Interciencia (www.interciencia.net), de la cual fue director fundador, comenzó a circular en 1976 y se mantiene como un medio multidisciplinario dedicado a promover la investigación científica, su aprovechamiento humanitario y el estudio de su entorno social, especialmente en América Latina y el Caribe. Marcel Roche muere en Miami el 3 de mayo de 2003. Trascendencia de su legado Tal vez una de las formas más certeras de medir la huella de un científico sea examinar las capacidades que perduran tras su paso por una institución. Roche contribuyó a consolidar un modelo en el que la investigación, la formación especializada y la excelencia académica debían avanzar juntas. Su visión propició la creación de espacios donde los investigadores pudieran dedicarse, de manera sistemática, a la producción de conocimiento, acompañados por otros especialistas y respaldados por mecanismos de rigor científico. De este modo, su aporte no se limitó a sus propias investigaciones, sino que sentó las bases para que otros científicos pudieran desarrollar las suyas. Una de las mayores expresiones y tributos a su memoria es la Biblioteca Marcel Roche, fundada en 1959 junto con el IVIC. Este espacio refleja la trascendencia científica e histórica de tan insigne venezolano y se ha erigido como uno de los repositorios del conocimiento más relevantes del país. Abarcando desde la investigación médica hasta la gestión científica, la divulgación y la cooperación internacional, el trabajo de Roche trasciende sus aportes individuales como investigador. Su trayectoria cimentó instituciones, metodologías y una concepción de la ciencia como una práctica comprometida con las necesidades del país. Esa postura encuentra un renovado espacio de continuidad en la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC). Institución que recoge estos principios desde
Juventud que investiga, crea y transforma en la Universidad Nacional de las Ciencias
Este 12 de agosto, el Día Internacional de la Juventud de 2026 se celebra bajo el lema “Diferentes contextos, aspiraciones comunes”, una formulación promovida por las Naciones Unidas (ONU) que considera que los jóvenes, a pesar de las particularidades de cada país, comparten aspiraciones relacionadas con la educación, la dignidad, la participación, el trabajo decente, el bienestar y la posibilidad de construir un futuro sostenible. Para ello es necesario garantizar las condiciones que necesitan para fortalecer sus capacidades, conocimientos y aspiraciones. Este reto adquiere especial relevancia en un escenario marcado por transformaciones tecnológicas aceleradas, cambios ambientales, desigualdades sociales, nuevas exigencias laborales y desafíos relacionados con el bienestar y la participación. En ese contexto, la educación se convierte en un espacio para aprender, investigar, experimentar, crear y participar en la solución de problemas. Bajo este enfoque, en la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC), los estudiantes que forman parte de la comunidad universitaria, tienen la oportunidad de desarrollar proyectos que buscan trasladar el conocimiento científico desde las aulas y laboratorios hacia la solución de situaciones concretas. Para nuestra institución esa coincidencia entre aspiraciones juveniles y conocimiento adquiere una dimensión particular. Formar jóvenes para la ciencia significa ofrecerles herramientas para interpretar su entorno, pero también oportunidades para intervenir sobre él. Una fecha de participación y oportunidades El Día Internacional de la Juventud fue establecido por la Asamblea General de las ONU en diciembre de 1999, a partir de la recomendación formulada por la Conferencia Mundial de Ministros Responsables de la Juventud celebrada en Lisboa en 1998. La primera conmemoración tuvo lugar el 12 de agosto de 2000. Desde entonces, la fecha se ha convertido en un espacio para visibilizar las contribuciones de las nuevas generaciones y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre las condiciones que pueden limitar su desarrollo. La agenda internacional de 2026 pone especial énfasis en jóvenes que viven en países menos adelantados, donde factores como la pobreza, el aislamiento geográfico, las brechas digitales y la exposición a los efectos del cambio climático pueden dificultar el acceso a oportunidades. La ONU resume la conmemoración en tres grandes ideas: solidaridad global, desafíos compartidos e innovación juvenil. Al respecto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca que los jóvenes de la región están impulsando procesos de innovación, acción comunitaria, defensa de la equidad y transformación social. La ONU, por su parte, sostiene que los jóvenes deben ser reconocidos como participantes y socios en los procesos de desarrollo, no solamente como beneficiarios de políticas públicas. Es precisamente en ese punto donde la experiencia universitaria adquiere especial importancia. En la UNC, el talento juvenil encuentra un espacio asociado directamente con la investigación científica y tecnológica. Esta singular experiencia educativa coloca al estudiante frente a una dinámica distinta de la simple recepción de contenidos. Permite destacar una característica relevante de un modelo de formación que, desde el inicio de cada carrera, busca desarrollar la investigación como parte del proceso formativo. Los estudiantes de la UNC son reflejo de una generación capaz de identificar problemas, investigarlos con método y convertir el conocimiento en innovación tangible. Esta expresión resume una de las dimensiones más importantes de la relación entre juventud y universidad. La relación entre ciencia y juventud también plantea una responsabilidad. Por eso, formar científicos, ingenieros y profesionales vinculados con áreas de alta especialización requiere incorporar criterios éticos a la toma de decisiones. La idea resulta especialmente pertinente en una época en la que la inteligencia artificial, la automatización, la biotecnología, la nanotecnología, la robótica y otras áreas científicas están modificando la manera en que las sociedades trabajan, producen, se comunican y toman decisiones. Los jóvenes que actualmente se forman en estas disciplinas serán quienes participen en buena parte de esas transformaciones durante las próximas décadas. De allí la importancia de que su preparación técnica vaya acompañada de capacidad crítica y conciencia sobre el impacto de sus decisiones. En este sentido, la rectora de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán, Gabriela Jiménez Ramírez, resume claramente los objetivos de preparar una generación para asumir responsabilidades en instituciones científicas, laboratorios, empresas, universidades y espacios donde se toman decisiones relacionadas con el conocimiento: “Celebramos estos espacios para el intercambio de saberes, celebramos porque sabemos que en los próximos años graduaremos a una generación de relevo que asumirá los centros de investigación con bioética, amor, pasión científica y dignidad”. En la UNC, esa aspiración encuentra una expresión concreta en estudiantes que ya están trabajando en proyectos científicos para convertirlos en soluciones. Porque la juventud no es solamente la generación que recibirá el futuro, también es la generación que, desde ahora, comienza a construirlo. Prensa UNC- YA
Biología y Química Computacional: Nuevas posibilidades para la ciencia, la salud y la innovación
En las últimas décadas, el conocimiento científico ha experimentado una transformación sin precedentes. La secuenciación del genoma humano, el desarrollo de medicamentos mediante simulaciones moleculares, la inteligencia artificial aplicada a la investigación biomédica y el análisis masivo de datos biológicos han cambiado la manera de comprender la vida y de responder a algunos de los problemas más complejos de la humanidad. En la actualidad, el descubrimiento de un nuevo fármaco, el estudio de la evolución de un virus, el desarrollo de cultivos más resistentes o comprender el comportamiento de una proteína no depende únicamente del trabajo experimental en un laboratorio. Supercomputadoras, algoritmos, modelos matemáticos y herramientas de programación permiten reproducir procesos biológicos y químicos con niveles de precisión impensables hace apenas unos años, reduciendo tiempos de investigación y optimizando recursos. Consciente de esa realidad la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán (UNC) ofrece la Licenciatura en Biología y Química Computacional. Un programa concebido para preparar especialistas capaces de investigar, innovar y generar conocimientos mediante la modelización, simulación y optimización de procesos biológicos y químicos utilizando herramientas computacionales de última generación. El reto de la formación de científicos interdisciplinarios La Licenciatura en Biología y Química Computacional, de acuerdo a palabras del profesor José Luis Zambrano, biólogo, docente e investigador en microbiología y biología celular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), “surge como una respuesta estratégica a las vulnerabilidades científicas detectadas durante la pandemia de COVID-19. A pesar de contar con acceso a tecnologías de Secuenciación de Nueva Generación (NGS), se hizo patente un déficit crítico de recurso humano especializado en bioinformática». Precisa el docente que «esta experiencia demostró que los enfoques multidisciplinarios tradicionales, donde cada especialista trabaja de forma aislada resultaron insuficientes ante la emergencia sanitaria. En consecuencia, se hizo indispensable la formación de un profesional interdisciplinario, dotado de un perfil híbrido capaz de articular con fluidez los lenguajes biológico, químico y computacional». El programa académico de la licenciatura está dirigido a interesados en las ciencias naturales, las matemáticas y la computación, con capacidad para el razonamiento lógico, el análisis de datos, la resolución de problemas y el trabajo colaborativo. La carrera tiene una duración de cuatro años y el plan de estudios contempla 186 unidades de crédito organizadas alrededor de cuatro grandes campos: De los datos al conocimiento Para el profesor Zambrano, una de las mayores fortalezas del programa académico radica en la «malla curricular diseñada para permitir a nuestros estudiantes obtener la competencia más importante, la cual es la integración de los fundamentos de biología, química e informática para la resolución de problemas científicos complejos, con una comprensión de las arquitecturas computacionales requeridas para tal fin». Señala, que los futuros profesionales contarán con “un dominio fluido de lenguajes de programación orientados al análisis de grandes volúmenes de datos biológicos y químicos. Asimismo, estarán plenamente capacitados para configurar y ejecutar simulaciones de dinámica molecular, aplicar modelado estructural y emplear la estadística avanzada en los campos de la biología y química computacional». Más allá del ámbito académico, la licenciatura busca contribuir al fortalecimiento de capacidades científicas estratégicas para Venezuela. Entre sus aplicaciones destacan el diseño computacional de nuevos medicamentos, el desarrollo de antivirales, el reposicionamiento de fármacos existentes, la optimización de métodos diagnósticos para enfermedades emergentes y el perfeccionamiento de procesos biotecnológicos destinados a los sectores agroalimentario y farmacéutico. Zambrano considera que el aporte trasciende la investigación básica ante la posibilidad de “incrementar las capacidades analíticas del país al aplicar un enfoque multiescala que permita abordar problemas desde el nivel molecular hasta la dinámica de macrosistemas complejos». Asimismo, señala que contar con especialistas en esta área permitirá consolidar una infraestructura científica capaz de administrar información genética, desarrollar plataformas nacionales y reducir la dependencia tecnológica. Su impacto potencial tiene alcance en áreas estratégicas para el desarrollo sostenible, entre ellas la salud pública, la agricultura, la conservación de la biodiversidad, la economía basada en el conocimiento, la industria y la energía. Precisa que «el ecosistema científico nacional contará con el recurso humano para la creación y protección de bases de datos ya que tendrá el control, la privacidad y la propiedad intelectual sobre la información genética de su población y biodiversidad, desarrollo de scripts, pipelines de análisis y bases de datos locales, reduciendo la dependencia de licencias de software o el uso plataformas restrictivas y de pago». Igualmente, los egresados podrán incorporarse a un amplio campo laboral, en especial, en industrias farmacéuticas, empresas biotecnológicas, centros de investigación, universidades, laboratorios especializados, instituciones dedicadas al estudio del ambiente y organizaciones vinculadas con la innovación científica. En una época donde la convergencia entre ciencias biológicas, químicas y computacionales redefine la investigación global, la Licenciatura en Biología y Química Computacional de la Universidad Nacional de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán está diseñada como respuesta a esa transformación. Su objetivo es formar científicos capaces de integrar saberes, interpretar grandes volúmenes de información y convertir los datos en conocimiento útil para la sociedad, un componente esencial para la innovación, la soberanía tecnológica y el desarrollo nacional. Prensa UNC- YA